Rey Vargas vence a Tomoki Kameda y pide unificar con Daniel Román -Por J.J. Álvarez

Lo que se vaticinaba como una guerra al puro estilo mexicano, transcurrió y finalizó con constantes agarres y poca lucidez durante los 12 asaltos, el 13 de julio, en el Dignity Health Sports Park, de Carson, California. El triunfo para el campeón mundial Rey Vargas ante el japonés Tomoki “El Mexicanito” Kameda fue justo, pero alejado de la amplia votación que los tres oficiales otorgaron al nacido en el Distrito Federal: 117-110.

Una prueba de que Vargas (34-0-0, 22 KOs) recibió mayor puntuación de la que obtuvo y que el fallo carecía de exactitud, lo evidenció el desagrado del público al abuchear la decisión oficial, cuando se dio a conocer por el locutor local la victoria del dueño de la faja súpergallo del Consejo Mundial (CMB). Resultó tan estruendoso el malestar del respetable, que hasta Vargas hizo referencias al hecho, en sus palabras posteriores al combate.

“Creo que él trajo a muchos aficionados japoneses, por eso estaban abucheando”, afirmó Vargas, quien obvió un detalle de lo ocurrido en los graderíos: los gritos eran perfectamente apreciables en español: “fuera, fuera”, se escuchó claramente en la instalación de California.

De cualquier forma, gracias al resultado Vargas consiguió la quinta defensa del cetro de las 122 libras y ahora aunque es retador obligatorio del zurdo cubano Guillermo Rigondeaux en el CMB, expresó su deseo de cruzar guantes en el futuro inmediato con el estadounidense, descendiente de mexicanos, Daniel “El asesino con cara de niño” Román (27-2-1, 10 KOs), monarca de la Federación Internacional (FIB) y súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB).

“La próxima pelea debe ser ésa (contra Román). El público lo exige y ambos podemos unificar nuestros títulos”, dijo Vargas sin hacer referencia a su obligatoria exposición ante “El Chacal” Rigondeaux, quien anestesió en el octavo asalto al también azteca Julio “El Pollito” Ceja, el 23 de junio, en Las Vegas, en combate eliminatorio para vérselas con el ganador entre Vargas y Kameda. “Mexicano contra mexicano, es sinónimo de espectáculo”, añadió Vargas, quien ha asegurado que después de su próximo pelito posiblemente ascienda de categoría y busque enfrentar a Leo “Terremoto” Santa Cruz, súpercampeón pluma de la AMB.

El duelo Vargas-Kameda comenzó con repetidos intercambios, sin estudio previo. Parecía se avecinaba una batalla campal. Pero en la medida que avanzaba la contienda, los repetidos amarres provocaron indiscutible tedio en el ring, malestar en los fanáticos y obligaron al árbitro Jerry Cantú a intervenir constantemente para separar a los dos gladiadores. Hasta la mitad de la reyerta, el nipón logró alguna ventaja, sobre todo en el cuarto asalto, mientras el azteca no aprovechaba su mayor alcance y estatura (5´10 por 5´7 pies) para evitar las arremetidas del retador.

Ya en la segunda fracción de la pelea, Vargas, de 28 años, llegó más con el jab y también asestó buenas combinaciones al rostro y el cuerpo del visitante. No fueron golpes muy limpios ni potentes, pero sí en mayor número que los conectados por su oponente, que intentaba poner presión en la zona corta, aunque solo lo conseguía en esporádicas ocasiones.

Presionado al saber que se mantenía detrás en las tarjetas, “Mexicanito” Kameda intentó hacer un esfuerzo supremo en el asalto del adiós. Pero en su interés por nivelar la puntuación, el asiático golpeó mientras Cantú ordenaba detener las acciones y separarse. Hubo una primera advertencia. Otro puñetazo después del “stop”, condujo al tercer hombre del ring a penalizar a Kameda con un punto por infringir las reglas. Momentos después llegó el final y la victoria de Vargas, quien al momento de levantar los brazos escuchó la desaprobación de los presentes en el Dignity Health Sports Park.

Con la tradicional humildad asiática, Kameda, de 27 años, aceptó el fracaso: “Vargas me ganó bien y lo respeto”, dijo el nipón en la lengua de Cervantes.

El enfrentamiento había creado gran expectación, ya que era considerado por ambos gladiadores como la revancha perfecta, de cuando ambos transitaban por las filas amateurs. Y mientras el monarca y su séquito aseguraban que nuevamente sería el vencedor, el nacido en Osaka afirmaba que el resultado sería diferente a lo que ocurrió hace 12 años.

En aquella oportunidad, en 2007, Vargas doblegó a Kameda por puntos en la final del torneo Guantes Dorados, que se disputó en México, donde el nipón vivió algún tiempo con el propósito de adaptarse al estilo, que caracteriza a los púgiles aztecas. Por su fogoso desempeño en el ring, Kameda recibió el pseudónimo de “El Mexicanito”.

Vargas poseía la faja desde febrero de 2017, cuando lo obtuvo al vencer por fallo mayoritario al británico Gavin McDonnell, en la Ice Arena, de la ciudad de Hull, condado de Yorkshire, en el norte de Inglaterra. Hace cinco meses, Vargas se impuso unánime al colombiano Franklyn Manzanilla, en el Fantasy Springs Casino, de Indio, California. Aunque Manzanilla derribó a Vargas en el segundo, los tres jueces otorgaron boletas de 117-108 al monarca, debido a la amplia superioridad mostrada durante los 12 asaltos.

Kameda previamente sumaba cinco victorias, después de un par de fracasos consecutivos ante el inglés Jamie McDonnell, ambos por decisión unánime en 2015. Más reciente, 12 de noviembre pasado, se impuso por votación a Abigail Medina, en el estadio Korakuén, donde disputaron el cinturón interino de las 122 libras, versión Consejo Mundial (CMB).

En agosto de 2013, Kameda se había adueñado de la faja de la división gallo, correspondiente a la Organización Mundial (OMB), al doblegar por unanimidad al nigeriano Paulus “La Roca” Ambunda, en la ciudad de Cebú, en Filipinas, donde el derrotado hizo la segunda defensa de la corona. Al siguiente mes, Daiki, hermano de Tomoki, conquistó el título de las 115 libras, que se tradujo en un resultado histórico, pues los tres hermanos Kameda ostentaron coronas mundiales simultáneamente. En ese momento, Koki era el titular gallo de la AMB.

Después de tres defensas exitosas, Tomoki buscó la unificación con el gemelo inglés Jamie McDonnell, entonces dueño del cinturón de la Asociación Mundial (AMB). Pero como la OMB no aprobó la pelea, solo estuvo en juego el título del británico, vencedor unánime ante el asiático, el 9 de mayo de 2015, en Hidalgo, Texas. Transcurridos cuatro meses, McDonnell volvió a imponerse a Kameda por igual resultado en la revancha, en esa ocasión en Corpus Christi, también en el estado de Texas.

Facebook Comments