Ricky Burns elige al rival más complicado… según Eddie Hearn -Si a una muestra representativa de la especie humana se le diese a elegir dos vías para embolsarse una suma de dinero determinada, la del menor esfuerzo y la del sacrificio extremo, solo un puñado de temerarios aventureros se inclinaría por la segunda opción. Digamos que un lógico instinto de conservación –con algo de pereza– empuja a decantarse por los mayores beneficios con los menores riesgos posibles.

Los boxeadores no están para nada ajenos a esa realidad, sobre todo en una era de internet y redes sociales en la que una promoción adecuada del combate y un verbo encendido por parte del principal protagonista del emparejamiento pueden hacer lucir a ojos de los aficionados que su contrario realmente tiene oportunidades de competir y que no existe a priori –como a menudo ocurre– un seguro ganador de la pelea.

Un ejemplo divorciado de la moda pugilística de buscar el contrario fácil o menos complicado entre los disponibles es el que acaba de dar el británico Ricky “Rickster” Burns (41-5, 14 KOs). O al menos así lo ve su promotor Eddie Hearn, quien recientemente no escatimó elogios para su cliente en las páginas digitales de BBC Sport.

Burns, vigente campeón ligerowélter del planeta, avalado por la Asociación Mundial (AMB), aspira a unificar su título el venidero 15 de abril con los que traerá ceñidos a la cintura el namibio Julius Indongo (21-0, 11 KOs) al pabellón deportivo The Hydro, enclavado en Glasgow. El zurdo africano llega a la capital escocesa con la moral por las nubes, tras rubricar un triunfo que lo puso de un golpe –literalmente– en el mapa boxístico.

El pasado 3 de diciembre, Indongo protagonizó una de las mayores sorpresas del almanaque 2016 en los cuadriláteros, no tanto por el rival al que venció como por la manera brutal en que lo despachó. En la Arena Megasport de Moscú, dejó en la lona inconsciente al favorito local Eduard “El Águila” Troyanovsky (25-1, 22 KOs) delante de una afición enmudecida.

El ruso perdió el invicto, una valiosa dosis de confianza y dos títulos de las 140 libras, el que concede la Federación Internacional (FIB) y el menos prestigioso de la Organización Internacional (OIB). Serán ambos premios los que el oriundo de la capitalina ciudad de Windhoek, un veterano de 34 años, arriesgue ante Ricky en el primer combate de unificación de la historia que se escenificará en Escocia.

“No es un error de su parte, porque (Burns) puede ganar la pelea, el problema es que había opciones más fáciles por más dinero”, afirma Hearn en relación con la elección de su protegido. “Es por eso que uno debe admirarlo, porque a él no le importa el dinero, le importa dejar un legado, hacer historia. Eso es motivo de inspiración.”

Según el presidente ejecutivo de Matchroom Sport, el escocés pudo defender su cinturón frente al recientemente retirado estadounidense Paulie Malignaggi, en un pleito que le hubiese reportado una bolsa significativamente más jugosa sin suponer el púgil neoyorquino, en el declive de su carrera, una amenaza tan seria como puede considerarse el de Namibia.

“Lograr una pelea de unificación en esta división es muy complicado, porque las opciones eran Terence Crawford (campeón unificado del Consejo y la Organización Mundiales –CMB y OMB– y considerado la principal figura del peso) o este hombre (Indongo)”, reflexionaba Eddie.

“Era esta una alternativa que teníamos en mente y, entretanto, manejábamos la posibilidad de Malignaggi y otras peleas potenciales que fueron apareciendo, en todos los casos con nombres más conocidos pero menos exigentes.”

“Fue entonces que busqué a Ricky Burns y le dije: ¨Puedes pelear con este hombre por esta cantidad de dinero o con esta horrible pesadilla (Indongo) por menos. ¿Qué prefieres hacer?¨ Y él me dijo: ¨Voy a boxear contra la horrible pesadilla por menos dinero.¨ Entonces lo primero que se me ocurrió fue telefonear a Alex para que lo convenciera de no hacerlo.”

Y Alex Morrison, quien funge como mánager de Ricky, aunque agotó todos sus recursos persuasivos tampoco consiguió frenar el ímpetu del escocés y llevarlo a razonar el hecho de que medirse al namibio era un riesgo monumental poco remunerado. Según ambos, el ídolo de la localidad de Coatbridge, también un pugilista ya maduro a sus 33 años, les confesó que esta era la única reyerta que le interesaba.

Confiado en sus oportunidades de éxito frente al campeón ligerowélter de la FIB y de la OIB, Rickster Burns espera después marchar con sus tres cetros a cuesta hacia una colisión contra Crawford, quien ya lo derrotara en marzo de 2014, precisamente en Glasgow, donde el local defendía su faja de las 135 libras de la OMB.

Si rebasa el obstáculo que supone el invicto namibio, su próximo sueldo sí estará a la altura de esa peligrosa revancha con el estadounidense. Julius Indongo tal vez sea entonces una inversión necesaria.

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