“Golpe bajo” se robó el show del Terence Crawford vs Amir Khan -Por J.J. Álvarez

Un accidental golpe a los planos bajos, propinado por el campeón mundial estadounidense Terence Crawford al retador británico Amir Khan en el sexto asalto, provocó, instantes después, una rechifla generalizada por la inmensa mayoría de los 15 mil fanáticos que abarrotaron la noche del 20 de abril el histórico Madison Square Garden, de Nueva York. El impacto de zurda cayó como un potente rayo en la zona baja del abdomen del inglés, quien de inmediato se dobló del dolor, colocó sus guantes sobre el área afectada y dejó de combatir.

De inmediato, el árbitro David Fields le otorgó el indispensable tiempo de recuperación –que puede extenderse hasta un límite de 5 minutos-. Pero cuando Virgil Hunter, entrenador del europeo, le preguntó a su pupilo cómo se encontraba, éste le respondió que no podía continuar, debido a que tenía inmovilizada las piernas. Entonces el tercer hombre sobre el cuadrilátero decretó el nocaut técnico, lo que incrementó la desaprobación del público, que deseaba más acción, sobre todo apreciar el desenvolvimiento del invicto “Bud” Crawford (35-0-0, 26 KOs), dueño de la corona welter de la Organización Mundial (OMB) y considerado uno de los mejores libra por libra del mundo, reconocimiento que ratificó con esa actuación.

Apenado y todavía sobre el cuadrilátero, Khan ofreció sus disculpas por el sorpresivo desenlace: “Quiero disculparme con todos los fanáticos. Me alcanzó con un gancho de zurda por debajo del cinturón. Podía sentirlo en mi estómago y en mis piernas. Y no podía continuar. Soy un guerrero. Nunca me rendiría en una pelea como esta. Yo estaba muy dolorido y jamás me rendiría en ninguna pelea. Siempre lucho hasta el final y no le estoy quitando nada a Crawford. Es un gran boxeador y ahora me doy cuenta por qué es uno de los mejores del mundo libra por libra”.

Al explicar lo ocurrido, Hunter ratificó la condición de Khan. “Primero me dijo que quería esperar un minuto para conocer si recuperaba el movimiento de sus piernas, pero el dolor era demasiado fuerte”, señaló el preparador, quien añadió: “Los estudios científicos demuestran que si te golpean en el área cercana o sobre los testículos, el golpe puede incapacitarte temporalmente. Fue mi decisión detener el combate. Él (Khan) nunca en su carrera ha abandonado una pelea”.

Molesto por la situación, el promotor Bob Arum, de Top Rank, criticó al púgil británico: “Creo que podía continuar. Fue un golpe bajo accidental, pero tenía cinco minutos para recuperarse y no los utilizó. Dio la impresión que no quería seguir peleando. Así fue la impresión que dejó”.

CRAWFORD DEMOSTRO SU TALENTO
Desde el comienzo se puso de manifiesto las características de uno y otro contendiente. Khan utilizando la velocidad de sus piernas, se desplazó hacia atrás y los laterales, en un intento por evitar los demoledores puños del astro de Omaha, Nebraska, mientras éste se tomaba su tiempo y avanzaba en busca de su presa, consciente que debía imponer el plan táctico previsto, que incluía encontrar las brechas defensivas del ex monarca mundial británico.

La primera oportunidad llegó en los segundos finales del asalto de apertura, cuando Khan lanzó un jab de zurda que no tuvo impacto y por encima Crawford disparó un morterazo al rostro de su oponente, que perdió el balance y fue a la lona con otro golpe añadido del campeón. Tras la cuenta protectora ofrecida por Fields, el monarca no intentó acabar las acciones y unos segundos después sonó la campana.

