Pacquiao vuelve a insinuar que podría boxear en Río -El único boxeador profesional de la historia con títulos mundiales en 8 divisiones (contando los cinturones lineales en esta lista) ha conseguido otro triunfo, pero fuera de los cuadriláteros. Manny “Pac-Man” Pacquiao fue proclamado ayer jueves, de manera oficial, ganador de uno de los 12 escaños para la cámara alta del Congreso de Filipinas que estaban en juego en las elecciones presidenciales de su país. El anuncio en Manila de esta nueva victoria eleva ahora su rango político de congresista a senador.

Pacquiao fue, de la docena de elegidos para asumir el cargo durante los próximos seis años, el séptimo candidato con mayor respaldo electoral. El miembro del Congreso desde junio de 2010 recibió más de 16 millones de votos, en un resultado un tanto sorpresivo, no por el hecho de haber concretado su meta, sino por lograrlo de manera holgada después de que los sondeos de febrero arrojaran una caída intermensual del 12 por ciento del apoyo de la opinión pública a su campaña senatorial, por las declaraciones homofóbicas que realizara ante las cámaras de la televisión nacional.

En una entrevista para el canal TV5 network, el mejor boxeador de la primera década del siglo XX (2000-2009) condenó el matrimonio entre personas del mismo sexo y calificó a los homosexuales de ser peores que animales. Aunque posteriormente se disculpó en Twitter y también ofreció excusas en otra aparición televisada en Estados Unidos (que fueron todo un trabalenguas, digamos que por su insuficiente dominio del inglés), sus palabras lo convirtieron en blanco de las críticas en el ámbito doméstico y global, y hasta Nike decidió romper con él un vínculo contractual que se extendía por ocho años.

Pero aquel vendaval es un cuento del pasado, el bautizado como el Campeón del Pueblo es ya uno de los 24 miembros del Senado de Filipinas en representación del partido Alianza Nacionalista Unida. En la ceremonia efectuada ayer en una céntrica zona de la capital, en la que fue presentado por el presidente de la Comisión Electoral (Comelec), Christian Robert Lin (en el rol de Michael Buffer), como si se tratara del anuncio de su entrada al ring antes de una de sus legendarias trifulcas, todo fue júbilo y celebración para el deportista que más gloria ha traído a este pequeño país insular del Sudeste Asiático.

Pac-Man agradeció a sus simpatizantes el respaldo que le brindaron en los comicios y al preguntársele sobre su posible participación en los Juegos Olímpicos Río 2016, una interrogante muy recurrente a medida que se avecina la cita estival, volvió a coquetear con la posibilidad de asistir en representación de su bandera. “Pensaremos sobre el asunto exhaustivamente. También le preguntaré al pueblo filipino si me va a permitir hacer eso (viajar a Río de Janeiro en detrimento de sus nuevas responsabilidades)”, dijo sonriente en idioma tagalo.

Manny sabe que el recién conformado Senado comenzará a sesionar solo dos semanas antes de que se inaugure la justa estival, un período en el que los púgiles olímpicos estarán dando los toques finales a su preparación (su caso, si se animase). “El pueblo podría decir, ¨¡Oh!, ya comienza (Pacquiao) con lo mismo, ausente en los primeros dos meses¨. Preferiría no ser nuevamente objeto de esas críticas”, señaló quien también ha sido un campeón absoluto del absentismo durante sus seis almanaques como congresista por la provincia de Sarangani.

Es grande la tentación de escalar el ensogado del pabellón de Riocentro, del 5 al 21 de agosto, como uno de los contendientes de la división ligerowélter (límite de 64 kilogramos o 140 libras) o wélter (69 kg – 147 lb), dos de las diez categorías de peso en las que se compite en la justa bajo los cinco aros (a diferencia de las 17 con que cuenta el boxeo profesional). Pero diría que, más que su interés individual por sumar otro lauro en una carrera pletórica de éxitos, incidiría en su decisión la presión que puedan ejercer sus compatriotas, quienes aún no saben lo que se siente al escuchar su himno en una premiación de un evento de esta magnitud.

Desde que el velocista David Nepomuceno defendiera los colores de la bandera tricolor en París 1924, hasta la fecha (22 ediciones), Filipinas solo ha sumado dos medallas de plata (ganadas por los boxeadores Anthony Villanueva en Tokio 1964 y Mansueto Velasco en Atlanta 1996) y 7 de bronce (un trío al cuello de pugilistas). Con un oro olímpico en sus vitrinas, Pac-Man enriquecería su legado y, pensando de manera práctica, sumaría todavía más simpatizantes en el terreno político con vistas a las elecciones de 2022, en las que aspira a postularse para la presidencia.

La luz verde para que pueda llevar estas insinuaciones a hechos se dará a inicios de junio, en Lausana, sede de un congreso extraordinario del organismo que históricamente ha gobernado en la versión amateur del deporte de los puños, la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA, por sus siglas en francés), y en el que deben derogarse las últimas barreras que impiden la incursión de todos los púgiles asalariados en Juegos Olímpicos de Verano (comenzando por los de Río 2016).

El presidente de esta entidad, el taiwanés Ching-Kuo Wu, es precisamente el defensor más entusiasta de esta propuesta y ya la da por aprobada en la ciudad suiza. Pacquiao (58-6-2, 38 KOs), de 37 años, quien anunció su retiro el pasado 9 de abril tras vencer por fallo unánime al estadounidense Timothy Bradley, ha sido personalmente invitado por Wu a subir a bordo de esta embarcación con un billete directo (wild-card), sin necesidad de enrolarse en los torneos clasificatorios.

La decisión estará en sus manos, pero deberá prepararse para ser criticado hasta la saciedad si empaca sus guantes y se monta en el avión con rumbo a Brasil, porque en el gremio profesional son muchos más los enemigos, comenzando por su promotor Bob Arum, que los partidarios de esta iniciativa.

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