Robert Easter Jr. y Rancés Barthelemy empatan en pelea para el olvido – Por J. J. Álvarez

Combatir por una corona mundial siempre suministra adrenalina extra a los boxeadores. Saber que se está a las puertas del ansiado sueño, en ocasiones después de una larga espera que puede ser de toda una vida sobre el ring, provoca muchas veces ese estímulo al sistema nervioso central que llega hasta embotamiento de los sentidos en las horas y días previos a la pelea. Pero al parecer ni el estadounidense Robert Easter Jr. ni el cubano Rancés Barthelemy sintieron el incremento de esa hormona, para llevar a su vitrina la faja vacante ligera de la Asociación Mundial (AMB), que estuvo en juego el 27 de abril, en el hotel y casino Cosmopolitan, de Las Vegas.

Uno y otro con el cinturón ecuménico de la Federación Internacional (FIB) en el pasado, tanto Easter Jr. (21-1-, 14 KOs) como Barthelemy (27-1-1, 14 KOs) ofrecieron una actuación para el olvido, que finalizó en empate tras 12 rondas, en un enfrentamiento más parecido a una guerra de posicionamiento en el ajedrez, que una reyerta en el llamado Arte de Fistiana, donde deben primar los golpes por encima de cualquier otro aspecto. Los constantes amagos y ausencia de intercambios convirtieron en ansiedad y bostezos la sala de la Ciudad del Pecado.

Como se ha repetido desde tiempos inmemoriales, los estilos hacen las peleas. Y en esta oportunidad, los dos púgiles presentaron similar plan táctico, basado en la riposta, a la espera de las acometidas de su rival para descargar los impactos. Como ni uno ni el otro cambió el libreto y se mantuvo en la larga distancia esperando las fisuras en la defensa del oponente para contragolpear, el pleito resultó aburrido, monótono y carente de acción desde el comienzo hasta el final.

Los jueces, al margen de visiones diferentes en las boletas, dieron el fallo justo: empate. Ninguno merecía ser el vencedor. Tim Cheatham respaldó al norteño 115-113, con igual puntuación Eric Cheek vio imponerse al caribeño, mientras Glen Trowbridge repartió 114 unidades para cada contendiente.

En apoyo al “draw” de los oficiales, resultó una pelea carente de emoción, ataques e impactos. “El Chico Explosivo” Barthelemy hizo muchas fintas con sus puños y piernas, pero con pocos impactos a la anatomía de su oponente. Las estadísticas de CompuBox reflejan lo ocurrido. El nacido en La Habana, capital cubana, llegó sólo ¡52! veces al cuerpo de Easter Jr. y éste por su parte lo hizo en dos ocasiones más (54). Una cuenta sencilla de los golpes propinados por ambos, dan un promedio de algo más de ¡4! golpes por asalto. Y con esas cifras verdaderamente ridículas para un combate de 12 rondas, es casi imposible aspirar al triunfo.

Pero los dos, como era de esperar, reaccionaron con desagrado a la votación de los jueces, señalando que merecían salir con el brazo en alto.

Barthelemy afirmó que había conectado más. “Llegué con los golpes más limpios y precisos”, dijo Barthelemy con enorme frustración y negando con su cabeza el resultado. “Siento que lancé más golpes. Creo que fue una oportunidad perdida para mí y realmente mi impresión es que gané la pelea”.

En idéntica forma se expresó Easter Jr., convencido de que había mostrado superioridad frente al cubano: “Fui el que más atacó y él no pudo pegar lo suficiente para obtener la victoria. Pero los jueces vieron algo completamente diferente a lo sucedido sobre el cuadrilátero. Y estoy listo para efectuar la revancha que demostrará soy el mejor de los dos y el que merece el título mundial”.

El isleño expresó que el alto volumen de golpes de Easter Jr. en sus peleas previas, fue el factor principal que llevó a su equipo de trabajo a confeccionar un plan táctico basado en la riposta. “Estábamos preparados para un Robert Easter diferente, el que ataca”, dijo Barthelemy. “Pero no se presentó, así que no pude cumplir mi estrategia

Barthelemy, de 32 años, perdió la oportunidad de alcanzar su tercera corona del orbe entre los profesionales. Antes se agenció la correspondiente a la FIB en las 135 libras, que arrebató unánime al dominicano Argenis Méndez en pleito revancha el 10 de julio de 2014 y la de la Asociación Mundial (AMB) (súperligera), que estaba vacante en 2017, cuando se impuso unánime al belarús Kiryl Relikh, quien salió por la puerta ancha en fallo unánime 10 meses después.

Easter Jr., de 28 años, alcanzó el cinturón del orbe de la FIB al imponerse por fallo dividido al ghanés Richard Commey, en septiembre de 2016, cuando el cetro estaba vacante. Después de tres defensas exitosas, lo perdió por fallo unánime frente al estadounidense Mikey Garcia, en julio pasado, en el Staples Center, de Los Angeles.

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