Fury vence a Wallin en sangriento combate y reta a Wilder -Hay púgiles que con corazón de león se burlan de los pronósticos cuando suben al cuadrilátero. Tal como hizo el sueco Otto Walin frente al súperfavorito inglés Tyson Fury, el 14 de septiembre en la T-Mobile Arena, de Las Vegas. Para la gran mayoría, el “Rey Gitano” Fury aniquilaría en pocos asaltos al también invicto Walin, quien ofreció enorme resistencia a su rival y cayó por fallo unánime, pero con puntuaciones que no reflejan lo sucedido sobre el encordado.

Los tres jueces se inclinaron por Fury (29-0-1, 20 KOs) con boletas de 116-112, 117-111 y 118-110. Para nada fue un veredicto injusto. Pero el dramatismo se apoderó de la instalación desde el mismo tercer asalto, cuando Fury sufrió un corte en el ojo derecho y la herida sangró abundantemente a partir de ahí, lo que puso en peligro el triunfo previsto al de Manchester.

A mediados de esa fracción, Fury aterrizó un par de golpes fuertes a la cabeza del sueco. En respuesta, Wallin impacta con un potente recto de zurda al ojo derecho del inglés, que de inmediato se tiñe de rojo, como prueba de que es una herida profunda y peligrosa. Finalizado el round, los temores aumentan con el exhaustivo chequeo del galeno de turno. Flota en el aire la posibilidad de que finalice el enfrentamiento. El drama se multiplica en los siguientes episodios.

Consciente de que debía imprimir mayor ritmo a las acciones en busca del nocaut, “El Rey Gitano” se lanzó con todo. Pegó más, pero también recibió el castigo más descomunal de su carrera. Nunca antes la gigantesca anatomía de Fury fue puesta a prueba con tanto rigor, ni siquiera frente al ucraniano Wladimir Klitschko en aquel memorable duelo de noviembre de 2015, cuando conquistó por fallo unánime las coronas de la Asociación Mundial (AMB), la Organización Mundial (OMB) y la Federación Internacional (FIB). O versus el estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder tres años más tarde, en duelo que concluyó en empate, aunque sufrió par de derribos en el 9no y el 12mo episodios.

Durante los 12 asaltos, Wallin (20-1-0, 13 KOs) llegó con 127 golpes al cuerpo de Fury, la mayor cifra de algún oponente en sus últimos 15 combates, de acuerdo con los datos suministrados por la compañía CompuBox. Igualmente, el sueco promedió 11 golpes por ronda. Los nueve adversarios anteriores de Fury lograron solo un average de 9, una diferencia considerable. Sin embargo, en la segunda parte de la reyerta, Fury mostró su alma de guerrero, al golpear más del doble de las veces a Wallin (119-51) del 7mo al 11mo asaltos. El cómputo total favoreció también a Fury con 179 golpes (127 de poder) de un total de 651, en tanto Wallin llegó en 127 (84 de fuerza) de 334.

“Fue una gran pelea. Sufrí una cortadura en el párpado y eso cambió el combate por completo, (pues) no podía ver por el ojo izquierdo”, dijo Fury, quien con su característico histrionismo ingresó a la sala con sombrero de mariachi, una vestimenta alusiva a México y respaldado por una cantante mexicana, junto a un grupo de baile folclórico de la nación azteca, para respaldar las fiestas patrias de esa nación.

Como espaldarazo al Fury-Walin, el Consejo Mundial (CMB) decidió otorgarle al ganador el “Cinturón Maya”, reconocimiento creado para peleas de alto perfil, y que según el organismo deportivo es “una obra maestra única que representa simbólicamente los dieciocho siglos de la cultura maya”, que anteriormente se entregó el 4 de mayo, al mexicano Saúl “Canelo” Alvarez, cuando derrotó al estadounidense Daniel “El Hombre del Milagro” Jacobs, en duelo de unificación de los títulos medianos de la Asociación Mundial (AMB) y el Consejo Mundial (CMB), en poder del pelirrojo azteca, junto al de la Federación Internacional (FIB), que ostentaba el norteño.

Hace tres meses, en un rápido desenlace, Fury había anestesiado en el segundo asalto al alemán Tom Schwarz, ante una concurrencia superior a los nueve mil espectadores, en la sala Garden, del MGM Grand, donde el germano mostró pobres atributos boxísticos y se cumplieron al dedillo los pronósticos. Con cuatro pulgadas de ventaja en estatura (6´9 por 6´5) y dominante desde el inicio, Fury evidenció neta superioridad sobre Schwarz (24-1-0, 16 KOs), quien sumaba seis triunfos por la vía del cloroformo, pero frente a rivales de escaso nivel técnico. El combate finalizó a escasos seis segundos de expirar la segunda fracción.

En esos casi seis minutos de pelea y de acuerdo con estadísticas de CompuBox, Fury conectó 45 golpes, de ellos 33 de poder y 12 jabs, en tanto Schwarz solo dio ¡6!, cinco de poder y un jab, lo que evidencia la superioridad del británico, quien aseguró entonces estaría de vuelta en septiembre u octubre y después lo haría en la revancha ante Wilder el próximo año, si éste doblega al zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz como se ha anunciado.

“Felicidades a Otto y que Dios bendiga a su padre, y que descanse en paz”, añadió Fury y de inmediato lanzó el reto para la revancha al también mastodonte norteamericano: “Deontay Wilder, eres el próximo. ¡Te quiero a ti!”.

Monarca pesado del Consejo Mundial (CMB), Wilder enfrentará al retador zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz (3ro del ranking mundial en ese organismo), el 23 de noviembre, en la Grand Garden Arena, de Las Vegas, de acuerdo con reportes de prensa, que aseguran solo faltan algunos detalles de menor importancia, para dar a conocer oficialmente la noticia. De vencer Wilder, chocaría con Fury en febrero del próximo año, pues el británico ya saltó el obstáculo personal, que era Wallin.

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