Haciendo caso omiso a los consejos de dilatar el tercer duelo frente a su victimario Tyson “El Gitano” Fury, el destronado estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder hizo valer la cláusula del contrato que le permite la revancha ante el inglés en forma inmediata.

Unos días atrás se informó que ambos campamentos habían llegado a un acuerdo para disputar el tercer compromiso el 18 de julio, en Las Vegas, donde estaría en juego el título pesado del Consejo Mundial (CMB), que Fury (30-0-1, 21 KOs) había arrebatado a Wilder (42-1-1, 41 KOs), quien no pudo retenerlo cuando lo exponía por undécima ocasión, el 22 de febrero, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de la Ciudad de los Casinos.

Pero un enemigo silencioso, el COVID-19, ha obligado a posponer el pleito, que ahora se reprogramó para el 3 de octubre, en la misma ciudad de Las Vegas, con enormes posibilidades se repita en la sala Garden, del MGM, con transmisión por las cadenas ESPN y Fox, y bajo el denominado Pago-por-evento (PPV, en inglés).

En el segundo combate –tras un polémico empate en diciembre de 2018-, Fury despejó cualquier duda al vencer por nocaut técnico en el séptimo rollo, frente a una concurrencia de 15 mil 816 personas, que vieron como el gigante de Alabama además de perder el invicto y la corona, sufría par de caídas en el tercero y el quinto, antes que el árbitro Kenny Bayless detuviera las acciones, cuando habían transcurridos 1:39 minutos de la fracción.

Aunque el resultado fue inobjetable, Wilder, de 34 años, atribuyó el fracaso al elevado peso del atuendo que se colocó en los vestidores y mantuvo en su recorrido hasta el cuadrilátero, ya que el traje y el casco pesaban más de 40 libras.

“Pagué un precio muy alto, porque mis piernas habían desaparecido”, dijo Wilder justificando el revés, al finalizar la pelea. “Mi uniforme pesaba demasiado y lo tuve por 10-15 minutos. Fue como un entrenamiento para mis piernas. Cuando me lo quité, supe de inmediato que algo me había afectado”.

También Wilder mostró disconformidad con su esquina por lanzar la toalla en señal de rendición, aunque casi al unísono el tercer hombre sobre el ring impedía que las acciones continuaran. “Estaba listo para seguir peleando, porque yo soy un guerrero. Tenía muchas cosas que hacer, pero mis piernas no respondieron”.

Un rato después, Wilder fue llevado a un hospital para que le revisaran una herida en el oído izquierdo, que requirió varios puntos de sutura. Los chequeos revelaron que estaba en buenas condiciones y no existía ningún trauma en el tímpano o en las áreas interiores de ese órgano auditivo.

ACUSAN A FURY DE UTILIZAR GUANTES ALTERADOS

En los días siguientes a la pelea, comenzaron a surgir rumores que acusaban a Fury de utilizar guantes con vendajes alterados. Pero el avezado “cutman” del inglés, Jacob “Sutura” Durán respondió con firmeza a los señalamientos, que por otra parte, fueron desestimados por carecer de fundamento.

“La Comisión Atlética del Estado de Nevada, que es una de las mejores del mundo, supervisa los guantes hasta la hora en que cada púgil se los coloca. No existió manipulación alguna. Estuve allí y es sólo un gran mito”, afirmó Durán en muestra de respaldo a Fury.

Durán precisó que Fury no es un boxeador que actúa de mala manera y utiliza recursos prohibidos que le permitan salir con el brazo en alto: “Insisto, la victoria sobre Wilder fue merecida, sin trampas y sin ningún tipo de ventajas”.

TAMBIÉN WILDER EN EL VORTICE DE LA TORMENTA

De acuerdo con fuentes cercanas a la Comisión Atlética de Nevada, esa entidad comenzó una investigación a Wilder, tras aparecer un video en las redes sociales, en las que se ve al mastodonte estadounidense golpeando sus guantes contra la pared, pocos minutos antes del segundo pleito ante Fury.

Los funcionarios de la Comisión buscan determinar si el hecho ocurrió y si la acción de Wilder le permitió romper con el colchón protector de los guantes, lo cual está prohibido, por lo que de confirmarse el norteño podría enfrentar una suspensión, que pone en peligro el tercer duelo, ahora establecido en octubre.

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