El simbólico mensaje del zurdo cubano Luis “King Kong” Ortiz al estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder lleva implícita una declaración de guerra, tras lo acontecido en el primer duelo entre ambos, cuando el norteño anestesió en el décimo asalto al caribeño, el 3 de marzo de 2018, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Ahora Ortiz, 31-1-0, 26 KOs) está convencido que será el victimario de Wilder (41-1-0, 40 KOs), quien hará la décima defensa del cinturón del Consejo Mundial (CMB) en la división pesada, el 23 de noviembre, en la sala Grand, del lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

Precisamente, desde la Ciudad del Pecado, donde tiene instalado su campo de entrenamiento desde hace varias semanas, Ortiz le envió su reto al monarca: “Mi objetivo principal siempre ha sido convertirme en campeón mundial de peso pesado y ese objetivo no ha cambiado en absoluto. Lo dije antes y lo diré nuevamente, esta pelea termina por nocaut. O me matas, o te mato”, este último término, una expresión que simboliza el triunfo por la vía del cloroformo.

Ortiz dijo a un grupo de periodistas que se encuentra mucho mejor preparado que en el enfrentamiento anterior y que si logra un potente golpe como ocurrió en marzo de 2018, no se detendrá hasta que Wilder quede tendido sobre el cuadrilátero o el árbitro detenga la acciones.

De acuerdo con fuentes cercanas al peleador del archipiélago caribeño, Ortiz se encuentra en una zona montañosa de Las Vegas, donde ha realizado la parte final de su campamento, de cara a la trascendental reyerta contra Wilder. El objetivo: incrementar los niveles de oxígeno y en consecuencia la capacidad de resistencia ante los embates del norteño, quien carece de habilidades, pero es más joven y posee un puño derecho que es capaz de derribar a un miura.

“No he perdido el hambre por la victoria”, añadió Ortiz, quien cumplirá 41 años, el 29 de marzo venidero. “No pasas por la tortura de un exigente entrenamiento solo por aparecer sobre el ring. Si tengo la oportunidad voy a golpearlo hasta que él no pueda más. Voy a buscarlo y a destruirlo”.

En la reyerta anterior, Ortiz estuvo a punto de llevarse el triunfo en el séptimo episodio, cuando puso en malas condiciones al astro de Alabama, pero llegó la campana salvadora (también el árbitro David Fields contribuyó a la recuperación de Wilder con intervenciones injustificadas). La historia hoy sería distinta si Ortíz se hubiera lanzado a fondo en el octavo. Le faltó “instinto asesino”, lo que propició que Wilder se recuperara y se llevara la victoria en el décimo, gracias al destructivo poder de sus puños.

Con posterioridad al revés ante Wilder, Ortiz suma tres victorias, la más reciente frente el rumano-alemán Christian Hammer (antes Cristian Ciocan), el 2 de marzo, en el Barclays Center, donde el cubano dominó las acciones todo el tiempo. Dos de los jueces otorgaron boletas de 99-91 y el otro concedió los 10 asaltos a Ortíz (100-90). Las dos anteriores por nocaut en el segundo asalto frente al rumano Razvan Cojanu, en julio de 2018 e igualmente por la vía del cloroformo en el 10mo ante el estadounidense Travis Kauffman, en diciembre pasado, en el Staples Center, de los Angeles, California, donde el norteño fue a la lona en el 6to y el 8vo, antes de ser derribado definitivamente en el 10mo.

“Cuando ves los videos de los entrenamientos de Wilder, definitivamente observas que hay cosas que hace mejor ahora”, reconoció Ortíz. “Pero todavía no tiene la experiencia de llevar eso a las peleas. De cualquier forma, le aconsejo tener un plan B y C, y si no lo tiene, será un error. Porque yo tengo un plan para todo”.

Transcurridos casi 20 meses del anterior combate, Wilder asegura que Ortiz “nunca me lastimó. Estaba muy emocionado, pero no estaba herido. Mi voz  interior me dijo ´lo tienes, sigue adelante´. Y las personas no entienden que hay una gran diferencia entre ser estremecidos (por un golpe) o estar en mal estado y a punto de ser noqueado. En aquel séptimo round me puse a ´farolear´ y hay quienes interpretaron que Ortíz tuvo la pelea en sus manos”.

La espectacular trayectoria de Wilder, en la que solo un púgil, el inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury, ha podido soportar la potencia de su demoledora mano derecha, lo hacen desbordarse en elogios personales, al punto que considera ya forma parte del prestigioso Salón de la Fama del Boxeo Internacional, cuya sede radica en la localidad de Canastota, en Nueva York

“Aunque nunca recibo crédito por lo que hago, soy el campeón y el hombre más malo del planeta”, dijo Wilder a un grupo de periodistas. “Ahora mismo después de todo lo que he hecho, soy un miembro del Salón de la Fama. Nadie ha hecho algo igual que yo. Soy el púgil más fuerte de mi deporte. Y estoy bendecido con el don del poder”.

Refiriéndose a las críticas de algunos expertos, por enfrentar nuevamente a Ortiz, el titular pesado del CMB señaló que es un honor darle esta nueva oportunidad al zurdo cubano, pues la mayoría de los que están en la división lo tildan de viejo, pero ninguno acepta pelear contra él. “Nunca le dan la oportunidad porque saben que es un tipo muy peligroso”, enfatizó Wilder, quien cumplió 34 años, el 22 de octubre.

Sobre el ya cercano duelo, Wilder dijo que “ahora será mucho más fácil para mí, porque esta vez aplicaré todas las cosas buenas que hice en la anterior pelea. Especialmente, utilizar mi inteligencia y no descuidarme para que no pueda atraparme con sus golpes nuevamente”.

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