“El Chacal” Rigondeaux cambia estilo, arriesga, y noquea al “Pollito” Ceja -Por J.J. Álvarez

Utilizando un estilo de máximo riesgo que lo puso en aprietos a lo largo de ocho asaltos, el cubano Guillermo Rigondeaux logró finalmente anestesiar en ese episodio al combativo mexicano Julio Ceja, en pleito disputado el 23 de junio, en el Centro de Eventos, del lujoso hotel y casino Mandalay Bay y Resort, de Las Vegas, donde el caribeño obtuvo el derecho a enfrentar en forma obligatoria al que venza entre el campeón Rey Vargas, monarca súpergallo del Consejo Mundial (CMB), y su próximo retador, el japonés Tomoki Kameda.

Vilipendiado por su estilo elusivo desde que saltó al profesionalismo en 2009, “El Chacal” Rigondeaux (19-1-0, 13 KOs) se fue al “todo o nada” contra “El Pollito” Ceja (32-4-0, 28 KOs), en un afán por demostrar que puede ofrecer ¿espectáculo?, un concepto comercial vinculado a los combates en los que ambos púgiles intercambian constantemente, en desdén de la defensa o el llamado arte de pegar sin ser golpeado, concepto sobre el que descansan las bases primordiales de este deporte.

Zapatilla con zapatilla, desde el inicio Rigondeaux aceptó el reto de Ceja, un clásico guerrero mexicano, que se sintió a sus anchas con el plan táctico del zurdo del archipiélago cubano. En la primera fracción el oriundo de la oriental provincia de Santiago de Cuba sacó ventaja con ganchos potentes al mentón y derechas a la zona blanda del azteca. Pero en los siguientes tres asaltos, Ceja impactó mucho más en el rostro y el cuerpo del caribeño, quien se mantuvo casi inmóvil, sin dar muestras de su efectiva defensa y con escasos movimientos de torso, una forma de combatir que a todas luces favorecía al azteca, inferior en rapidez y nivel técnico.

En el quinto, Rigondeaux logró conectar varios ganchos de zurda a la cabeza y el estómago de Ceja, aunque varios de ellos llegaron por debajo del cinturón por lo que fue advertido por el árbitro Russell Mora y también el mexicano recibió varias alertas del tercer hombre del ring por sus constantes impactos en zona prohibida.

Nuevamente en el sexto y séptimo rounds Ceja conectó mucho más que Rigondeaux, que se mantenía estático, empujando con la cabeza en la corta distancia y lanzando escasos golpes, pero de gran potencia. Al llegar el octavo asalto, parecía que el estilo agresivo, de constantes intercambios y en la zona corta, se convertiría en revés para el cubano. En esa fracción, Mora los sancionó a ambos con un punto, por los repetidos impactos en el área debajo del cinturón.

Y faltando escasos segundos para el cierre del octavo episodio, Rigondeaux llegó con un fortísimo recto de zurda a la mandíbula de Ceja y éste cayó de espaldas con la visión completamente perdida. Ya de pie, Russell le hizo la cuenta protectora e inmediatamente le preguntó si estaba en condiciones de seguir. Aunque Ceja respondió afirmativamente, el réferi dio por terminada las acciones al observarlo en malas condiciones. Habían transcurridos, 2:59 minutos del asalto.

RIGONDEAUX, DE UN EXTREMO A OTRO
El zurdo cubano Rigondeaux demostró que puede ser un guerrero, enfrentarse en una batalla contra cualquier adversario y salir airoso. Pero el riesgo fue demasiado grande. Y también la gran cantidad de golpes que recibió por primera vez en las 122 libras (caso aparte el ilógico duelo ante Vasyl Lomachenko, en 130 libras). Incluso, al finalizar la reyerta, las tarjetas de los tres jueces favorecían a Ceja (dos de ellas por 68-65 y la otra 67-66), como prueba evidente que esa táctica de pelea no es la más conveniente.

Rigondeaux quiso convencer a sus detractores (entre ellos el promotor Bob Arum, de la compañía Top Rank, su más acérrimo crítico durante años). Y seguramente lo logró. Fue un combate comercial, que disfrutó el público, sin duda alguna. Pero el fenomenal ex doble monarca olímpico y también con par de coronas en los rentados, podría establecer un punto intermedio entre esta actuación y aquéllas en las que lanzaba pocos golpes y recibía innumerables críticas por evitar los intercambios.

“La gente dice que corro, que me monto en bicicleta, a ver que dicen ahora”, afirmó Rigondeaux sobre el cuadrilátero del Mandalay y con visibles muestras en su rostro por los múltiples golpes recibidos.

No obstante, ahora que Rigondeaux está a punto de cumplir 39 años –el 30 de septiembre-, cuando inevitablemente se acerca la hora en la que comienzan a disminuir las cualidades físicas (rapidez en los desplazamientos y reflejos, entre otros), no puede prescindir de su excelente esquiva y efectivo contragolpeo desde la media distancia. Él y su nuevo entrenador, Ronnie Shields, deberían observar los detalles de aquel memorable triunfo ante el filipino Nonito “El Relámpago” Donaire, el 13 de abril de 2013, en Nueva York, donde el tagalo-estadounidense se presentó con una racha de ¡30! victorias consecutivas en un lapso de 12 años. Combatiendo de riposta y aceptando los intercambios cuando le convenía, Rigo dio una clase magistral a Donaire, entonces ubicado entre los mejores libra por libra del mundo. El resultado unánime resultó justo. Y prueba convincente de los abundantes golpes propinados por el cubano, fue el estado en que quedó el rostro del asiático (ver en Youtube).

Con este resultado ante Ceja, Rigondeaux ganó el derecho a discutir la faja de las 122 libras del Consejo Mundial (CMB) en manos del mexicano Rey Vargas (33-0-0, 22 KOs), quien la expondrá ante el japonés Tomoki “El Mexicanito” Kameda (36-2-0, 20 KOs), el 13 de julio, en Carson, California. El vencedor tendrá que chocar con el púgil de Cuba, radicado en Houston en los últimos meses.

Después del fracaso ante Lomachenko en diciembre de 2017, Rigondeaux aplicó el cloroformo en el asalto inicial al azteca Giovanni “Lloviznas” Delgado, un adversario de paupérrimos resultados en los últimos tiempos, pues ahora suma cinco reveses en línea, el cuarto por la vía del sueño en esa racha adversa. Esa fue la primera pelea de Rigondeaux bajo la bandera de Premier Boxing Champions (PBC), compañía que dirige el empresario Al Haymon y tiene la intención de llevarlo al cuadrilátero en al menos tres veces este año, y que conquiste nuevamente la corona del orbe en la categoría súpergallo.

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