Naoya Inoue destroza a Kohei Kono -Si el mejor boxeador japonés del presente, Naoya “Monster” Inoue (12-0, 10 KOs), no está ya listo para medirse al astro nicaragüense Román “Chocolatito” González (46-0, 38 KOs), número uno del ránking mundial libra por libra, la pregunta es simple y directa, ¿quién lo está? ¿El mexicano Carlos “El Príncipe” Cuadras (35-1-1, 27 KOs)?…

A juzgar por la actuación del fenómeno nipón en este cierre de año, nadie mejor que él en las 115 libras para poner a prueba en 2017 el indiscutible talento del superdotado peleador de Managua. Con el perdón de los que prefieren centrar su atención en las divisiones de mayor tonelaje: obviar este duelo en caso de concretarse supondría darle la espalda a un espectáculo boxístico único.

En el Coliseo Ariake, enclavado en Tokio, Monster Inoue hizo honor a su apodo y, con solo 23 años, impartió otra clase magistral de boxeo a un veterano probado en combates de campeonato como su compatriota Kohei Kono. Como habíamos pronosticado en ZDB, el retador del prodigio de la Tierra del Sol Naciente no alcanzó a pelear más allá del segundo tercio de la trifulca.

Kono, de 36 años, ex bicampeón del planeta en la misma categoría supermosca, pero avalado por la Asociación Mundial (AMB), escaló al cuadrilátero con una meta que, a priori, se perfilaba improbable: destronar al actual campeón de las 115 libras, legitimado por la Organización Mundial (OMB), un púgil catalogado por entendidos, aficionados regulares y hasta por los esporádicos de su nación como la gran estrella japonesa de los ensogados.

Los vaticinios se cumplieron a cabalidad en esta ocasión. Kono, de 36 años, salió a presionar desde los primeros compases al soberano de la OMB, intentando demostrarle que más de dieciséis calendarios en la profesión pesan mucho en peleas de esta envergadura. Pero Naoya apenas se dejó incomodar y respondió al asedio con la misma clase con la que despachó en 2014 al mexicano Adrián “El Confesor” Hernández (TKO-6) y al argentino Omar Andrés “El Huracán” Narváez (KO-2).

Durante cinco asaltos, el jovencito de Kanagawa dominó ampliamente las acciones y solo en la cuarta fracción (siendo generosos con Kono) el retador consiguió una ventaja a cuentagotas. El inevitable final sobrevino en el sexto round y de manera inesperada, considerando la mano enguantada de Inoue que sacudió a su coterráneo.

Con un gancho de izquierda al contragolpe, el monarca de las 115 libras envió a la lona al experimentado peleador tokiota, quien sacó, más que fuerzas, coraje de ese momento de flaquezas para ponerse en pie y convencer al referí estadounidense Robert Byrd que debía darle, como mínimo, el beneficio de la duda para seguir combatiendo.

El tercer hombre en el ring no pudo estar más errado: en cuanto se apartó del camino, Naoya bombardeó inmisericorde a un Kohei Kono (32-10-1, 13 KOs) incapaz de plantar cara, que terminó archivando la primera derrota de su trayecto en el pugilismo de paga por la vía del cloroformo (TKO-6).

Para Inoue fue la cuarta defensa exitosa de un cinturón que arrebatara hace exactamente dos almanaques al Huracán Narváez con una paliza que, para bien del sudamericano, no pasó más allá de la segunda fracción. El cetro supermosca que conquistara en el ocaso de 2014 serviría para redondear un calendario espectacular, en el que igualmente destrozaría en abril al entonces propietario de la faja de las 108 libras por el Consejo Mundial (CMB), el azteca Confesor Hernández (TKO-6).

A diferencia de lo ocurrido tras su enfrentamiento del pasado septiembre, ante el poco conocido tailandés Petchbangborn Kokietgym (38-8-1, 16 KOs), al que despachó en 10 asaltos (TKO-10), en esta oportunidad Naoya no tuvo necesidad de disculparse por lo que, según sus estándares, considera un bajo rendimiento.

“Me sentí bien con ese impacto”, dijo refiriéndose al zurdazo lapidario de la sexta fracción. “Tenía una idea de cómo atacarlo y nos mantuvimos fieles a ese plan, dejando que él iniciara la ofensiva, algo que funcionó muy bien esta noche. Pienso que estuve muy efectivo encontrando a mi oponente con mis golpes en lugar de desgastándome con combinaciones inefectivas.”

El mejor boxeador japonés del momento está de regreso tras un 2015 poco feliz, en el que únicamente pudo escalar al ring en una ocasión (29 de diciembre), después de 12 meses de inactividad por una lesión en su mejor mano, la derecha, que requirió una intervención quirúrgica.

Un choque de unificación de títulos supermosca entre Chocolatito González, monarca del CMB, y Monster Inoue (OMB) sería muy bien acogido por todos los seguidores del deporte de los puños. Esperemos que el mismo interés inquiete a la cadena de televisión HBO, que ha cubierto las últimas cuatro confrontaciones del noqueador pinolero.

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