Antipatía recíproca entre Deontay Wilder y Dominic Breazeale -Por J. J. Álvarez

Más allá del afán de victoria innato en cada boxeador, la antipatía recíproca que sienten el campeón mundial Deontay Wilder y el retador Dominic Breazeale, ambos estadounidenses, sobrepasa el límite de lo deportivo, para convertirse en un sentimiento de animadversión en grado superlativo, que caldea el ambiente cuando uno está cerca del otro.

Esa inquina estuvo presente en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York, donde los dos gigantes participaron en una rueda de prensa, que sirvió para confirmar el duelo el 18 de mayo, en esa instalación, en la que será la novena defensa del Wilder (40-0-1, 38 KOs) de la corona pesada del Consejo Mundial (CMB), que ostenta desde enero de 2015, cuando se la arrebató por unanimidad al haitiano-canadiense Bermane “B-WARE” Stiverne, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

Además de la ratificación de la fecha –que era de dominio público-, había expectación por conocer si finalmente “El Bombardero de Bronce” Wilder continuaba su carrera bajo la cadena Showtime, después del rechazo que hizo al jugoso contrato multimillonario ofrecido por la plataforma digital DAZN, que le ofreció ganancias de $ 100 millones, incluidas tres peleas frente a Breazeale, la revancha ante Tyson “El Rey Gitano” Fury y versus el también británico Anthony “AJ” Joshua, quien posee las coronas de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB) y de la Organización Mundial (OMB). El pleito ante este último estaría en dependencia de lo que ocurra en su próximo enfrentamiento ante el estadounidense Jarrell “Big Baby” Miller (23-0-1, 20 KOs), el 1 de junio, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.

Pero momentos antes de iniciar el duelo verbal entre Wilder y Breazeale, el presidente de Showtime, Stephen Espinoza, precisó que el monarca de la división pesada alargará el vínculo con esa cadena televisiva, aunque no dio detalles específicos de la cantidad de dinero que recibirá el nacido en Tuscalosa, Alabama. “No vamos a entrar en especificidades, pero el acuerdo al que hemos llegado será muy lucrativo para Deontay y se extenderá por mucho tiempo”, expresó Espinoza, al dar a conocer el pacto contractual.

WILDER ARREMETE CONTRA BREAZEALE
Cuando le tocó su turno con el micrófono, Wilder destiló toda la aversión que siente por su próximo oponente. “Siempre he dicho que me gusta quitarme de en medio rápidamente los combates obligatorios porque son como moscas: siempre están revoloteando en tu oreja, sobre todo cuando estás intentando hacer algo grande en la división de los pesos pesados. Para eso tengo que pelear con los mejores, pero antes tengo que aplastar a las moscas”.

Durante su exposición en el podio, Wilder, de 33 años, expresó que “me encanta este deporte porque es el único donde la venganza se sirve fría. Me pagan por golpear a alguien y es totalmente legal. Estoy listo, porque los campeones siempre estamos listos. No sé cómo se ha preparado y espero que bien, porque se le viene encima una golpiza. Todos los hombres con los que me enfrento acaban en la lona y voy a seguir haciéndolo”.

Y tampoco olvidó el incidente que ha echado más leña al fuego después que ambos salieron con el brazo en alto por la vía del cloroformo en el quinto episodio, el 25 de febrero de 2017. Esa noche Wilder se impuso a Gerald Washington, en la quinta defensa de la faja, en tanto Breazeale también puso a dormir al polaco descendiente de nigerianos Izuagbe “Izu” Ugonoh, en la misma Legacy Arena, de Birmingham, Alabama.

“No sé qué tipo de boxeador es capaz de denunciar a otro por una pelea”, dijo Wilder refiriéndose al altercado que sostuvieron en un hotel de Birmingham, donde el retador se encontraba con su mujer y sus hijos, preparándose para cenar y que concluyó con una demanda en los tribunales. “Estamos en el negocio del dolor y estas cosas se resuelven con los puños. Por eso tengo muchísimas ganas de aniquilar a este perdedor”.

