Yamanaka noquea a Carlson y suma 12 defensas de su título -El Mejor Boxeador de Japón de 2016 se ha estrenado en el presente calendario con el mismo resultado que concluyó el anterior, propinándole un nocaut en el séptimo asalto (TKO-7) a su retador de turno. Shinsuke Yamanaka, alias la Zurda de Dios, le recetó una paliza al mexicano Carlos “Memin” Carlson antes de obligar al referí, el británico Ian John Lewis, a detener las acciones.

En la arena Ryogoku Kukugikan, enclavada en Tokio y bautizada por los japoneses como el Salón del Sumo, en esta ocasión tocó cerrar el espectáculo a un par de gladiadores mucho más diminutos que los que usualmente tienen el honor de hacerlo: el favorito local Yamanaka, campeón del mundo en la categoría gallo con el aval del Consejo Mundial (CMB), y Carlson, duodécimo aspirante consecutivo a su cinturón.

No le fue nada bien al oriundo de Tijuana en su primera incursión fuera de Norteamérica. El cuadrilátero tokiota representará para el bajacaliforniano, en lo adelante, la memoria más vívida de cuán devastador puede ser el boxeo cuando en la esquina opuesta se encuentra un púgil mucho más experimentado y con una pegada que no es ninguna broma, tal vez la más demoledora de la actualidad en las 118 libras.

Fue una velada en la que el astro nipón validó con creces su apodo, castigando con reiterados izquierdazos, la mayoría en forma de recto, la anatomía del mexicano. La intensidad ofensiva del local comenzó a escalar a partir del cuarto asalto, en el que hizo retroceder al visitante con un recto de izquierda al abdomen y luego se mantuvo insistentemente buscando esa zona con su mejor mano.

Cumplido un tercio de combate, el rostro de ambos era un reflejo de la votación parcial de los jueces (dos boletas de 40-36 y una de 39-37, todas para el japonés). A Yamanaka apenas se le notaba el rigor del pleito, mientras Carlos exhibía una profunda cortada en el pómulo izquierdo resultado de un cabezazo accidental y ya no se le veía tan agresivo como en el arranque de contienda.

Transcurridos 36 segundos de la quinta fracción, llegó la primera visita del púgil foráneo a la lona. Memin se abalanzaba a lanzar un gancho de derecha, cuando el asiático lo recibió con un recto cortito de izquierda a la sien que lo dejó sentado y puso a toda la hinchada de pie.

A sus 26 años (9 menos que el campeón) y en su primera gran prueba de fuego como profesional, el tijuanense demostró coraje para levantarse, aunque unos segundos después volvía a ser derribado por una ráfaga de golpes del nipón. Visiblemente lastimado, Carlos mantuvo el asedio sobre su rival en el resto del quinto round e incluso logró conectar un buen gancho de derecha que obligó a Shinsuke a replegarse. Pero era solo un espejismo de la reacción que no se produciría.

Se agotaba el minuto inicial del sexto asalto, cuando Yamanaka descargó dos potentes ganchos de zurda al mentón del retador que provocaron su tercer aterrizaje en el encerado. Ian John Lewis volvió a aplicarle la cuenta protectora y una vez más le dio un voto de confianza para seguir boxeando. Inexplicablemente, el ídolo de casa retiró el pie del acelerador, lo que aprovechó el latinoamericano para dictar el ritmo de las acciones en los dos minutos siguientes.

Llegó la séptima ronda y con ella el ya predecible desenlace de la trifulca. Otra efectiva combinación de golpes de Yamanaka que inició con un zurdazo en forma de recto devolvió a Carlson a la posición de subyugado y, esta vez sí, el nipón fue en busca de la estocada final. Cuatro izquierdazos consecutivos pusieron en la lona al azteca por quinta ocasión y convencieron a Lewis de decretar el final de la pelea.

El invicto Yamanaka (27-0-2, 19 KOs), quien se despidió de su público celebrando en el ring con su dos hijos pequeños, completó así su duodécima defensa al hilo de una faja del CMB que se agenciara en noviembre de 2011 noqueando al también mexicano Christian Esquivel. Fue además un éxito que lo colocó a solo un triunfo de igualar el récord de reválidas de un título mundial para un boxeador de la Tierra del Sol Naciente, 13, en poder de Yoko Gushiken, quien fuera monarca del planeta entre 1976 y 1981.

Después de un exigente almanaque 2016, en el que escapó con un reñido –pero merecido– triunfo frente al venezolano Liborio Solís en marzo, y puso después punto final de manera enfática a su rivalidad con el panameño Anselmo Moreno, Shinsuke deberá ahora buscar un rival de mayor palmarés para su próxima salida al ruedo.

Tras aquella batalla campal de septiembre con Chemito Moreno, una pelea que algunos expertos eligieron como la mejor del año 2016, el CMB permitió a su campeón gallo efectuar una defensa opcional. La coyuntura favoreció a un Carlos Carlson (22-2, 13 KOs) que había eslabonado 22 victorias seguidas desde que cayera en su debut, pero con un nombre totalmente desconocido para los aficionados regulares del deporte de los puños.

Salvo una sorpresa monumental, se sabía que el duelo de este jueves carecería de la competitividad que engañosamente los récords de ambos podían sugerir. Y así fue lo acontecido, como copia fiel de los pronósticos.

Camino a su cumpleaños 35, Yamanaka necesita justificar su posición en el Top-10 global de los mejores libra por libra (noveno según la revista The Ring) y negociar con alguno de los otros campeones un combate de unificación. Su condición de estrella en Japón es indiscutible, pero en ultramar no son pocos los que no conseguirían mencionar al mejor púgil gallo del planeta.

Yamanaka noquea a Carlson y suma 12 defensas

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