El corazón y la mente en ocasiones tienen inclinación opuesta sobre algún acontecimiento futuro. Y el irlandés Carl “El Chacal” Frampton ha sido parte en los últimos días de esa “disfunción” entre el órgano que nos mantiene con vida y late sin cesar, y el otro que es más realista, porque posibilita el entendimiento, la facultad de comprender y de conocer.

Sede de la sensibilidad afectiva, el vital e indetenible órgano torácico de Frampton estaba eufórico ante la posibilidad de que Frampton en su combate frente al estadounidense Jamel “Semper Fi” Herring, pudiera conquistar la corona súper pluma de la Organización Mundial (OMB), con lo cual entraría en la historia del boxeo norirlandés como el único con títulos en tres divisiones.

Siete años atrás, Frampton, hoy con 34 años y nacido en Tigers Bay, Irlanda del Norte, se apropió de la faja súper gallo de la Federación Internacional (FIB), al vencer por unanimidad, en condición de local,  al español Kiko Martínez, el 6 de septiembre de 2014, en Belfast, la capital norirlandesa.

Casi dos años después, el 30 de julio, de 2016, Frampton (28-3-0, 16 KOs) se impuso por fallo mayoritario al mexicano Leo “Terremoto” Santa Cruz, al que arrebató el cinturón pluma de la Asociación Mundial (AMB), en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York. Entonces se convirtió en el primer norirlandés con títulos del orbe en par de categorías diferentes.

No obstante, Santa Cruz tomó desquite y recuperó el título seis meses más tarde, también por decisión favorable de dos votos y otro empatado, el 28 de enero de 2017, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde el europeo sucumbió por segunda ocasión en su exitosa carrera de 12 años como púgil profesional.

FRAMPTON NO CONFIABA EN PODER DOBLEGAR A HERRING

Algo en el cerebro de Frampton le decía que eran escasas sus posibilidades de triunfo frente Herring (23-2-0, 10 KOs), el sábado 3 de abril, en el Caesars Palace, en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, donde no hubo presencia de público, por las restricciones que mantiene ese país, a causa del COVID-19. El pesimismo en sus declaraciones previas a la reyerta, revelaban su falta de fe en la victoria: “Si pierdo, me retiro”.

Por muy objetivo y franco que sea un deportista -boxeador o cualquier otro- jamás debe hacer mención al fracaso antes de un encuentro atlético (combate, partido, etc). Por el contrario, debe proyectar la imagen hacia el mundo exterior, incluido el público y los adversarios, que está en control de sus emociones y que no existe cabida para el revés en su pensamiento…al margen de lo que suceda después.

Y aunque Frampton asegura que hizo un gran entrenamiento para la pelea contra Herring, el factor psicológico mostraba fisuras que posiblemente hayan sido agravantes en el resultado versus el norteño, quien por otra parte, ofreció una gran demostración en la tercera defensa de la corona de las 130 libras,

“Estoy profundamente molesto”, dijo Frampton, quien añoró dedicar el triunfo a Billly McKee, su entrenador en las filas amateurs, fallecido recientemente. “Dije que me retiraría si perdía esta pelea y eso es exactamente lo que haré. Quiero dedicar mi vida a mi familia ahora. El boxeo ha sido bueno para mí. También ha sido malo para mí. Los últimos años han sido los mejores de mi carrera “.

Además de las superiores habilidades de Herring, de 35 años y oriundo de Coram, Nueva York, el talentoso zurdo norteamericano también aventajaba a Frampton en cinco pulgadas de estatura (5´10 por 5´5 pies) y en siete pulgadas en alcance de sus brazos (72 por 65). Las condiciones físicas y mentales favorecían al monarca para salir con el brazo en alto. Como sucedió sobre el ring.

Herring dominó el combate de principio a fin, e hizo caso omiso a un corte en su párpado derecho. Utilizó en forma magistral su fuerte ataque y rápidos desplazamientos, mientras Frampton tenía dificultades para golpear la anatomía del estadounidense. Poco a poco iba se fue consumando el desenlace.

Los continuos y variados ataques de Herring con ambas manos, derribaron a Frampton en el quinto episodio, cuando el árbitro italiano Faustino Di Giovanni le ofreció la protección reglamentaria. Pero una lluvia de impactos en el sexto provocaron que la esquina del norirlandés lanzara la toalla en señal de rendición, mientras al boxeador no le respondían sus piernas y se desplazaba en forma vacilante por el encordado. 

La frustración de Frampton podría ser temporal, como ha ocurrido con otros muchos boxeadores, que tras la debacle anuncian que colgarán los guantes definitivamente. Pero transcurrido unos días, semanas o meses, regresan a los encordados. ¿Será éste el despido definitivo del norirlandés? O por el contrario, después de un tiempo de meditación, retomará el camino del gimnasio?

La trayectoria de Frampton en el boxeo de paga resultó exitosa. Hizo un triunfal debut en junio de 2009, cuando noqueó en el segundo de cuatro asaltos al ya retirado zurdo húngaro Sandro Szinavel, en pleito con sede en la ciudad inglesa de Liverpool.

Después Frampton conquistó 22 victorias más, hasta que sufrió su primer percance por fallo mayoritario, en la revancha frente al mexicano Leo “Terremoto” Santa Cruz, en el ya mencionado 28 de enero de 2017, donde el azteca recuperó el cinturón de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), en la división pluma.

Herring, quien ahora reside en Cincinnati, expresó después del combate ante Frampton que “quiero conseguir otro título (en la división de 130 libras). Sé que Oscar Valdez ha expresado interés en unificar conmigo. La mayoría de la gente sabe que tengo planes de subir (de peso), pero si esa pelea está disponible, hagámoslo”.

Con una impresionante actuación, Valdez (29-0-0, 23 KOs) conquistó la faja súper pluma del Consejo Mundial (CMB), al anestesiar en el décimo episodio al también mexicano Miguel “El Alacrán” Berchelt (38-2-0, 34 KOs), el 20 de febrero, en La Burbuja, del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde el derrotado expuso por séptima vez el título, ahora en poder de su oponente.

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