Regresa Vergil Ortiz Jr., el joven que robó protagonismo a “Canelo” Alvarez

Cuando el astro mexicano Saúl “Canelo” Alvarez enfrentó al estadounidense Daniel “El Hombre del Milagro” Jacobs, el 4 de mayo, en la T-Mobile Arena, de Las Vegas, lógicamente todos los reflectores mediáticos apuntaban hacia el trascendental combate de unificación, que tras el triunfo unánime, le permitió al pelirrojo mexicano ostentar tres coronas de la división mediana: las correspondientes al Consejo Mundial (CMB) y de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB), ambas en su poder, con la de la Federación Internacional (FIB), que arrebató al norteño.

Pero sin proponérselo, con mucho coraje y exhibiendo una potente pegada, un jovencito de solo 21 se robó el show de la velada en la instalación de la Ciudad del Pecado: Vergil Ortíz Jr, quien anestesió en el tercer asalto al también estadounidense Mauricio “El Maestro” Herrera, veterano púgil de 39 años, derribado por primera vez desde que saltó al profesionalismo en 2007.

Hijo de padres mexicanos, pero nacido en Dallas, Texas, Ortíz Jr. (13-0-0, 13 KOs) protagonizó frente a Herrera, uno de los nocauts más espectaculares en lo que va de año, después de enviar a la lona a Herrera en par de ocasiones, antes que el árbitro Russell Mora decretara el fin de las acciones, cuando un derechazo brutal puso en malas condiciones al derrotado, que necesitó asistencia médica sobre el encordado. Fue la tercera pelea de Ortíz Jr. en el presente 2019, todas finalizadas antes del límite.

Ahora el llamado “Orgullo de Texas”, se las verá con otro sobresaliente boxeador, que posee sangre mexicana, aunque vino al mundo en Los Ángeles, California: Antonio “El Implacable” Orozco (28-1-0, 17 KOs), igualmente guerrero incansable que siempre va hacia adelante, en duelo de las 147 libras, señalado el 10 de agosto, en El Teatro, de Grand Prairie, Texas.

Tras competir en los súperligeros, para ambos será el debut en la complicada división welter que tiene nombres ilustres como el filipino Manny “PacMan” Pacquiao, los estadounidenses Terence “Bud” Crawford, Shawn “Showtime” Porter, Errol Spence Jr., Keith Thurman y Danny “Swift” Garcia, el inglés Amir “King” Khan y el cubano Yordenis Ugás, entre otros. El tagalo Pacquiao, vencedor reciente de Thurman, posee la corona de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB), mientras Porter tiene la del Consejo Mundial (CMB) y Spence Jr., la de la Federación Internacional (FIB).

“Esto significa mucho para mí, porque es la primera vez que peleo en mi ciudad natal”, dijo Ortíz Jr. ante varios periodistas. “Desde que tenía pocas peleas profesionales comprendí que nos enfrentaríamos en algún momento. Definitivamente es un boxeador fuerte, que solo tiene una derrota contra José Carlos Ramírez, actual doble campeón mundial en las 140 libras. Será una pelea difícil, que los fanáticos van a disfrutar”.

Con una fortaleza física sobresaliente y poder envidiable poder en los puños, Ortíz, que estuvo asesorado en los inicios por su padre del mismo nombre, disputó 160 peleas en el campo amateur, con 20 derrotas. Ahora bajo la asesoría del experimentado técnico mexicano Robert García, Ortíz ha demostrado que no solo tiene dinamita en sus impactos, sino que ha mejorado la técnica en general, sobre todo en los movimientos de torso y la movilidad de sus piernas.

Cuando habla de su pupilo, García reconoce que Ortíz “además de poder, posee un talento especial y tiene la habilidad de adaptarse rápidamente al plan táctico de su rival. Estamos muy emocionados por el gran futuro que tendrá. El público ha sido testigo de su explosividad, pero todavía hay mucho de él que no ha visto. Mejora por días y estamos hablando de un púgil de mucha calidad que junto a todas sus virtudes, ofrece combates muy entretenidos sobre el ring”.

De 31 años, 10 más que su oponente, Orozco viene de imponerse por vía judicial unánime al azteca José Luis “La Boa” Rodríguez, el 30 de marzo, en Indio, California, donde hizo la despedida de las 140 libras. Dos de los jueces votaron 97-93 y el otro 99-91.

Al referirse al enfrentamiento con Ortíz Jr., Orozco señaló que lejos de lo que piensa la mayoría, le favorecerá que el combate se haya organizado en la ciudad de su rival. Pero de cualquier forma, reconoce que “es muy joven con grandes ambiciones y eso es un gran peligro en cualquier pelea. Además, hay que tener en cuenta que es un boxeador agresivo, que siempre busca a su oponente”.

El único fracaso de Orozco se lo propinó, por unanimidad, se lo propinó el invicto José Carlos Ramírez (25-0-0, 17 KOs), actual doble monarca súperligero, en pleito disputado el 14 de septiembre del año pasado, en Fresno, California. Los tres oficiales de silla coincidieron en sus puntuaciones con tarjetas de 119-107.

“Desde mi derrota ante Ramírez, aprendí a ser paciente”, acotó Orozco. “Y frente a Ortíz Jr. intentaré controlar la distancia para llegar hasta los 12 asaltos programados. Su golpe preferido es el gancho al hígado. Le gusta trabajar en el abdomen y darle mucho ritmo a la pelea. Así ha anestesiado a todos sus rivales. Sé que persigue otro nocaut, esta vez ante los suyos, para acercarse más a su sueño que es ser campeón mundial”.

Orozco precisó que le gustan las peleas fuertes, de muchos intercambios, e intentará no decepcionar a los fanáticos que asistan a la instalación de Texas. “Vergil es un peleador tremendo, que se ha hecho de un nombre y ha forjado una buena reputación. Será una gran pelea, pero quiero ganar y voy a esforzarme al máximo para ganar”.

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