Incertidumbre alrededor de Canelo. ¿Será Derevyanchenko? Por J.J. Álvarez

Cuando un boxeador se convierte en ícono de la disciplina, como ocurrió en el pasado reciente con el invicto y ya retirado Floyd Mayweather Jr., algunas de sus decisiones vulneran los preceptos establecidos y convierten en letra muerta los reglamentos de los organismos deportivos. Una situación similar a la de “Money” Mayweather ocurre por estos días con el mexicano Saúl “Canelo” Alvarez, el púgil que desborda las taquillas, los pagos en transmisión televisiva y genera exorbitantes ganancias a todos los vinculados directa o indirectamente a sus combates.

Elogiado por una entusiasta legión de mexicanos y criticado con idéntica pasión por otros, Canelo Alvarez a sus 29 años –recién cumplidos el 18 de julio- tiene en ascuas al mundillo del boxeo, que espera con impaciencia su próximo regreso al cuadrilátero, previsto en principio el sábado 14 de septiembre, con especial interés en la ciudad de Las Vegas, y como parte de las celebraciones por el Día de la Independencia de México, pero que se pospuso por la ¿falta? de un rival adecuado y el corto tiempo que resta para hacer un buen despliegue publicitario.

De acuerdo con Golden Boy Promotion (GBP), que guía la carrera promocional del pelirrojo azteca, la decisión se tomó para asegurar el adversario correcto y lograr el nivel de divulgación requerida para una peleador de la magnitud de Alvarez, que requiere no existan lunares en el engranaje organizativo.

Como era lógico, Canelo se hizo eco del comunicado de GBP e igualmente emitió una declaración propia: “Como mexicano, es una responsabilidad y un honor representar a mi país, tanto en mayo como en septiembre. Esas son mis citas. Sin embargo, como campeón del mundo en varias categorías, también tengo la responsabilidad de ofrecer las peleas más emocionantes y competitivas posibles. Es por eso que Golden Boy y mi equipo han decidido posponer la fecha para hacer lo correcto, por mis fanáticos, para promover la mejor pelea y con el mejor oponente posible”.

Durante varias semanas fue un secreto a voces que los manejadores de Canelo Alvarez sostenían conversaciones con varios potenciales adversarios, entre ellos el kazajo Gennadi “GGG” Golovkin, con quien efectuó dos memorables duelos, el primero finalizado en empate en septiembre de 2017 y el segundo en controvertida victoria mayoritaria para el azteca, el 15 de septiembre pasado, cuando arrebató al europeo las fajas del Consejo Mundial (CMB), de la Asociación Mundial (AMB) y de la Federación Internacional (FIB), en las 160 libras.

La dilatación y falta de entendimiento entre las partes cayó como un balde de agua helada entre los máximos directivos de la plataforma digital DAZN, que firmó contrato con Alvarez por $ 365 millones, que incluye 11 peleas en un plazo de cinco años, del cual ha efectuado dos combates: ante el inglés Michael “Rocky” Fielding en diciembre y versus el estadounidense Daniel “El Hombre del Milagro” Fielding, en mayo. Al británico, oriundo de Liverpool, Alvarez le arrebató la faja súpermediana de la Asociación Mundial (AMB).

El conflicto por el venidero pleito de Canelo (52-1-2, 35 KOs) comenzó casi de inmediato tras la victoria unánime ante Jacobs, el 4 de mayo, en la T-Mobile Arena, de la Ciudad del Pecado, donde el azteca se ha presentado en cinco de sus seis últimas peleas, excepción la de Fielding, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.

Pocos días después que Alvarez se adueñó de la faja de la Federación Internacional (FIB) en poder de Jacobs, ese organismo con sede principal en Nueva Jersey, anunció que el ucraniano Sergiy Derevyanchenko (13-1-0, 10 KOs), número uno de la clasificación, era el retador obligatorio de Canelo y por tanto debían iniciar conversaciones para disputar la corona, que quedaría vacante si el campeón no aceptaba ese compromiso ineludible.

A partir de ahí, la confusión y la incertidumbre son parte del regreso del púgil mexicano a los encordados. La FIB en declaraciones posteriores explicó que Canelo disponía de 30 días (venció el 15 de junio) para presentar una solicitud si deseaba hacer una defensa voluntaria. El plazo expiró sin que Alvarez y GBP notificaran sus planes relacionados con elegir a un adversario de su preferencia. Entonces el organismo fijó en principio la licitación para el 15 de julio, pero la fecha se ha retrasado cuatro veces más.

Las últimas noticias, provenientes de fuentes cercanas a las conversaciones, aseguran que existe un progreso significativo para que las partes lleguen un acuerdo y se convierta en realidad la defensa obligatoria de Canelo frente a “El Técnico” Derevyanchenko, aunque se desconoce si hay una fecha límite en las negociaciones.

Otros cercanos a DAZN aseguran que la plataforma digital ha estado renuente a que el emblemático mexicano choque contra el ucraniano, y prefiere que lo haga ante “Triple G” Golovkin (39-1-1, 35 KOs), con el que también firmó acuerdo por $ 100 millones, 6 peleas y en un período de 3 años. O en su lugar, con el semipesado ruso Sergey “El Triturador” Kovalev (33-3-1, 28 KOs), dueño de la faja de la Organización Mundial (OMB) las 175 libras, ya que ambos garantizarían un mayor interés entre los fanáticos y, en consecuencia, ingresos superiores. Pero Kovalev, de 37 años, es muy difícil continúe en la lista de candidatos, pues ya fijó duelo ante el invicto y fuerte pegador británico Anthony Yarde (18-0-0, 17 KOs), con el que cruzará guantes el 24 de agosto, en Chelyabinsk, Rusia.

Nacido en Ucrania y con residencia en Brookyn, Nueva York, Derevyanchenko, de 33 años, viene de imponerse unánime al ecuatoriano-alemán Jack “El Dorado” Culcay, el 13 de abril, en Minneapolis. En su pelea previa, cayó por decisión dividida ante Jacobs, el 27 de octubre del pasado año, en el Madison Square Garden, donde disputaron el título vacante de la FIB, que ahora está en poder de Canelo.

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