Zou Shiming y Top Rank regresan a Macao -Beijing.- El campeón mosca del planeta avalado por la Organización Mundial (OMB), el chino Zou Shiming (9-1, 2 KOs), volverá a calzar los guantes en la sede que acogió su debut profesional en abril de 2013, la Arena Cotai del Casino Resort Venetian de Macao. Será precisamente el primer día del cuarto mes del almanaque, coincidiendo con el cuarto aniversario de aquel estreno como asalariado.

La fecha igualmente supondrá el retorno a esta región china (Región Administrativa Especial) de Top Rank Promotions, compañía que preside Robert “Bob” Arum y a la que el doble medallista de oro olímpico (Beijing 2008 y Londres 2012) ha estado vinculado desde que puso punto final a su exitosa carrera como pugilista amateur. Arum se encargó esta semana de anunciar el nuevo show en suelo macaense.

“Estamos planeándolo para el 1 de abril, regresaremos al Venetian de Macao con Zou Shiming y toda la nómina de estrellas”, aseguró el octogenario promotor estadounidense en las páginas de boxingscene.com.

Será el décimo cartel boxístico que organice Top Rank en esta misma instalación y el primero desde julio de 2015. La iniciativa de anclar en una región conocida como Las Vegas de Asia, que se había convertido desde 2006 en el principal centro del juego y las apuestas del mundo, ha ido perdiendo en entusiasmo e intensidad desde su puesta en marcha hasta la fecha (3 eventos celebrados en 2013; 4, en 2014; 2, en 2015 y ¡0!, en 2016).

La razón del progresivo desencanto: las constantes pérdidas que sufrieron a lo largo de dos años los casinos de Macao desde la visita del presidente chino, Xi Jinping, en diciembre de 2014, cuando instó a las autoridades locales a diversificar su economía y, sobre todo, a sumarse a la férrea campaña anticorrupción que tantos funcionarios y bolsillos se ha cobrado en la parte continental de la nación más poblada del mundo.

Pero en medio de ese panorama adverso, Arum afirma que el retomar ahora aquella estrategia responde a los altos índices de teleaudiencia que alcanzan las peleas de Zou en el país y no –como algunos sospechamos– al hecho de que, aún lejos del esplendor económico de 2013, en el segundo semestre de 2016 se registró una tímida recuperación de la industria macaense de casinos (valorada en 29 000 millones de dólares).

“Usted tiene que entender, cuando Zou Shiming ganó el título (de las 112 libras por la OMB) aquí, en Las Vegas, y la pelea se estaba desarrollando en la mañana del domingo en China, con (Manny) Pacquiao y (Jessie) Vargas (en el combate estelar), unos 90 millones de hogares sintonizaron la señal. No me importa cuán grande sea China: 90 millones supera la cantidad de hogares que sigue la transmisión del Super Bowl (en Estados Unidos).”

El púgil chino es ciertamente toda una celebridad en el gigante asiático, pues a sus triunfos deportivos, que incluyen el par de medallas doradas en citas estivales (y un bronce en Atenas 2004) y tres victorias en Mundiales de Boxeo Aficionado (Mianyang 2005, Chicago 2007 y Bakú 2011), suma su incursión en la pequeña pantalla en un programa de telerrealidad junto a su hijo Eros, “Papá, ¿a dónde vamos? (“Baba, qu nali?”), una serie que registró unos 75 millones de televidentes de manera regular.

Shiming, pupilo del avezado entrenador estadounidense Freddy Roach, no pelea en Macao desde marzo de 2015, cuando falló en su primer intento de agenciarse un cinturón de relevancia, superado (votación unánime de 116-111 en las tres boletas) por el tailandés Amnat Ruenroeng, entonces monarca de las 112 libras por la Federación Internacional (FIB).

Una seria luxación en su hombro derecho sufrida en esa trifulca, lo obligó a pasar por el quirófano y lo privó de boxear por segunda ocasión aquel calendario. No sería hasta enero de 2016 que escalaría nuevamente el ring, en Shanghái (primera vez fuera de Macao) y frente a un desconocido brasileño Natan Santana Coutinho al que noqueó en el octavo round (TKO-8).

En junio, debutó en Estados Unidos, nada menos que en el Madison Square Garden, como telonero de otro bicampeón olímpico devenido profesional, el ucraniano Vasyl Lomachenko. En el ensogado neoyorquino superó por veredicto unánime a un peleador que pocos aficionados regulares del deporte de los puños habíamos –y habremos– escuchado nombrar en nuestras vidas: el húngaro Jozsef Ajtai.

La escena quedó entonces lista para otra jugada maestra de Arum, quien aprovechando su poder e influencias resolvió que la OMB homologara el duelo revancha entre Zou y el tailandés Prasitsak Phaprom, pactado para el pasado 5 de noviembre, con calidad de combate por el título mosca que dejara vacante el mexicano Juan Francisco “El Gallo” Estrada.

En el Thomas & Mack Center de Las Vegas, minutos antes de que escalara al cuadrilátero el legendario Manny “Pac-Man” Pacquiao, el chino mereció el favor de los tres jueces (2 x 120-107 y 119-108) e hizo realidad su sueño y el de los cientos de millones de compatriotas que lo siguen.

Considerando cuánto costó en su caso que se agenciase un cetro de relevancia ante el contrincante menos exigente que podía encontrársele para una pelea de campeonato, todo apunta a que en su primera defensa no intentará quemar las naves, sino continuar saboreando por más tiempo las mieles de la victoria sin mucho drama.

El filipino Donnie Nietes, recién llegado a esta categoría en busca de un título en una tercera división, lo ha desafiado al extremo de acotar que Shiming le tiene miedo. Pero el tagalo mejor redirige sus cañones hacia el trono de la FIB, que dejara vacante su coterráneo John Riel Casimero cuando subió a las 115 libras, o el del Consejo Mundial (CMB), al que igualmente renunciara en su ascenso de peso el nicaragüense Román “Chocolatito” González.

Al chino y su faja de la OMB, el 1 de abril, en Macao, Nietes no los verá en la esquina opuesta ni en pintura.

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