Parker noquea a Dimitrenko -Joseph Parker necesitaba dar el clásico puñetazo sobre la mesa para anunciar al mundo su llegada a la élite de la máxima división del pugilismo. El neozelandés de raíces samoanas no hizo menos, con una espectacular demolición del alemán Alexander Dimitrenko la noche sabatina, en el Centro de Eventos Vodafone, ubicado en el suburbio capitalino de Manukau.

En medio de la convulsa situación por la que atraviesa la categoría de más de 200 libras, a la espera de que la Asociación y la Organización Mundiales (AMB y OMB) tomen una decisión con respecto a su venido a menos campeón, el británico Tyson Fury, quien atraviesa por un raudal de conflictos personales fuera del ring, Parker no podía conformarse con una simple victoria frente a Dimitrenko.

Misión cumplida: el de Oceanía dijo presente al resto de los contendientes y a los directivos de las entidades boxísticas de la manera más enfática posible, mandando tres veces a la lona al nacionalizado germano, antes de ponerlo una cuarta y definitiva ocasión de espaldas en el encerado, retorciéndose de dolor, cuando transcurría la mitad del tercer asalto.

El púgil que más atención mediática ha despertado en Nueva Zelanda desde que otro pesado, David “Tuamanator” Tua, irrumpiera en el escenario internacional con su brutal pegada a finales de los 90 del pasado siglo, se lució de inicio a fin contra el oponente de mayor envergadura al que se ha enfrentado hasta la fecha y ante las cámaras de televisión que llevaron las incidencias del pleito a millones de hogares de 53 países, en su mayoría de Europa y Asia.

Dimitrenko, nacido en la entonces península ucraniana de Crimea (actualmente territorio ruso) y establecido en Hamburgo, recibió la más dudosa muestra de cariño desde su arribo a Auckland cuando el reloj tan solo marcaba un minuto y 45 segundos del primer asalto: un derechazo en forma de recto que aterrizó con solidez en su pómulo izquierdo y lo dejó tambaleante, haciendo esfuerzos desesperados por agarrarse del favorito local, antes de derrumbarse de rodillas en el encerado.

A partir de ese punto, una vez probada la fuerza demoledora de los puños del anfitrión, el visitante asumió una actitud timorata, replegándose todo el tiempo, incapaz de sacar alguna ventaja de su mayor estatura (2,01 m vs. 1,93 m) y alcance (2,11 m de envergadura vs. 1,93 m) para dirimir el combate en la larga distancia y frenar las embestidas de un Parker que ya olía el miedo que vencía a su presa.

Confundido y con el terror dibujado en el rostro, Alexander salió a sortear otros tres minutos de agonía en la segunda fracción. Otro par de veces fue derribado: primero, con un gancho de derecha a la sien cuando el alemán buscaba otro forcejeo para aplacar el temporal; luego, con otro violento derechazo que apenas rozó la parte superior de la cabeza.

En ambas ocasiones, Dimitrenko protestó al tercer hombre en el ring, el canadiense Marlon Wright, por considerar que fue víctima de un empujón en la caída inicial y de un impacto ilegal en la siguiente. Pero el referí hizo caso omiso a sus quejas y le aplicó sendas cuentas protectoras mientras la instalación vibraba con la algarabía de los partidarios del ídolo de casa.

El final de la reyerta sobrevino en el tercer round, pero no exento de polémica. Rebasado un minuto y 40 segundos de ese asalto, Alexander se abrazó por enésima vez a su contrario mientras sus piernas renqueantes apenas podían sostenerlo en pie. Cuando había apoyado la rodilla izquierda sobre la lona, Joseph le descargó un potente gancho de derecha a la zona hepática.

Un dubitativo Wright, inicialmente, anuló la acción por estimar que fue un resbalón, sin embargo, una vez que vio al de Hamburgo haciendo contorsiones en el suelo, rabiando adolorido, contó hasta diez (pudo hacerlo hasta un millón) y decretó el cese de las hostilidades (TKO-3) para el gigante germano-ucraniano Dimitrenko (38-3, 24 KOs). Fue verdaderamente un golpe ilegal, pero el anfitrión escapó victorioso, sin penalización alguna por su infracción, gracias a la ineptitud del referí de Montreal.

De cualquier manera, el polémico desenlace no puede restarle un ápice de mérito a un Parker (21-0, 18 KOs), de solo 24 años, que cuenta sus peleas por triunfos y sigue mostrando progresos a pasos agigantados. El nuevo astro kiwi mantuvo su etiqueta de imbatido y se reafirmó como uno de los grandes talentos del presente en la división de mayor tonelaje del pugilismo profesional. Pero, lo más importante, el neozelandés cimentó su envidiable posición de cara a la anhelada oportunidad de disputar uno de los cinturones de relevancia.

Actualmente, la Federación Internacional (FIB) lo considera el retador obligatorio de su campeón, el inglés Anthony Joshua, una distinción que se ganó el pasado mes de abril, con una trabajada victoria por votación unánime frente al camerunés naturalizado francés Carlos Takam, en el mismo coliseo techado de Manukau donde este sábado aniquiló a Dimitrenko.

Joshua, que verá acción el venidero 26 de noviembre, en la Arena Manchester, aún busca a su rival para esa noche, y Joseph se incluye, junto al búlgaro Kubrat Pulev, entre los principales candidatos. De hecho, el promotor del británico, Eddie Hearn, se había referido al de Nueva Zelanda como el hombre indicado para cubrir esa vacante, pero el panorama ha sufrido un cambio dramático con el más reciente capítulo del culebrón de Fury.

Después de anunciar la cancelación de su revancha con Wladimir Klitschko, el todavía monarca de la AMB (súper) y la OMB volvió a robarse titulares el viernes por un resultado positivo que arrojó la muestra de orina que entregó el pasado 22 de septiembre, en la que se encontraron restos del analgésico benzoilecgonina, principal metabolito de la cocaína.

Queda entonces por conocerse la versión de Fury y su séquito, y si solicitará que se analice la muestra B, para luego saber qué determinación tomarán el venezolano Gilberto Mendoza y el puertorriqueño Paco Valcárcel, presidentes de la AMB y la OMB, respectivamente.

En caso de que despojaran al británico de sus títulos, Parker, como primer clasificado de la OMB, sería el lógico aspirante a combatir por ese cinturón, ya sea contra Klitschko o frente al número dos de ese escalafón, el también invicto mexicano Andy Ruiz (29-0, 19 KOs). Salvo un inusitado giro en los acontecimientos, el neozelandés estará coprotagonizando muy pronto un combate de campeonato.

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