Con una pegada demoledora y un gran futuro por delante, el bisoño invicto estadounidense David Benavidez, ex campeón del Consejo Mundial (CMB) en las 168 libras, está convencido que tras el positivo a sustancias prohibidas que lo invalidó del título el pasado año, lo mejor de su carrera está por llegar.

Y en sus análisis, “Bandera Roja” Benavidez (21-0-0, 18 KOs) asegura que tras doblegar a su coterráneo Anthony Dirrell (31-1-1, 24 KOs) el 28 de septiembre, en el Staples Center, de Los Ángeles, enfilará los pasos hacia cuatro superestrellas, en primerísimo lugar el mexicano Saúl “Canelo” Alvarez, quien momentáneamente abandonará la división mediana para chocar con el ruso Sergey “El Triturador” Kovalev, monarca de las 175 libras.

El ambicioso objetivo de Benavidez, de 22 años, es comprensible. Convertido Canelo en el principal astro de taquilla en la actualidad, ese pleito le garantizaría al imberbe púgil de Phoenix, Arizona, una enorme resonancia mediática y al mismo tiempo ganancias muy superiores a cualquiera de las que obtuvo en sus combates previos. Y ni qué decir si logra vencer al pelirrojo de Guadalajara, que aparece en muchas publicaciones entre los mejores libra por libra, ha conquistado títulos en tres categorías diferentes y va en busca del cuarto, cuando rivalice con Kovalev, el 2 de noviembre, en el MGM Grand, de Las Vegas.

“Definitivamente, si podemos conseguir a Canelo, esa es la pelea que quiero tener”, afirmo Benavidez al sitio Fighthype.com. “Mi objetivo es ser el mejor súpermediano del mundo y eso lo voy lograr, aunque sé que primero debo vencer a Dirrell y después intentaré la unificación con Caleb Plant, Callum Smith o Billy Joe Saunders”, el primero estadounidense y los otros dos ingleses, que exhiben récords inmaculados y son dueños de las coronas de la Federación Internacional (FIB), la Asociación Mundial (AMB) y la Organización Mundial (OMB), respectivamente, en las 168 libras.

Benavidez descarta un pleito contra el kazajo Gennady “GGG” Golovkin (39-1-1, 35 KOs), quien cruzará guantes con el ucraniano Sergiy Derevyanchenko (13-1-0, 10 KOs), en busca de la faja vacante de la Federación Internacional (FIB) en las 160 libras, el 5 de octubre, en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York.

“Bueno, GGG pelea en 160 y está con (la plataforma digital) DAZN”, expresó Benavidez al referirse a un posible enfrentamiento con el peleador de la ciudad de Karaganda y radicado en Santa Mónica, California. “Ese combate está un poco fuera de nuestro alcance”. Pero quizás el verdadero motivo de que Benavidez no tenga en mente a Golovkin, es que ambos son amigos y el norteño ha sido uno de los “sparrings” del europeo durante su preparación para pleitos de primerísimo nivel.

Benavidez viene de imponerse por nocaut en el segundo asalto a su connacional J´Leon Love, el 16 de marzo, en el AT&T, de Arlington, Texas, después de cumplir una suspensión de un año debido a que dio positivo a benzoilecgonina, el ingrediente clave para la cocaína, en un examen aleatorio que realizó la Asociación Voluntaria Antidopaje (VADA, en inglés), como parte del Programa Limpio del Consejo Mundial (CMB).

En principio el organismo declaró a Benavidez campeón en receso, pero después que se confirmó el resultado, fue suspendido un año y la corona del Consejo Mundial (CMB), en las 168 libras, que se encontraba en su poder, se declaró vacante, y se puso a disposición del también estadounidense Anthony “El Perro” Dirrell y del turco Avni “Mr. Robot” Yildirim, quienes chocaron el 23 de febrero de este año, en el Minneápolis, donde tras una brutal batalla el norteño obtuvo la victoria por decisión dividida, después que el combate se detuvo en la décima ronda, debido a una peligrosa herida sobre el ojo izquierdo de Dirrell.

Dos asaltos antes de que el médico del ring aconsejara finalizar las acciones, ocurrió el choque accidental de cabezas, que obligó a decidir el pleito por las tarjetas de los jueces. En ese momento Dirrell estaba delante 96-94 en dos papeletas de los oficiales, mientras el otro inexplicablemente favorecía a Yildirim 98-92.

Para Dirrell recuperar la corona de las 168 libras fue un premio a su perseverancia y apego a la vida. Unos años antes, en 2007, Dirrell tuvo que luchar contra el cáncer (linfoma de Non-Hodgkins), que logró rebasar gracias a su voluntad y a los adelantos médicos. Después de una cirugía de seis horas y ocho meses posteriores de largas sesiones de quimioterapia, Dirrell fue autorizado nuevamente a regresar al cuadrilátero en 2008.

Volvió con triunfo unánime frente al canadiense ya retirado Andy Mavros, el 11 de octubre, en Las Vegas. Y sumó otras 12 victorias hasta que recibió la oportunidad de enfrentar al entonces monarca, el australiano Sakio “El Escorpión” Bika, en diciembre de 2013. No hubo resultado decisivo ni para el campeón ni para el retador, pues cada uno recibió una boleta favorable y el otro juez dio empate. Así, el fallo provocó que ocho meses más tarde se concretara la revancha, en la que Dirrell conquistó el título del Consejo Mundial (CMB) por fallo unánime, el 16 de agosto, en el StubHub Center, de Carson, California.

