El prematuro adiós a Pernell Whitaker, una gloria del ring -Por J.J. Álvarez

Nadie merece morir joven. Mucho menos en un accidente de tránsito. Y más lamentable cuando se trata de una leyenda del boxeo. De esas que no alcanzan los elogios para escribir sobre su trayectoria sobre el cuadrilátero. Pero, dolorosamente, el estadounidense Pernell Whitaker falleció en forma absurda, atropellado en la vía a la edad de 55 años.

Monarca olímpico en Atlanta-96, tetra campeón profesional, exaltado al Salón de la Fama internacional en 2007 y con una larga lista de pleitos memorables ante figuras de élite, “Sweet Pea” murió en Virginia Beach, cerca de su natal Norfolk, donde un vehículo lo golpeó y le produjo lesiones mortales, que ni siquiera permitieron trasladarlo a un hospital para que los galenos lucharan por salvar su vida.

Al divulgarse la triste noticia, innumerables comentarios ratificaron el talento innato de Whitaker, un púgil que exhibió envidiable defensa y un estilo que le ganó el calificativo de “poco ortodoxo”, por su empecinamiento –mejor aún habilidad- para mostrar el rostro descubierto, con la guardia baja, pero que apoyado en su endiablada velocidad de piernas, causaba la frustración en sus rivales e impedía que le golpearan con solidez.

“Estoy sumamente triste por la pérdida de este gran campeón, que dio inmensa alegría a quienes lo vieron (boxear”, dijo en un comunicado Oscar De La Hoya, máximo directivo de la compañía Golden Boy Promotions (GBP). “Fue un honor compartir el ring con él. Pernell es el mejor boxeador al que me enfrenté, en términos de su defensa y comandos sobre el cuadrilátero. De parte de todos en Golden Boy, enviamos nuestras condolencias a su familia y amigos”.

De La Hoya venció unánime a Whitaker en abril de 1997, en el Thomas and Mack Center, de Las Vegas, donde el derrotado hacía la décima defensa del cinturón welter del Consejo Mundial (CMB). En ese momento, Whitaker archivaba un solitario revés, por fallo dividido, a manos del mexicano José Luis “El Zurdo” Ramírez, el 12 de marzo de 1988, en Francia, donde el norteño exponía por segunda ocasión el cetro ligero del CMB. Al siguiente año, peleando ante su público, Whitaker se impuso unánime al azteca en la revancha, en la Scope Arena, de Norfolk, Virginia.

El duelo entre Whitaker y De La Hoya fue para alquilar balcones. La expectación resultó inmensa. El oriundo de Norfolk tenía entonces 33 años, 10 sin perder desde que lo doblegó Ramírez y era considerado mejor libra por libra del mundo. De La Hoya, de 23, estaba en su momento cumbre. Había reinado en 130, 135 y 140 libras. Las apuestas se inclinaron 3-1 al mexicano-estadounidense, también monarca olímpico en Barcelona-92. Los asaltos resultaron muy nivelados, en los que De La Hoya fue al ataque y Whitaker peleó de riposta.

Aunque las estadísticas favorecieron al entonces campeón, dos de los jueces se inclinaron por el llamado “Chico Dorado” con boletas idénticas de 116-110, en tanto el otro lo hizo 115-111. Pero los impactos de uno y otro no respaldaron el criterio de los oficiales. Whitaker conectó 232 golpes, de 582 lanzados, mientras De La Hoya tiró 557 con 191 dianas. En jabs la diferencia resultó abrumadora: 160 para el titular y 45 del retador. No existían argumentos para arrebatarle la faja a Whitaker. Ni tampoco De La Hoya cumplió con su palabra cuando dijo que daría la revancha a Whitaker cuando y donde quisiera.

Seis meses después, Whitaker regresó al cuadrilátero y se impuso al uzbeko Andrey Pestrayaev, en Mashantucket, en combate eliminatorio de la Asociación Mundial (AMB) en las 147 libras. Pero ambos quedaron sin resultado, al dar positivo Whitaker a cocaína. Una de las notas personales que empañan la trayectoria del genio sobre el ring.

Después, Whitaker tuvo otras dos peleas y ambas concluyeron en fracaso. En febrero de 2009, sucumbió ante el también astro puertorriqueño Félix “Tito” Trinidad, en el Madison Square Garden, precisamente en la histórica instalación donde Whitaker había hecho exitoso debut profesional 15 años atrás, con nocaut en el segundo asalto frente a Farrain Comeaux.

Whitaker se despidió del boxeo con un fracaso por nocaut en el cuarto episodio ante el mexicano Carlos “El Elegante” Bojorquez, en el estado norteamericano de Nevada. Faltando 27 segundos para que concluyera esa fracción, el árbitro Joe Cortéz dio por terminadas las acciones por sugerencia del médico, que determinó fractura en la clavícula.

“Estoy apenado al conocer el fallecimiento inesperado de mi buen amigo y compañero olímpico Pernell Whitaker, expresó el excampeón mundial crucero y pesado Evander Holyfield. “Era pequeño en estatura, pero muy grande en corazón y en sus habilidades sobre el ring. No habrá otro como él. Lo extrañaremos verdaderamente”, aseguró “The Real Deal”, quien fue medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta-96, donde Whitaker conquistó la presea dorada.

Whitaker nació el 2 de enero de 1964 y en 17 años de carrera se alzó con cuatro títulos en divisiones diferentes: ligero (135), súperligero (140), welter (147) y súperwelter (154). En 1989 fue reconocido Boxeador del Año por la revista El Ring y la Asociación de Escritores de Boxeo de Estados Unidos. Hizo seis defensas exitosas de los títulos ligero del Consejo Mundial (CMB) y la Federación Internacional (FIB), el más largo reinado para un campeón unificado en las 135 libras. Tras su retiro, regresó como entrenador en 2002. Fue exaltado al Salón de los Inmortales en 2006, en el primer año de elegibilidad. Por su exitosa trayectoria figura en el décimo lugar entre los 100 mejores boxeadores de los últimos 80 años, de acuerdo con la selección de la revista El Ring.

Descanse en paz Pernell Whitaker.

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