Si hubiera que dedicar un solo calificativo a la actuación del puertorriqueño Félix Verdejo en su combate contra el estadounidense Will Madera sería: ¡Convincente!

Reconocido como un gran talento desde que comenzó a practicar la disciplina, “El Diamante” Verdejo ( 27-1-0, 17 KOs) noqueó en las postrimerías del primer asalto a Madera (15-1-3, 8 KOs), en pleito de peso ligero, disputado el 16 de julio, en el teatro La Burbuja, del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

Rápido, fuerte y con buena movilidad, Verdejo, de 27 años, conectó un potente gancho de derecha al mentón de su rival y a continuación impactó con la derecha, seguido de otro upper de izquierda, que enviaron a la lona a Madera, de 29 años, nacido en Albany, Nueva York, pero hijo de madre puertorriqueña.

Aunque Madera se veía completamente anestesiado, el árbitro Robert Hoyle inició la protección cerca de una esquina neutral, pero antes de finalizar el conteo dio por terminado el combate, cuando habían transcurridos 2:59 minutos del asalto inicial.

“Pensé que la pelea iba a durar un poco más”, dijo Verdejo por teléfono a un diario puertorriqueño. “Me sorprendí yo mismo con la actuación que di. Se vio el resultado duro que estuve haciendo durante todos estos meses”.

Verdejo se refería a la preparación bajo la asesoría del profesor cubano Ismael Salas, quien tiene su gimnasio en Las Vegas y se unió al boxeador boricua de cara a su reyerta anterior, en la que triunfó por fallo unánime en 10 asaltos ante el norteamericano Manuel Rey Rojas (18-4-0, 5 KOs), en Verona, Nueva York.

“Él salió bastante agresivo y obviamente hice caso a lo que me decía Salas, que saliera tranquilo, con el jab al frente y poco a poco colocar los golpes que iban a llegar sólo”, añadió Verdejo. “Tenía que ganar así para demostrar que estoy listo para los altos calibres y que hay Félix para largo”.

Para Verdejo fue el cuarto éxito consecutivo, desde que sufrió su único fracaso profesional versus el mexicano Antonio Lozada (40-4-1, 34 KOs), quien le aplicó el cloroformo en el décimo episodio, el 17 de marzo de 2018, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.

Con un inicio bastante inestable en su carrera, Verdejo fue obligado por su promotor Bob Arum, de la compañía Top Rank, a romper vínculos de trabajo con Ricky Martínez, su anterior entrenador y también manager, bajo el argumento que le había obligado a firmar un contrato poco beneficioso. La ruptura llegó hasta los tribunales.

Entonces Arum lo envió hacia Salas, nacido en la oriental provincia de Guantánamo, que ha tenido tres monarcas mundiales: Joel Casamayor, Yuriorkis Gamboa y Erislandy Lara, junto a Guillermo Rigondeaux, nacido en Santiago de Cuba, pero de padres guantanameros.

Horas antes del triunfo frente a Madera (vencedor por nocaut en el segundo episodio en su combate previo), el propio Arum señaló que esperaba ver el resultado de la labor conjunta entre Verdejo y Salas. “Félix está muy cerca de alcanzar su potencial y con un gran entrenador como Ismael Salas en su esquina, todo es posible”.

Con este nuevo resurgir, Verdejo espera tener una oportunidad de disputar un título del orbe en un futuro cercano. Y en varias entrevistas ha señalado que le gustaría enfrentar al zurdo ucraniano Vasily “Hi-Tech” Lomachenko (14-1-0, 10 KOs), dueño de las fajas de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB) y de la Organización Mundial (OMB) en las 135 libras.

Doble monarca olímpico, Lomachenko, de 32 años y asentado en Oxnard, California, venció a Verdejo en cuartos de final de los Juegos Olímpicos Londres-2012, donde al concluir la cita reconoció que el nacido en la Isla del Encanto fue el rival más difícil que enfrentó en la capital británica.

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