La primera exposición de la corona de Dirrell fue contra el sueco Badou “El Destripador” Jack, el 24 de abril de 2015, en el UIC Pavilion, de Chicago, donde el retador salió con el brazo en alto por decisión mayoritaria (116-111, 117-111, 111-116) gracias a un fuerte jab y al dominio ejercido desde mediados del combate hasta el final.

Inesperadamente, el sueco Jack anunció que ascendía a la división semipesada (175) y dejaba vacante el cinturón del orbe. Entonces el CMB ordenó a Dirrell enfrentar al inglés Callum “Mundo” Smith por el cetro disponible, pero el británico prefirió enrolarse en la Súper Serie Mundial (WBSS), lo que derivó en que “El Perro” Dirrell chocaría entonces el 9 de septiembre de 2017 frente a Benavidez, quien sumaba diez triunfos por la vía del cloroformo, el último dos meses antes a costa del mexicano Rogelio “Porky” Medina, en Laredo, Texas, donde el ganador obtenía el derecho a combatir por la faja versus Dirrell, que acumulaba tres victorias tras el fracaso frente a Jack.

Sin embargo, a principios de agosto, Dirrell paseaba en motocicleta en Flint, su ciudad natal del estado de Michigan, cuando de repente se le cruzó un automóvil en su camino, por lo que no pudo evitar el impacto, que obligó a una compleja intervención quirúrgica en un hospital local, para reparar una  doble fractura en el brazo y la pierna. Consecuencia: el CMB decretó vacante la faja, que puso a disposición de Benavidez y el rumano Ronald Gavril, pues el lesionado Dirrell debía permanecer varios meses sin poder combatir.

Benavidez venció a Gavril por decisión dividida, el 8 de septiembre de 2017 en el hotel y casino Hard Rock, de Las Vegas, y cinco meses más tarde nuevamente derrotó al rumano, en esa oportunidad unánime, el 17 de febrero de 2018, en el Mandalay Bay, otra lujosa instalación de La Ciudad del Pecado.

DIRRELL Y BENAVIDEZ: UNA CUENTA PENDIENTE
Anthony Dirrell y David Benavidez podrán resolver la cuenta pendiente que tienen desde hace dos años, aunque ahora el norteño suma seis victorias y posee el cinturón verde y oro del CMB, que alcanzó hace siete meses frente al turco Yildirim.

“Voy en busca del nocaut, como sé que él también lo hará”, dijo Dirrell a varios medios de prensa. “Estoy listo para combatir durante 12 asaltos, pero de cualquier forma el cinturón se quedará en casa, porque una victoria es una victoria, no importa de la forma que sea. Ese es el gran objetivo cuando por fin nos veamos encima del cuadrilátero”.

Reconoció que Benavidez es un buen boxeador, de gran pegada que seguro ejercerá mucha presión para derrotarlo. “Es genial y me motiva que lo consideren favorito”, afirmó. No tengo ningún problema con eso y les demostraré que están equivocados los que han hecho los pronósticos. Se trata de hacer historia y yo la haré”.

Benavidez, por su parte, expresó que está muy motivado y debe aprovechar esta oportunidad de reconquistar el título. “Cuando trabajas para algo toda vida y lo pierdes en un segundo, te sientas muy mal durante el tiempo que has estado al margen. Pero ese error no lo volveré a cometer. Es algo por lo que mi familia y yo no queremos pasar nuevamente. No puedo matarme por lo que hice, pero sí aceptar que estuve equivocado. He madurado en todos los aspectos de la vida, incluyendo el boxeo”.

En relación con la próxima pelea, Benavidez señaló que hará todo su esfuerzo por ganar por nocaut para robarse el espectáculo, que encabezarán en duelo de unificación, el zurdo Errol “La Verdad” Spence (25-0-0, 21 KOs) y el también estadounidense Shawn “Showtime” Porter (30-2-1, 17 KOs), monarcas welter de la Federación Internacional (FIB) y del Consejo Mundial (CMB), respectivamente. “He trabajado muy duro para devolver ese cinturón a mi cintura”, enfatizó.

“Sé que Dirrell es un gran boxeador y no lo subestimo en lo más mínimo, pero necesito este tipo de rivales para alcanzar mis objetivos”, precisó Benavidez. “Soy más rápido que el año pasado, soy más inteligente y mi coeficiente intelectual en el boxeo se encuentra más alto. Esta es mi segunda pelea de pago por ver y voy a aprovecharla al máximo, porque aquí es donde quise estar toda mi vida. En este tipo de combates es donde sale lo mejor de mí”.

Benavidez señaló que ha entrenado muy fuerte durante tres meses y medio, en los que se han fortalecido sus habilidades, pues tiene ahora mayor velocidad, fortaleza física y confianza en el poder de sus puños, lo que se demostrará ante Dirrell. “Sé que nadie lo ha herido y que sus rivales nunca lo han noqueado, pero al que yo le descargo mis manos lo puedo lastimar. No importa quién sea ni la resistencia que posea”.

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