Una gran motivación envuelve al ucraniano Oleksandr Gvozdyk y al ruso Artur Beterbiev por el pleito de unificación en la división semipesada, que tendrán el viernes 18 de octubre, en Filadelfia, Pensilvania.

Conocido por el pseudónimo de “El Clavo”, Gvozdyk (17-0-0, 14 KOs) expondrá por segunda ocasión la faja del Consejo Mundial (CMB), en tanto el igualmente invicto Beterbiev (14-0-0, 14 KOs) someterá a prueba por tercera vez la correspondiente a la Federación Internacional (FIB), ambas en las 175 libras.

Más allá de convertirse en doble campeón del orbe, que sin duda es el principal objetivo del enfrentamiento, los dos consideran que se trata de una revancha, de una cuenta pendiente, que se remonta a 10 años atrás, cuando se vieron las caras en las filas amateurs.

En aquella ocasión, en Turquía-2009, Beterbiev se impuso a Gvozdyk por nocaut técnico en el segundo asalto, pero el ucraniano, que ahora radica en Oxnard, California, siente todavía un gran malestar por la forma en que se concertó la pelea.

“Me arrojaron allí como se lanza una presa para que la devore un tigre”, dijo Gvozdyk, quien recordó que era su primer viaje con el equipo de Ucrania y que la pelea se detuvo después que la nariz comenzó a sangrarle abundantemente. “Yo estaba sin entrenarme, pues pocos días antes había sufrido una fractura en la nariz y por mi poca experiencia (solo 22 años) tampoco estaba listo, ni mental ni físicamente”.

Gvozdyk expresó que Beterbiev es un excelente boxeador y con enorme fuerza en sus puños. Asimismo, dijo que se trata del combate más importante de su vida, pero igualmente afirmó que ahora los dos tienen más experiencia, han desarrollado habilidades y son boxeadores totalmente diferentes a aquellos que se enfrentaron hace 10 años.

“Soy consciente que es un reto muy difícil, pero estoy en el mejor momento de mi carrera y en condiciones de salir con el brazo en alto”, precisó Gvozdyk, que conquistó el título de forma inobjetable, al aplicar el cloroformo en el undécimo episodio al haitiano-canadiense Adonis “Superman” Stevenson, el 1 de diciembre del pasado año, cuando el caribeño hacía décima defensa del cinturón.

Tres meses más tarde, Gvozdyk noqueó en el quinto round al congolés asentado en Francia Doudou Ngumbu, en Filadelfia, donde nuevamente ofreció otra demostración, ya bajo las órdenes de Teddy Atlas, incluido en el Salón de la Fama del boxeo internacional, con el que “fue muy difícil trabajar en las etapas iniciales porque ve de manera diferente algunos aspectos técnicos, pero ya me siento muy cómodo con él”.

Atlas, que se unió a Gvozdyk a finales del pasado año, ha tratado, entre otros elementos, de mejorar la guardia de su discípulo, quien utiliza bien su alcance, pero baja demasiado la mano derecha y por ahí le entran los impactos de sus rivales, tal como le ocurrió con Stevenson, aunque pudo derribar al haitiano en el tercero y finalizar la reyerta en el undécimo.

Ese error técnico puede ser fatal con Beterbiev, un pegador excepcional radicado en Montreal, que tiene un estilo muy agresivo y ya está adaptado al mundo rentado. En su afán de llegar a lo más alto del pugilismo, Beterbiev desestimó participar en los Juegos Olímpicos de Londres-2012 en representación de Rusia y firmó profesional.

Ya en junio del año siguiente, Beterbiev debutó con fulminante fuera de combate en el segundo asalto al estadounidense ya retirado Christian Cruz, en la ciudad canadiense de Montreal.

En su décimo pleito en el boxeo de paga, el ruso dispuso por la vía del sueño en el episodio final del alemán Enrico Koelling, el 11 de noviembre de 2017, en Fresno, California, donde estaba en juego la faja vacante de la FIB, que expondrá ante Gvozdyk.

“Deseo agradecer a Oleksandr Gvozdyk y a Top Rank por hacer posible esta pelea de unificación y ofrecer a los fanáticos de todo el mundo la pelea que quieren”, dijo Beterbiev. “Será una gran pelea entre dos campeones que aspiran a convertirse en doble campeón mundial semipesado. Estoy ansioso por subir al cuadrilátero”.

El pasado 4 de mayo, Beterbiev dispuso en el quinto asalto del bosnio Radivoje Kalajdzic, en Stockton, California, donde disputó por segunda ocasión el cinturón semipesado de la FIB.

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