Tras la euforia inicial por la confirmación del pleito entre el retador mexicano Saúl “Canelo” Alvarez y el ruso Sergey “El Triturador” Kovalev, campeón mundial semipesado, un aluvión de cuestionamientos colocaron en la picota pública al grupo que representa al pelirrojo azteca, por permitirle ascender par de divisiones frente a un pegador como Kovalev, con el objetivo sentimental de buscar el cuarto título en divisiones diferentes. A priori, parecía una decisión ilógica y absurda.

Pero el engranaje técnico y de promoción que respalda al astro Canelo Alvarez (52-1-2, 35 KOs) y lo ha convertido en un valioso “producto comercial”, además del primer referente en el boxeo en la actualidad, no está lanzando golpes en la oscuridad. NO. Para llegar a este contrato con Kovalev, la maquinaria de Canelo hizo un pormenorizado análisis del Kovalev de hoy, quien a sus 36 años carece de la potencia de la pegada de antaño, muestras debilidades en las zonas blandas (aunque él lo niega), como ocurrió en los KOs que recibió en la revancha frente al estadounidense Andre Ward (en el 8vo round en 2017) y versus el colombiano Eleider Alvarez (en el 7mo asalto en 2018), y más reciente en la sufrida victoria ante el inglés Anthony Yarde, al que anestesió en el undécimo el pasado agosto.

Canelo también afrontará el déficit de la estatura (5´8 por 6´0 pies), pero tendrá de su lado la juventud (29 años por 36), un mortífero y bien educado gancho de izquierda, una preparación exquisita, así como la mejoría en aspectos técnicos y tácticos, junto a su reconocida fortaleza y resistencia. Igualmente, habrá un factor subjetivo, como si fuera un fantasma flotando en la instalación, que podría inclinar la balanza hacia el púgil mexicano: el incondicional respaldo del público, en su gran mayoría mexicano, y la marcada influencia que tienen en los jueces.

Como prueba un botón: Canelo ha disputado 12 combates en la Ciudad del Pecado y exhibe 10 triunfos, un solitario revés y un empate. El fracaso frente al retirado estadounidense Floyd “Money” Mayweather mostró la inclinación de los oficiales hacia el nacido en Guadalajara, Jalisco. En esa ocasión, el 14 de septiembre de 2013, en que la victoria del norteño resultó abrumadora en todos los aspectos, la jueza C. J. Ross entregó la boleta con escandaloso empate a ¡114!. Y en consecuencia, por su ceguera o mala fe, no ha vuelto a impartir justicia en los encordados.

También resultó memorable el combate de Canelo contra el zurdo cubano Erislandy “El Sueño Americano” Lara, en julio de 2014. El mayor volumen de golpes, la mejor técnica y la mejor defensa recayeron en el caribeño, pero la terna en las sillas debajo del ring premió injustamente con el brazo en alto al mexicano con dos votaciones de 117-111 y 115-113 (de Dave Moretti, que estará ahora en el choque con Kovalev). Jerry Roth se inclinó por Lara 115-113.

Más reciente, el empate entre Canelo y el kazajo Gennady “GGG” Golovkin, el 16 de septiembre de 2017, dejó muchas dudas sobre la apreciación imparcial y hasta la honestidad de los jueces. Golovkin llevó todo el tiempo la iniciativa, pegó los golpes más precisos y contundentes, y, sin embargo Canelo recibió el increíble voto respaldo de Adalaide Byrd ¡118-110! (vio ganar al azteca 10 asaltos y solo dos al europeo), en tanto Moretti marcó 115-113 por el kazajo y Don Trella repartió 114 unidades para cada contendiente.

Tampoco pueden desestimarse las declaraciones de James “Buddy” McGirt, entrenador de Kovalev, quien  está convencido del triunfo de su discípulo. Elegido al Salón de la Fama del Boxeo Internacional este mismo año, McGirt, de 55 años, conoce perfectamente que sus palabras lo colocan en un pantano de arena movediza, pues si bien le debe un incondicional respaldo al europeo, su prestigio como técnico también estará sometido a prueba en el lujoso hotel de la Ciudad del Pecado.

“A mí me gusta Canelo, creo que es un buen peleador y su entrenador ha hecho muchas cosas buenas con él, pero, ¿dime a quién ha vencido?”, dijo McGirt, doble ex campeón mundial, al diario Los Angeles Times, en su versión en español. “Lo respeto por tomar este reto, pero creo que eligieron al tipo equivocado”.

Desde su campamento en Oxnard, California, McGirt precisó que Canelo no se ha enfrentado a grandes púgiles, con excepción de Floyd Mayweather Jr, que lo derrotó por escandaloso y controvertido fallo mayoritario (debió ser unánime por la evidente superioridad del norteño), el 14 de septiembre de 2013, cuando disputaban las fajas súperwelter del Consejo Mundial (CMB) y de la Asociación Mundial (AMB), en la misma instalación donde ahora chocará con Kovalev.

Aunque cualquier sorpresa puede ocurrir cuando se enfrentan dos boxeadores encima del cuadrilátero, la decisión de chocar contra Kovalev no fue descabellada, ni tomada sin sopesar riesgos y beneficios. Canelo y su grupo están conscientes que son inmensas las posibilidades de triunfo. De ahí que se lanzaron en busca de la corona de las 175 libras, correspondiente a la Organización Mundial (OMB).

No intentaron exponer a Canelo frente a los demoledores puños del ruso radicado en Montreal Artur Beterbiev (15-0-0, 15 KOs) o ante el también invicto kirguizio Dmitry Bivol ( (17-0-0, 11 KOs), monarca el primero del Consejo Mundial (CMB) y de la Federación Internacional (FIB), y el otro de la Asociación Mundial (AMB), los dos en la categoría semipesada. Beterbiev aplicó el cloroformo en el décimo asalto al ucraniano Oleksandr Gvozdyk (17-1-0, 14 KOs), el 18 de octubre, en Filadelfia. Y Bivol dispuso por unanimidad del dominicano Lenin Castillo (20-3-1, 15 KOs), seis días antes, en Chicago.

Si cumple con el plan táctico previsto por su entrenador Chepo Reinoso y no ocurre un golpe fortuito,  en nuestra opinión, Canelo debe salir con el brazo en alto. Los vientos más fuertes soplan hacia su lado ¿Quién será el vencedor? ¡Canelo!

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