Por la borda se fueron la casi totalidad de proyectos y negociaciones en la división de los mastodontes, después que el estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder ganó recientemente la demanda para un tercer enfrentamiento contra el inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury.

Daniel Weinstein, ex- juez federal que actuó como árbitro, consideró “con mérito” la orden judicial presentada por Wilder y en el dictamen establece que el nuevo pleito debe efectuarse antes del 15 de septiembre, de acuerdo con la información de varios medios.

 Sin embargo, Weinstein rechazó otorgarle una recompensa monetaria al gigante norteamericano y al mismo tiempo permitió que ambas partes lleguen a un acuerdo para extender la fecha límite del combate.

La noticia provocó una reacción inmediata del promotor inglés Eddie Hearn, máxima figura de la compañía Matchroom Boxing, quién estaba en conversaciones para un mega combate de unificación el 14 de agosto, entre su representado Anthony “AJ” Joshua y su coterráneo Fury, donde estarían en juego los cuatro títulos de los organismos más importantes: Asociación Mundial (AMB), Organización Mundial (OMB) y Federación Internacional (FIB), en mano de Joshua, y el del Consejo Mundial (CMB) que ostenta Fury.

“El juego cambió y ahora tenemos que aplicar un Plan B en su lugar, y probablemente un Plan C”, dijo Hearn al conocer el resultado de la demanda de Wilder. “La única pelea que teníamos en nuestras mentes era frente a Tyson Fury, pero aún esperamos que le pelea pueda efectuarse el 14 de agosto”.

Hearn precisó que le concederá un par de semanas a los promotores de Fury para resolver el problema con Wilder o de lo contrario irá con Joshua en otra dirección, principalmente para enfrentarlo con el invicto y ex campeón mundial crucero Oleksandr Usyk (18-0-0, 13 KOs), rival obligatorio por mandato de la OMB. 

Desde que se inició el proceso judicial interpuesto por los abogados de Wilder, los promotores Eddie Hearn y Bob Arum, representante de Fury, consideraron ofrecerle una suma considerable de dinero a “El Bombardero de Bronce” para que se hiciera a un lado, en caso de que ganara la demanda, tal como ocurrió.

Pero Wilder durante semanas ha rechazado esa posibilidad, porque desea enfrentarse por tercera ocasión a Fury, en un pleito que de acuerdo con Arum, si las negociaciones marchan por buen camino,  podría efectuarse en el Allegiant Stadium, de Las Vegas.

En las últimas horas, y según Scott Malik, nuevo entrenador de Wilder, este se niega a aceptar ninguna cantidad monetaria, porque su único objetivo es cruzar guantes con Fury: “Quiero la sangre (de Fury), no el dinero que me ofrezcan”, aseguró Malik, de acuerdo con el periodista Charles Brun.

Algunas fuentes señalan que a Wilder le han ofrecido entre cinco y diez millones de dólares para que ceda el puesto, aunque la firmeza de sus declaraciones apunta a que necesitarán al menos doblar esa cifra para que revierta su decisión y despeje el camino para el Joshua-Fury, duelo que desde hace tiempo tiene muy ilusionado a los fanáticos británicos.

“Están lidiando con un tipo hijo de (grosería)… que es completamente diferente”, afirmó Malik, quien sustituyó a Mark Breland y se unió a Jay Deas, jefe de entrenadores de Wilder.  “No tiene ningún interés en el dinero. Solo quiere la sangre de ese tipo”.

WILDER Y FURY: EMPATE Y TRIUNFO PARA EL INGLES

En los dos enfrentamientos previos, Wilder (42-1-1, 41 KOs) empató primero con Fury (30-0-0, 21 KOs) en diciembre de 2018 y después, 14 meses más tarde, cayó por la vía más dolorosa en siete asaltos.

Wilder, de 35 años y 6´6 pies, aseguró que le robaron la pelea, cuando los jueces no le otorgaron la victoria en el duelo inicial, pues derribó al inglés en par de ocasiones, en el 9no. y el 12mo. asaltos, en el Staples Center, de Los Ángeles, California.

El mexicano Alejandro Rochin (115-111) otorgó su respaldo a Wilder, pero a pesar de las dos caidas, el canadiense Robert Tapper (114-112) se inclinó por Fury, en tanto el galés Phil Edwards repartió 113 unidades para cada contendiente.

Sin embargo, en la revancha, Fury, de 32 años y 6´9 pies de estatura, no dejó margen a dudas, al anestesiar a Wilder en el 7mo. capítulo, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde la arrebató al norteño el cinturón pesado del CMB.

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