Aunque conquistó la corona semipesada del Consejo Mundial (CMB) en forma inobjetable y también la defendió antes del límite en su primera exposición, el ucraniano Oleksandr Gvozdyk es consciente del peligro que se avecina, cuando enfrente este 18 de octubre al ruso Artur Beterbiev, un púgil que carga dinamita en sus puños y posee la faja de la Federación Internacional (FIB).

Ambos invictos, “El Clavo” Gvozdyk (17-0-0, 14 KOs) y Beterbiev (14-0-0, 14 KOs) unificarán dos de las fajas de las 175, en tanto las otras se encuentran en poder del también ruso Sergey “El Triturador” Kovalev y del kirguisio Dmitry Bivol, dueños de las de la Organización Mundial (OMB) y de la Asociación Mundial (AMB), respectivamente.

Kovalev (34-3-1, 29 KOs) someterá a prueba el cinturón frente el mexicano Saúl “Canelo” Alvarez (52-1-2, 35 KOs), el 2 de noviembre, en la sala Garden, del lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, mientras Bivol (17-0-0, 11 KOs) retuvo el suyo, al doblegar unánime al dominicano Lenin Castillo (20-3-1, 15 KOs), el pasado 12 de octubre, en la Wintrust Arena, de Chicago, Illinois.

Gvozdyk, quien se entrenó durante casi dos meses en Filadelfia bajo las órdenes del experimentado Teddy Atlas, un miembro del Salón de la Fama, ha reconocido que debe tener mucha movilidad, porque mantenerse estático sería exponerse a la destructora pegada de Beterbiev.

“Hemos elaborado un plan táctico de acuerdo con las características de Beterbiev”, dijo Gvozdyk en un encuentro con los medios. “Y sabemos que hay que utilizar la inteligencia, estar muy concentrado y evitar los intercambios con él, porque pega muy fuerte. No puedo revelar otros detalles de nuestro plan, pero estoy convencido que ganaremos la pelea”.

Como prueba de que también tiene solidez en sus puños, Gvozdyk se adueñó del cinturón del CMB, al noquear en el undécimo asalto al al haitiano-canadiense Adonis “Superman” Stevenson, el 1 de diciembre del pasado año, cuando el caribeño hacía décima defensa del cinturón.

Expresó Gvozdyk que frente a Beterbiev se trata de un reto muy difícil y del combate más importante de su vida, “pero estoy en el mejor momento de mi carrera y en condiciones de salir con el brazo en alto”, precisó Gvozdyk, quien tres meses después de imponerse a Stevenson ofreció otra gran demostración al anestesiar en cinco episodios al congolés asentado en Francia Doudou Ngumbu, en Filadelfia, ya entonces bajo las órdenes del técnico Atlas.

Atlas, que se unió a Gvozdyk a finales del pasado año, ha tratado, entre otros elementos, de mejorar la guardia de su discípulo, quien utiliza bien su alcance, pero baja demasiado la mano derecha y por ahí le entran los impactos de sus rivales, tal como le ocurrió con Stevenson, aunque pudo derribar al haitiano en el tercero y finalizar la reyerta en el undécimo.

Ese error técnico puede ser fatal con Beterbiev, un pegador excepcional radicado en Montreal, que tiene un estilo muy agresivo y ya está adaptado al mundo rentado. En su afán de llegar a lo más alto del pugilismo, Beterbiev desestimó participar en los Juegos Olímpicos de Londres-2012 en representación de Rusia y firmó profesional.

Ya en junio del año siguiente, Beterbiev debutó con fulminante fuera de combate en el segundo asalto al estadounidense ya retirado Christian Cruz, en la ciudad canadiense de Montreal.

En su décimo pleito en el boxeo de paga, el ruso dispuso por la vía del sueño en el episodio final del alemán Enrico Koelling, el 11 de noviembre de 2017, en Fresno, California, donde estaba en juego la faja vacante de la FIB, que expondrá ante Gvozdyk.

Más reciente, el 4 de mayo pasado, Beterbiev aplicó el cloroformo en el quinto capítulo al bosnio-estadounidense Radivoje “Hot Rod” Kaladzic, un púgil que nunca antes había sido noqueado en 25 combates previos.

Peleador de guardia derecha, Beterbiev, de 34 años, es considerado una “bestia” que puede lastimar con el golpe de cualquiera de sus puños. Y aunque parte como favorito ante Gvozdyk, tampoco puede arriesgar demasiado, porque el ucraniano, radicado en Oxnard, California, exhibe un alto porcentaje de noqueados (82 por ciento) en sus pleitos profesionales.

Más allá del gran objetivo, que para uno y otro es convertirse en doble campeón del orbe,
en el ambiente flota una cuenta pendiente, pues 10 años atrás se vieron la caras en las filas amateurs, en Turquía, donde Beterbiev se impuso a Gvozdyk por nocaut técnico en el segundo asalto, pero el ucraniano siente todavía un gran malestar por la forma en que se concertó la pelea.

“Me arrojaron allí como se lanza una presa para que la devore un tigre”, dijo Gvozdyk, quien recordó que era su primer viaje con el equipo de Ucrania y que la pelea se detuvo después que la nariz comenzó a sangrarle abundantemente. “Yo estaba sin entrenarme, pues pocos días antes había sufrido una fractura en la nariz y por mi poca experiencia (solo 22 años) tampoco estaba listo, ni mental ni físicamente”.

Un duelo que promete mucha acción y con altas posibilidades que finalice antes de los 12 asaltos programados, en el Licouras Center, de Filadelfia. La balanza se inclina en apariencia hacia Beterbiev, pero Gvozdyk no es adversario fácil.

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