“Pollito” Ceja comete un gran error si subestima al “Chacal” Rigondeaux -Por J.J. Alvarez

Julio Ceja exhibe un boxeo fogoso, de constante agresividad, propio de la sangre mexicana que corre por sus venas. Añade a su trayectoria un poder descomunal en los puños, que lo convierte en muy peligroso para cualquier rival. Pero debe tener gran cuidado cuando enfrente al zurdo cubano Guillermo Rigondeaux, el 23 de junio, en el lujoso hotel y casino Mandalay Bay Resort, de Las Vegas, donde el ganador obtiene el derecho a enfrentar al también azteca Rey Vargas, monarca súpergallo del Consejo Mundial (CMB).

Enfrascado en el último tramo de la preparación, en Indio, California, “Pollito” Ceja (32-3-0, 28 KOs) considera que tiene el elixir para doblegar al “Chacal” Rigondeaux (18-1-0, 12 KOs), doble ex campeón mundial de las 122 libras, de buen, excelente en la riposta y con vertiginosa rapidez para desembarcar sus manos, además de sólida defensa. Quizás la mayor ventaja del mexicano radique en la edad, pues tiene 26 años y el caribeño, radicado ahora en Houston, Texas, llegará a 40 años el próximo 30 de septiembre.

“Es un rival muy duro, pero nosotros somos más inteligentes y sobre esto estamos trabajando, para ser efectivos y no darle ninguna oportunidad”, dijo Ceja bajo la atenta mirada de su entrenador Agustín Luna, desde su cuartel general en la ciudad californiana. “El boxeo no se trata de ver quién aguanta más, no es solo tirar golpes y ya, hay que saber usar la cabeza”.

Ubicado en la cima del ranking del Consejo Mundial (CMB), Ceja viene de perder por nocaut técnico en cuatro asaltos ante el venezolano, con residencia en Barranquilla, Colombia, Franklin Manzanilla, el 26 de mayo del pasado año, en el Teatro Moliere, de México, donde cedió el cinturón Plata de la propia organización. Al finalizar el cuarto asalto, el réferi Héctor Afú solicitó la evaluación del médico de turno y éste sugirió que finalizaran las acciones, debido a la abundante sangre que salía de la nariz del mexicano, quien también sufrió fractura del tabique.

Nueve meses después, en febrero de este año, el monarca Vargas (33-0-0, 22 KOs) se impuso unánime a Manzanilla, en el Fantasy Springs Casino, donde el monarca tuvo que reponerse de una caída y dominar las acciones en lo adelante, para salir con el brazo en alto por tres votaciones idénticas de 117-108.

“Es muy claro lo que tenemos que hacer”, añadió Ceja con absoluta convicción del plan que utilizará durante el combate. “Vamos a hacer nuestro boxeo y evitaremos entrar en su estilo, para que no haya desconcentración. Lo trabajaré con inteligencia y en la primera oportunidad que se presente, atacaré con todo. No le daré una segunda oportunidad. Vimos la pelea con Lomachenko y ahí encontramos muchas cosas que nos pueden ser de gran utilidad”.

Ceja se refiere al revés de Rigondeaux por abandono en el sexto episodio ante “Hi-Tech” Lomachenko, en diciembre de 2017, que significó el primer fracaso del isleño en las filas profesionales. Sin dudas, fue la peor versión del pequeño gladiador cubano, quien no exhibió ninguna de las virtudes que lo han caracterizado a lo largo de su carrera, tanto entre los amateurs como en el mundillo rentado. Sin movilidad y con los guantes congelados, “Rigo” resultó una víctima de Lomachenko, en un duelo en el que ascendió par de divisiones para vérselas con el considerado el mejor libra por libra del momento.

No obstante, Ceja cometería un error abismal si subestima la calidad del antillano, que podría alejarlo de la posibilidad de convertirse en retador obligatorio y discutir el título del Consejo Mundial (CMB) frente a Vargas o versus el japonés Tomoki Kameda, ya que el monarca expondrá la faja ante el nipón, el 13 de julio, en Carson, California.

