Con buena nota, el monarca estadounidense Demetrius Andrade pasó la prueba que significaba el retador galés Liam Williams. Pero su objetivo supremo tendrá que esperar, porque los nombres que añora para la unificación de títulos y consolidar su carrera profesional, se han mostrado esquivos y apuntan hacia otras direcciones.

Moviéndose con un felino todo el tiempo y conectando con precisión, “Boo Boo” Andrade (30-0-0, 18 KOs) mantuvo por cuarta ocasión la corona de la división mediana, correspondiente a la Organización Mundial (OMB), el sábado 17 de abril, en el Seminole Hard Rock Hotel y casino de la ciudad de Hollywood, en el sur de Florida.

Aunque mereció el veredicto unánime, justo es señalar que “La Máquina” Williams (23-3-1, 18 KOs) fue un tenaz rival, que presionó de principio a fin, con una resistencia granítica, que obligó al norteño a ofrecer lo mejor de sí para llevarse la victoria, en una evaluación de los oficiales que se ajusta a lo acontecido sobre el cuadrilátero.

Dos de los encargados de impartir justicia, Benito Roussell y Roark Young, entregaron tarjetas de 118-109 y el otro, Gerardo Martínez, de 116-111, en cartelera transmitida exclusivamente por la plataforma digital DAZN.

La movilidad de torso y piernas de Andrade, de 33 años y oriundo de Providence, Rhode Island, impidió que muchos de los potentes golpes de Williams, de 28 y nacido en Gales, se incrustaran en su anatomía.

El británico salió como una tromba en el capítulo inicial, pero los impactos de Andrade, sobre todo su constante gancho de derecha y recto de izquierda neutralizaron rápidamente las arremetidas del retador.

Restando 29 segundos para el cierre del segundo episodio, Andrade, quien inició la fracción con guardia derecha, envió a la lona a Williams con un jab sin mucha potencia, seguido de un recto de zurda al rostro. Pero no fue un golpe con excesiva potencia y el europeo se levantó sin problemas, y continuó el incisivo ataque en los siguientes asaltos.

Dos fortísimos ganchos de derecha del norteamericano en el sexto estremecieron la cabeza del galés, quien evidenció excelente preparación, gran resistencia física y ansias de conquistar el título frente a un adversario de mayores recursos técnicos, sobre todo rapidez de manos y piernas, así como precisión en sus puños.

En el noveno, Andrade lanzó un jab que se perdió en el vació. Entonces Williams conectó una sólida derecha a la cara, aprovechando que el monarca había bajado sus dos brazos. La solidez del impacto obligó al norteamericano a poner pies en polvorosa para evitar mayor castigo.

Los asaltos de campeonato (11 y 12) fueron también trepidantes, con mayor precisión en los golpes de Andrade, aunque Williams, todo coraje, no desmayó en sus intentos de apoderarse del título.

Después de innumerables entrevistas de subestimación recíproca en los días previos, Andrade y Williams  tuvieron que reconocer las exigencias del oponente en el exigente combate.

“Liam Williams es un boxeador”, dijo Andrade tras finalizar el pleito. “Es duro, fuerte, viene a pelear y ese es el tipo de combate en el que la gente quería verme. Pero actué de la forma que necesitaba para obtener la victoria. No obstante, me quito el sombrero por la actuación de Williams”.

También el británico, quien sumaba siete nocauts consecutivos en sus más recientes ascensos al cuadrilátero, reconoció las virtudes del campeón estadounidense: “Demetrius es un excelente boxeador. Es mejor de lo que pensaba, para ser honesto. Es más resbaladizo de lo que parece, cuando uno observa sus peleas en televisión o en los videos. Me costó mucho trabajo en términos de impactar con mis golpes y realizar mis combinaciones. Lo lastimé un par de veces, pero con su rapidez se escapó antes que me diera cuenta y pudiera sacar provecho de ello”.

EL OBJETIVO DE ANDRADE EN COMPAS DE ESPERA

Sin desmayo y como un persistente cazador, Demetrius Andrade ha ido tras los pasos del mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, del kazajo Gennady “GGG” Golovkin, del británico Billy Joe “SuperB” Saunders y de los estadounidenses Jermall “El Sicario” Charlo y Caleb “Manos Dulces” Plant, todos ubicados en la cima de la división mediana.

Pero sus planes por una u otra razón se han visto frustrados y ahora tendrá que continuar esperando, ya que el pelirrojo mexicano chocará con el zurdo Saunders, el 8 de mayo, en pleito de la división súper mediana. En tanto, Golovkin negocia con el japonés Ryota Murata, y Charlo se enfrentará con el también azteca Juan Macías “Juanito” Montiel, 19 de junio, en una sede pendiente de designar.

“Estoy invicto, que venga cualquiera de ellos por mí”, afirmó Andrade, todavía sobre el cuadrilátero, en su permanente arenga para unificar contra las otras figuras de las 160 libras.

Pero, el inglés Eddie Hearn, su promotor y máximo directivo de la compañía Matchroom Boxing puso el dedo sobre la llaga, recordando una máxima que se ha ido diluyendo con el paso del tiempo: “Los campeones deben luchar contra los campeones. Se anunció (el viernes 16) que Jermall Charlo peleará contra Montiel. No lo entiendo. (Andrade y Charlo) son dos grandes campeones que deberían pelear. No hay problema con DAZN. Y podrían hacerlo por (la cadena) Fox”.

Visiblemente molesto, Hearn preguntó “¿Qué está haciendo (Jermall)? Porque Demetrius Andrade está aquí esperando por él. El único Montiel que conozco es Fernando Montiel. Reitero: ¿Por qué (Jermall) Charlo esquiva a Demetrius Andrade?”

Unas jornadas antes de confirmar el duelo con Juan Montiel, el gemelo Jermall Charlo expresó que quería enfrentarse al estadounidense David “El Bandera Roja” Benavidez (23-0-0, 20 KOs), ex campeón mundial súper mediano del CMB, que perdió la faja el pasado agosto por sobrepeso, un día antes de anestesiar en el undécimo capítulo al colombiano Alexis Angulo.

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