Triste final para Bernard -Las penosas imágenes del legendario  Bernard Hopkins cayendo fuera del encordado por los potentes golpes de Joe Smith Jr. el 17 de diciembre de 2016, nunca debieron ocurrir, porque el astro estadounidense merecía otro final en su despedida. Pero él desafió la razón y lo pagó caro.

Frente a un púgil 24 años más joven, “El Verdugo” Hopkins (55-7-2, 32 KOs) recibió violento castigo a través de todo el pleito, que tuvo cierre dramático a los 53 segundos del octavo asalto, cuando el veteranísimo cayó como un pesado fardo más allá de las cuerdas, en el Forum, de Inglewood, California.

Con dominio absoluto de la situación a lo largo de toda la reyerta, Smith Jr. (23-1-0, 19 KOs) pegó en ese parcial a su antojo a Hopkins, quien vapuleado como muñeco por los potentes golpes de su rival, fue expulsado del cuadrilátero con una izquierda a la mandíbula.

Durante interminables segundos, que parecían siglos, la incertidumbre se apoderó de la sala mientras atendían a Hopkins, que como gran guerrero, insistía en regresar a la refriega. Pero expiraron los 20 segundos para el reingreso y el duelo finalizó por nocaut t técnico como establecen los reglamentos.

Y también a tono con su acostumbrada hidalguía, “El Extraterrestre” Hopkins afirmó que hubiera preferido caer por la vía del cloroformo y no la descalificación de los jueces por la aparatosa salida del entarimado.

“Sabía que él pega muy fuerte, pero justamente por eso es que acepté la pelea”, dijo Hopkins a los medios, casi a punto de ser trasladado a un hospital, por lesiones en el cuello, un tobillo y una mano, aunque quizás más doloroso sea la forma en que cuelga los guantes tras una brillante trayectoria deportiva, que lo condujo al título mundial de los medianos.

Alejado de la acción competitiva en los últimos dos años, Hopkins no combatía desde que cayó unánime ante el ruso Sergey “El Triturador” Kovalev, el 8 de noviembre de 2014, en el Boardwalk Hall, de Atlantic City, Nueva Jersey, donde el estadounidense cedió las fajas de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB) y de la Federación Internacional (FIB) y el europeo retuvo la de la Organización Mundial (OMB), las tres en las 175 libras.

Hace pocos días Kovalev (30-1-1, 26 KOs) perdió los títulos por controversial fallo unánime (todos 114-113), ante el invicto estadounidense Andre Ward (31-0-0, 15 KOs), el 19 de noviembre, en la T-Mobile Arena, de Las Vegas.

Con una exitosa carrera que lo conducirá al Salón de la Fama del Boxeo Internacional, Hopkins se había apropiado del título mediano  en las cuatro principales organizaciones del boxeo (CMB, AMB, OMB y FIB) al vencer por nocaut en el noveno asalto al mexico-estadounidense Oscar De La Hoya, el 18 de septiembre de 2004, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

Y lamentablemente Hopkins cuelga los guantes de la forma que nunca quiso, según sus propias palabras: “No puedo despedirme con una actuación que me avergüence delante del mundo. No me gusta avergonzarme”.

Hubiera sido fácil evitarlo. Si su orgullo no se hubiera impuesto a la lógica y la razón. Contra el Dios Cronos es imposible competir por más exitoso que alguien sea. Triste final para la carrera de Bernard Hopkins

 

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