BREAZEALE OFRECE UNA VERSION DISTINTA DEL ALTERCADO
Cuando le tocó exponer ante los medios, “El Problema” Breazeale, también con 33 años y 6´7 pies de estatura, afirmó que “este tipo vino y me atacó junto a su hermano -Marsellos, boxeador de peso crucero-, cuando yo estaba relajado con mi señora y mis hijos. Nunca había tenido un problema con él. Aquella noche que compartimos cartelera, yo le dí la mano antes del combate con mucho respeto. No sé qué ocurrió después, pues vino me atacó en el lobby del hotel y yo no puedo pasar eso por alto. Es un animal y no entendí lo que me decía, porque no sabe ni hablar. Esa falta de respeto no se la pemito ni a él ni a nadie. Lo denuncié y esa demanda sigue su curso legal, pero ahora tengo ganas de darle su merecido como hombres, sobre el ring”.

LARGA ESPERA DE BREAZEALE
La espera de Breazeale ha sido larga y no ha estado exenta de irregularidades, pues se ganó el derecho a ser “retador obligatorio” desde noviembre de 2017, cuando venció por abandono en el octavo asalto a su coterráneo Eric Molina, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York. Esa misma noche, Wilder anestesió en el primer asalto al haitiano Bermane “B-Ware” Stiverne, al que derribó en tres ocasiones, que significó la sexta defensa de la corona, arrebatada precisamente al caribeño por unanimidad dos años antes, en Las Vegas.

Todo 2018 transcurrió sin que se concretara el duelo ¿obligatorio? entre Wilder y Breazeale. Primero el “Bombardero” Wilder fue autorizado a un combate voluntario el 3 de marzo ante el zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz, quien lo puso en aprietos en el sexto episodio, pero finalmente logró noquearlo en el décimo asalto. Más tarde, hubo intensas conversaciones para que el monarca estadounidense rivalizara en un enfrentamiento de unificación con el inglés Anthony “AJ” Joshua (22-0-0, 21 KOs), dueño de los cinturones de la Organización Mundial (OMB), la Federación Internacional (FIB) y el de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB), así como el menos reconocido de la Organización Internacional (OIB).

Es preciso mencionar que Breazeale accedió a que Wilder y Joshua se enfrentaran, cediendo momentáneamente su condición de “retador obligatorio”. Pero la mesa de negociación no aportó el acuerdo definitivo y ambos continuaron por caminos paralelos, dejando con la miel a flor de boca a los fanáticos.

Ya en el mes de octubre, durante la 56 Convención del CMB, en Kiev, Ucrania, la Junta de Gobernadores de ese organismo, autorizó a Wilder a efectuar otra defensa voluntaria con el inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury, con la condición de que el ganador debía cruzar guantes “inmediatamente” con Breazeale. No obstante, colocaron otra banderilla a este último, al precisar que si se concretaba el Wilder-Joshua, se pospondría el duelo del retador frente al campeón Wilder.

Las concesiones del CMB llevaron a que Wilder rivalizara con Fury el 1 de diciembre, mientras 21 días después Breazeale puso a dormir en el noveno asalto al puertorriqueño Carlos Negrón, y Dillian Whyte, clasificado en primer lugar de la clasificación, hizo lo propio en la misma instalación con Derech Chisora en el duodécimo episodio.

Tras un emocionante duelo entre Wilson y Fury, que concluyó en empate, en el Staples Center, de Los Angeles, California, el CMB dio vía libre a las negociaciones para la revancha. Los días finales del pasado año transcurrieron sin algo concreto. Entonces, a mediados de enero de este año, el organismo que preside Mauricio Sulaimán informó el período de negociaciones libres, dejando sentado que si las dos partes no alcanzaban un acuerdo concreto, se efectuaría una subasta abierta el 5 de febrero. A finales de este propio mes, Fury expresó que había conseguido un acuerdo múltiple con la compañía Top Rank, propiedad de Bob Arum, y que su intención era enfrentar a un rival diferente a Wilder, éste bajo la sombrilla de Al Haymon, al que no le interesa discutir posibles peleas con Arum y viceversa. Entonces, las puertas para el Wilder-Breazeale se abrieron definitivamente.

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