RIGONDEAUX MUY CONCENTRADO
Doble campeón olímpico y también con fajas mundiales en las 122 libras en las filas profesionales, “El Chacal” Rigondeaux (18-1-0, 12 KOs) viene de aplicar el cloroformo en el asalto inicial, en enero pasado, al igualmente azteca Giovanni “Lloviznas” Delgado, un adversario de paupérrimos resultados en los últimos tiempos, pues ahora suma cinco reveses en línea, incluido el que le propinó el oriundo del archipiélago caribeño, el cuarto por la vía del sueño en esa racha adversa.

Esa fue la primera pelea de Rigondeaux bajo la bandera de Premier Boxing Champions (PBC), compañía que dirige el empresario Al Haymon y tiene la intención de llevarlo al cuadrilátero en al menos tres veces este año, y que conquiste nuevamente la corona del orbe en la categoría súpergallo.

“Rigo se encuentra muy concentrado en su preparación y estamos seguros que en lo adelante demostrará que sigue siendo, en mi criterio, uno de los mejores púgiles del planeta”, afirmó Luis De Cubas Jr., alto ejecutivo de PBC. “No tenemos dudas que él buscará recuperar sus títulos profesionales”.

Y aunque han pasado seis años, es inevitable recordar aquel memorable triunfo unánime de Rigondeaux frente al filipino-estadounidense Nonito “El Flash” Donaire, el 13 de abril, de 2013, en Nueva York, donde el caribeño se consolidó como astro ecuménico, al vencer en forma inobjetable al tagalo, que mantenía una racha de 30 victorias a lo largo de 12 años y ostentaba el cinturón mundial de las 122 libras.

Ya en la cima de la división y gracias a su indiscutible victoria frente a Donaire (entonces entre los cinco mejores del mundo), los rivales rehuyeron la confrontación con el zurdo caribeño, utilizando múltiples excusas, la más recurrida que no presentaba combate y que solo se dedicaba a huir por todo el ring. Sin embargo, los expertos reconocieron su indiscutible talento (dominio defensivo, sentido de la distancia, velocidad de piernas y pegada con ambos puños) para ubicarlo entre los mejores sin distinción de categoría.

Aunque Rigondeaux retó sin éxito a la principales figuras de la división (entre ellos el mexicano Leo Santa Cruz y el inglés Carl Frampton), la AMB dio una muestra de animadversión hacia el cubano al retirarle el título (lo declararon “campeón en receso”) en enero de 2016 por no escalar el cuadrilátero en 18 meses. Pero en ningún momento el Comité de Campeonatos de la AMB exigió a los ubicados en los primeros lugares de la clasificación que debían enfrentarlo, so pena de perder sus posiciones. En aquel instante como ahora, se fueron por la tangente: sancionar a Rigondeaux.

Meses después, la AMB también despojó al inglés Carl Frampton de la faja, porque se negó a defenderla frente a Rigondeaux. Entonces ordenó la reyerta entre el Chacal y el mexicano Moisés “Chucky” Flores, monarca interino, con el propósito de eliminar títulos y tener un dueño único del cinturón.

En un controvertido resultado, Rigondeaux anestesió a Flores al cierre del primer asalto, el 17 de junio de 2017, en el hotel y casino Mandalay Bay, de Las Vegas, donde se creó una confusión generalizada al concluir abruptamente el pleito. Con posterioridad se determinó que el impacto decisivo del gladiador cubano había ocurrido después de la campana, por lo que anularon el resultado y se ordenó un nuevo choque. Pero semanas más tarde, la AMB autorizó al entonces súper campeon Rigondeaux a dejar en el limbo un segundo enfrentamiento frente a Flores, para que pudiera rivalizar ante “Hi-Tech” Lomachenko, pelea que se efectuó el 9 de diciembre, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.

El traspié ante Lomachenko provocó muchas dudas sobre Rigondeaux. Algunos consideran que a las puertas de los 40 años comenzó el inevitable declive. Otros expertos estiman que “El Chacal” cometió un error táctico al subir par de divisiones para cruzar guantes con el mejor del mundo y de ahí el sonado descalabro. Pero de cualquier forma, Ceja debe tomar todas las preocupaciones cuando suba al cuadrilátero, porque como dice el refrán “el lobo (en este caso el chacal) se avejenta y pierde el pelo… nunca sus mañas”.

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