Boxeando indistintamente primero de guardia derecha, más tarde de zurda –su mano natural- y en ocasiones alternando, el también llamado “Cazador de Omaha” fue imponiendo el tren de pelea y el poder que emana de sus puños, en tanto Khan tuvo algunos momentos en los que impactó el rostro del norteño, pero sin fortaleza ni convicción. Era solo cuestión de tiempo, que el triunfo llegaría…

Las estadísticas suministradas por la compañía CompuBox evidencian quien hizo más por la victoria en los casi seis asaltos –el duelo concluyó faltando 47 segundos de ese rollo-. Crawford impactó 88 veces en la anatomía de Khan, desglosados en 30 jabs y 58 de fuerza, mientras el retador llegó en 44 ocasiones, 13 con el jab de mano siniestra y 31 en impactos de poder.

“Me dí cuenta que los golpes le estaban haciendo daño y era cuestión de tiempo el desenlace final. Por eso me tomé mi tiempo”, afirmó Crawford sin excesiva alegría por el triunfo. “Lógicamente, me decepcionó que la esquina detuviera la pelea de esa manera, pero Virgil es un gran entrenador y trató de proteger a su boxeador. Sé que no querían finalizar el combate así”.

Consultado sobre la supuesta velocidad de piernas de Khan, el zurdo de Nebraska, quien por contrato recibió un cheque de $ 5,5 millones, minimizó los elogios que había recibido su oponente: “(José) Benavidez y (Yuriorkis) Gamboa fueron 10 veces más rápidos que él (Khan)”. El estadounidense Benavidez cayó por la vía del cloroformo en el duodécimo asalto, el 13 de octubre pasado, mientras el cubano Gamboa también fue víctima de los puños de Crawford en el noveno, en mayo de 2014, ambos en la ciudad de Omaha. Gamboa, además, besó la lona en el 5to, el 8vo y par de veces en el 9no., cuando el árbitro interrumpió la golpiza.

ARUM EMPLAZA A AL HAYMON
Cuando le preguntaron a Crawford que tiene previsto para su futuro inmediato, señaló que deseaba enfrentar a su coterráneo Errol SpencerJr., también imbatido y dueño de la faja welter de la Federación Internacional (FIB). El enfrentamiento, sin dudas de gran nivel por la calidad de ambos, es esperado con enorme interés por los fanáticos, ya que se trata de dos púgiles excepcionales, ubicados entre los mejores del planeta.

Y fue Arum el que puso la carne en el asador al escalar el cuadrilátero, durante la transmisión de ESPN: “Queremos enfrentar a Errol Spence y también todo el público lo quiere, pero hay un hombre que impide se realice la pelea y ese es Al Haymon. Sabemos que Spence no peleara contra Crawford y no es por el boxeador, sino por Haymon, que está dirigiendo una compañía que es una estafa. La gente tiene que darse cuenta de que está arruinando el boxeo”.

Arum precisó que la estafa de Haymon consiste en que no permite que sus boxeadores, bajo la bandera de la empresa Premier Boxing Champions (PBC), enfrenten a los que tienen contratos con otras promotoras, salvo que esté convencido que sus peleadores tiene mayores posibilidades de vencer.

“Spence cree que vencerá a Crawford, pero Al Haymon no lo cree”, argumentó Arum. “Estoy buscando hacer la pelea y quiero hacerla en los términos más razonables. Por eso debemos conversar y dejar a un lado las diferencias. Debemos hacer lo que los fanáticos y los dos boxeadores quieren”.

Históricamente ambos promotores han mantenido casi nulas relaciones, lo que dificulta el entendimiento y cualquier pacto contractual. El asunto se agrava porque Top Rank (TR), la compañía de Arum, tiene acuerdo con la cadena deportiva ESPN, mientras Premier Boxing Champions (PBC), de Haymon tiene compromisos con FOX y Showtime.

El abogado Arum prometió comunicarse con Al Haymon de inmediato para “cocinar” el Crawford-Spence. Ojalá el jefe de PBC le responda el teléfono y lleguen a un entendimiento. Sería un suculento manjar para el mundillo del boxeo y entre los mejores pareos de la actualidad.

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