¿Será Raymundo Beltrán el próximo campeón mundial mexicano? -Por J.J. Álvarez

Dentro de escasos días, el 2 de julio para más precisión, el mexicano Raymundo Beltrán cumplirá 20 años en las filas del boxeo profesional. Ese día, de 1999, “Sugar” Beltrán inició su larga andadura por los cuadriláteros, con un triunfo unánime en cuatro asaltos frente a su coterráneo, ya retirado, Víctor Manuel Mendoza, en el Centro de Convenciones, de Tucson, Arena.

Sin dudas, ha sido una larga trayectoria, cuyo momento culminante fue la victoria también por vía judicial ante el namibio Paulus “El Sicario” Moses, el 16 de febrero del pasado año, cuando Beltrán se adueñó de la faja vacante ligera de la Organización Mundial (OMB), en el Gran Teatro, del hotel y casino Grand Sierra, de Reno, Nevada. Seis meses después, en la primera defensa del cinturón ecuménico, Beltrán sucumbió por idéntico fallo ante el puertorriqueño José “El Francotirador” Pedraza, en Glendale, Arizona, donde el nacido en Los Mochis, Sinaloa, fue a la lona en el undécimo, pero pudo continuar hasta el cierre de las acciones.

Después del fracaso ante Pedraza, Beltrán tomó el inevitable camino del quirófano para reparar una lesión en la mano izquierda, que le había molestado desde 2015, aunque no le impidió anestesiar al peruano Jonathan “El Último Inca” Maicelo dos años más tarde, en el Madison Square Garden, de Nueva York.

Steve Feder, gerente de Beltrán, dijo que tras el éxito ante Maicelo, los médicos intentaron varios tratamientos para resolver la situación, incluido el de las células madres, pero ninguno funcionó, porque continuaron las molestias, que le impedían a Beltrán desempeñarse a toda capacidad. Como incremento del problema, un par de semanas antes del enfrentamiento versus Pedraza, a Beltrán se le rompió un tendón cerca del área de la muñeca durante una sesión de entrenamiento. Y la nueva lesión se agravó al conectar un golpe en el segundo asalto ante el boricua.

“No le quito nada a Pedraza, porque incluso sentí que podría haber sido el ganador de la pelea”, señaló Beltrán a la cadena ESPN. “Pero las circunstancias no ayudaron en absoluto. Fue una lección de aprendizaje para mí, que me obligó a hacer cambios en mi carrera. Debo confesar que estuve muy frustrado, muy amargado emocionalmente, muy herido”.

Además de la intervención quirúrgica, Beltrán sustituyó a sus entrenadores Ernie Zavala y José “Pepe” Reilly por el ex campeón mundial, el hawaiano de origen filipino Brian Viloria, que lo asesoró en su regreso al cuadrilátero en febrero pasado ante el japonés Hiroki Okada, al que propinó espectacular nocaut en el noveno asalto, cuando estaban en juego el cetro vacante Continental de Las Américas, correspondiente al Consejo Mundial (CMB), e igualmente el Intercontinental de la Organización Mundial (OMB), ambos en la categoría súperligera (140 libras).

Ahora Beltrán, quien cumple 38 años el mes próximo, tiene un nuevo reto frente al ghanés Richard Commey, el 28 de junio, en el Pechanga Resort y Casino, de Temecula, California, y de salir con el brazo en alto, se convertiría en el úndécimo mexicano con título mundial, los dos más recientes, Andy “El Destructor” Ruíz, verdugo por nocaut en siete asaltos del inglés Anthony Joshua, en la división pesada, y Elwin “La Pulga” Soto, al puertorriqueño Angel “Tito” Acosta, en los minimoscas (108 libras).

Dada la importancia del próximo enfrentamiento, Beltrán incorporó como entrenador principal al avezado técnico estadounidense Freddie Roach, quien aseguró que la larga trayectoria del mexicano no ha hecho mella en su disposición en el gimnasio, ni en su perseverancia y afán por conquistar otro título mundial.

“(Él) entrena muy duro, tiene las piernas muy fuertes y no ofrece signos de debilitamiento por el tiempo que ha estado vinculado al boxeo”, dijo Roach sobre su nuevo pupilo. “Sabemos que Commey tiene manos pesadas y es formidable físicamente, pero Ray puede vencerlo, porque su estilo es fácil de descifrar y no tiene tanta movilidad como Pedraza”.

COMMEY: “EL NOCAUT LLEGA POR EL TRABAJO DURO”
Cuatro triunfos suma el africano Richard Commey (28-2-0, 25 KOs) desde que sufrió para de reveses en 2016. En el más reciente ascenso al cuadrilátero, el nacido en Accra, capital de Ghana, y radicado en el Bronx de Nueva York, anestesió en el segundo asalto al ruso Isa Chaniev, el 2 de febrero, en el Ford Center, de Frisco, Texas, donde se alzó con el cinturón vacante ligero de la Federación Internacional (FIB). En el pleito, Commey derribó al europeo en el primer asalto y par de veces más en el segundo, cuando el árbitro Laurence Cole concluyó las acciones, a escasos 39 segundos del cierre de ese episodio.

“Es genial ser campeón del mundo”, dijo Commey a varios representantes de la prensa. “Sé que mi rival es un tipo duro, pero yo trabajo fuerte y siempre el nocaut llega como algo adicional. Le agradezco a mi entrenador principal, Andre Rozier, que siempre me exige y me lleva al máximo. Será una buena pelea, pero yo soy el campeón y voy a quedarme con el título”.

Commey sufrió para de reveses en un aciago 2016, aunque ambos fueron por fallo dividido. En septiembre de ese año cayó ante el estadounidense Robert Easter Jr., en Reading, Pensilvania, donde lucharon por la corona vacante de la Federación Internacional (FIB). El ghanés derribó al norteño en el 8vo. Sin embargo, dos jueces respaldaron el desenvolvimiento de Easter Jr. con boletas de 115-112 y 114-113. El otro juez dio votación de 114-113 favorable a Commey. Y tres meses más tarde, Commey también perdió ante el zurdo ruso Denis “Gengis Khan” Shafikov, en Moscú.

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