Arum tilda a Orlando Salido de cobarde -La peor ofensa que puede recibir un boxeador es ser calificado de cobarde. Cualquier cuestionamiento al valor de un pugilista ataca directamente una virtud que debe ser el principio básico que mueve sus actos, una cualidad que decidió encadenar a su carácter desde el momento en que eligió ganarse la vida en un cuadrilátero calzando un par de guantes.

No hay lugar en los ensogados para los que temen al contrario y, aunque la historia recoja incontables ejemplos de pugilistas que cayeron primero víctimas del pavor que les provocaba el rival antes de que por la fuerza de sus puños, ninguno aceptará que le faltó coraje para pelear; hablarán del nerviosismo propio de la competencia, pero jamás del miedo a afrontarla.

Con más de medio siglo en el negocio del pugilismo a sueldo, el promotor estadounidense Robert “Bob” Arum sabe muy bien lo que significa referirse a un boxeador con este adjetivo denigrativo. Es por ello que sus declaraciones, aparecidas este martes en la revista The Ring, están muy lejos de ser fortuitas o apresuradas: son una ofensa bien calculada con tal de espolear el orgullo del hombre que toma como blanco.

El octogenario presidente de la firma Top Rank Promotions ha ofendido al mexicano Orlando “Siri” Salido (43-13-4, 43 KOs) por una sencilla razón: el veterano de 36 años lo ha dejado plantado cuando parecía que ya era un hecho la pelea revancha con el ucraniano Vasyl “Hi-Tech” Lomachenko (7-1, 5 KOs), que no es otro que el devenido niño lindo de un Bob que no acepta negativas por respuesta.

“Orlando Salido se acobardó”, afirmó Arum en las páginas digitales de la llamada Biblia del boxeo. “Esa es la única manera de decirlo. Pidió una cantidad descabellada de dinero. Nosotros aceptamos pagarle esa locura. Y entonces él contesta, ¨No¨. Nunca pretendió aceptar la pelea. ¿Por qué? Porque él sabe que no puede vencer a Lomachenko. Fue una chiripa la primera vez. Con lo cual, no hay otra forma de expresarlo. A Orlando Salido le asusta este combates porque, cualquiera que fueran sus demandas, nosotros cumplimos con esas exigencias financieras, y entonces nos dice que ya no le interesa.”

El nuevo ataque de cólera de un Arum que, a su avanzada edad, no está para alterarse demasiado, se debe a que el sonorense le ha arruinado uno de sus posibles duelos estelares del calendario 2017. Salido garantiza siempre acción y arrastra consigo una legión de aficionados que adora su estilo de kamikaze en los encordados, siempre listo para embestir con todo su arsenal al oponente sin importar el precio que tenga que pagar en el proceso.

En la esquina opuesta, debía estar el bicampeón olímpico de Beijing 2008 y Londres 2012, Hi-Tech Lomachenko, actual monarca del planeta en la categoría superpluma avalado por la Organización Mundial (OMB), y convertido en el pugilista que menos compromisos oficiales ha necesitado, ¡7!, para adjudicarse títulos del orbe en dos divisiones, pues antes también reinó en las 126 libras (ganó la faja pluma en su tercera pelea e igualó el récord del tailandés Saensak Muangsurin).

El de Europa del Este quería tanto o más que su padrino poder aspirar a la vendetta: escalar al ring contra el único peleador que ha podido vencerlo desde que pasó a las filas del profesionalismo precedido de una bien ganada reputación como aficionado, con medallas de oro en todas las competiciones relevantes organizadas por la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA, por sus siglas en francés).

Fue en marzo de 2014, en el Alamodome de San Antonio (Texas), en una trifulca que era tan sólo la segunda del Vasyl asalariado y que el azteca (llegó fuera de peso a la cita y perdió su título en la báscula) ganó con una muy polémica votación dividida, ayudado en gran medida por la ineptitud del referí estadounidense Laurence Cole, que olvidó las gafas de aumento en casa (no vio varias artimañas del mexicano, principalmente los múltiples golpes bajos).

Siri es, de hecho, tan sólo el segundo boxeador que ha derrotado a Lomachenko en toda su carrera en el pugilismo, pues como amateur el ucraniano terminó con balance de 396 éxitos y un solitario revés, el que le infligiera el ruso-azerí Albert Selimov (en la final del Campeonato Mundial Aficionado Chicago 2007), y con este último luego ajustó cuentas superándolo par de veces.

Para desgracia de Vasyl (cumple 29 años el mes próximo) y Bob, la meta más inmediata de Salido es repetir la batalla campal que coprotagonizara a inicios de julio del pasado calendario con su compatriota Francisco “El Bandido” Vargas, un pleito que terminó en tablas, pero que no dejó pestañear a los que lo presenciaron en el StubHub Center de Carson (California) y frente a sus televisores a través de la señal de HBO.

No en balde, el Consejo Mundial (CMB), entidad boxística de la que Vargas es campeón superpluma, así como la redacción de Yahoo Sports y nuestra página Zona de Boxeo (por mediación del colega Lorenzo Esquivel) la eligieron la mejor pelea del año 2016.

Según el oriundo de Ciudad Obregón, en palabras de las que se hizo eco su mánager Sean Gibbons en conversación telefónica con The Ring, los hinchas no quieren verlo correteando detrás de Lomachenko por todo el ring, sino plantado en la lona renunciando a dar paso atrás e intercambiando metralla con El Bandido de campana a campana.

Los que gustan del choque de estilos opuestos seguramente esperaban que Siri sirviera de barómetro para medir los progresos que ha alcanzado un Lomachenko que a inicios de noviembre disertó frente al jamaicano Nicholas Walters (RTD-7). Aquellos que prefieren la versión más brutal del deporte de los puños estarán satisfechos al escuchar que Vasyl ahora busca nuevo contrincante, mientras Salido aguarda pacientemente por Vargas.

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