Errol Spence Jr. cumplió los pronósticos. ¿ Y Mikey García? Por J.J. Álvarez

Ni combate cerrado, ni fuegos artificiales recíprocos, ni nocaut. Solo hubo una confirmación de los pronósticos: el campeón Errol Spence Jr. impuso su reconocido talento ante el también estadounidense Mikey García, frente a una concurrencia de más de 47 mil espectadores, el 16 de marzo, en Arlington, Texas, donde el monarca retuvo con relativa facilidad la corona welter de la Federación Internacional (FIB).

Con un desenvolvimiento inteligente y preciso, que se convirtió en abrumador ataque de principio a fin, “La Verdad” Spence (25-0-0, 21 KOs)

caminó los 12 asaltos casi sin recibir oposición de García (39-1-0, 30 KOs), quien pagó caro la osadía de ascender dos divisiones, para rivalizar ante un hombre de mayor estatura y con extraordinarias habilidades técnicas. Lo que se vislumbraba como el pleito más exigente en la carrera de ambos, para el ganador resultó un combate fácil, de escasa oposición, cuyo mayor rédito, al margen de retener la corona y mantenerse invicto, fue permitirle llegar por primera vez hasta los 12 asaltos en las filas rentadas.

Si Spence brilló en todos los aspectos del boxeo, la actuación de García resultó pobre, muy pobre e injustificado su intento de buscar la faja de las 147 libras ante un zurdo de endiablada velocidad en manos y piernas, que lo tenía todo a su favor para salir con el brazo en alto. En esta ocasión, los números reflejan lo acontecido sobre el cuadrilátero. Spence lanzó 1082 golpes (la mayor cifra de su carrera) y de ellos 345 impactaron en la anatomía de su rival. Por su parte, el nacido en Ventura, California y descendiente de mexicanos, solo tiró 406, de los cuales 75 llegaron al cuerpo o el rostro de Spence Jr. La diferencia en ambos rublos es enorme. Spence soltó sus puños 676 veces más que García y lo aventajó en 270 impactos.

La votación de los oficiales tampoco dejó margen a las dudas. Alex Levin y Nelson Vázquez otorgaron 120-108, en tanto Glenn Feldman lo hizo con boleta de 120-107, todos respaldando la sólida actuación del monarca.

Desde el inicio Spence impuso su plan táctico, basado en combinaciones que iniciaba con el jab, añadía el recto de zurda y en ocasiones también cerraba con el volado de derecha, mientras evadía los golpes de García con movimientos de cintura o desplazamientos hacia los laterales. El retador, que al principio se pensó estaba esperando para encontrar las zonas vulnerables de su oponente y contraatacar, careció de rapidez, de una defensa efectiva y ni siquiera se pudo apreciar la temida potencia de sus puños, porque tuvo como único aspecto destacado su valentía y resistencia granítica. Ante tanto castigo, ya desde mitad del combate la interrogante volaba en la instalación: ¿llegará García hasta el final?

Y los dos asaltos de campeonato dejaron un sabor más amargo, porque sobre el cuadrilátero había un púgil golpeando casi a mansalva, mientras el otro resistía con un estoicismo de verdadero guerrero, que muchos en el gigantesco escenario pensaban no debía continuar porque no quedaba casi nada por hacer y porque se estaba poniendo en riesgo su salud y su futuro. Aún así, ni el boxeador ni su hermano y entrenador Robert, abandonaron la reyerta en señal de rendición.

No se cumplieron las expectativas de que el duelo podría convertirse en una de las mejores peleas del año. Resultó una gran demostración de Spence Jr. versus un oponente cargado de sueños por conquistar la corona mundial, pero con un saldo realmente negativo en el aspecto boxístico. Eran muchos los riesgos al retar a Spence Jr. y García pagó por ello. Ahora solo le resta regresar a su división –las 135 libras- y defender sus fajas de la FIB y de la Organización Mundial (OMB).

“Todo el crédito para Errol, es un gran campeón. Esa es la verdad, ejecutó muy bien su plan táctico y mantuvo la distancia”, dijo García al concluir la pelea. “Yo no pude mantener el ritmo y él hizo lo que debía. Tampoco logré hacer ajustes y se desempeñó muy bien. Debo aceptar que fue mejor”.

Aún sobre el cuadrilátero, Spence Jr. expresó que si pudiera elegir su próximo oponente, ese sería la estrella filipina Manny “PacMan” Pacquiao, actual campeón welter “regular” de la Asociación Mundial (AMB). “(Me encantaría) Manny Pacquiao. Podemos pelear aquí mismo, el tiene muchos seguidores y ya antes llenó el estadio cuando derrotó unánime a Joshua Clottey (en marzo de 2010). Una pelea entre nosotros sería fantástica”.

Al escuchar las palabras de Spence Jr., Pacquiao, que se encontraba en el público, subió al ring y aceptó la sugerencia de enfrentar al monarca de la FIB en julio venidero y también en el Dallas Cowboys Stadium, que esta noche del 16 de marzo registró la tercera mejor concurrencia del boxeo en la historia. “Sí, ¿por qué no?, le daremos una buena pelea a los fanáticos. Estoy muy feliz de estar aquí en Dallas y espero volver pronto”.

Ya con 40 años, Pacquiao (61-7-2, 39 KOs) venció por unanimidad al estadounidense Adrien “El Problema” Broner, el 19 de enero pasado, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde hizo la primera defensa del cetro de las 147 libras de la AMB. La faja se la arrebató al argentino Lucas Matthysse por nocaut técnico en el séptimo asalto, el 15 de julio del pasado año, en Kuala Lumpur, la capital de Malasia. El sudamericano besó la lona en el 3ro, el 5to y el 7mo episodios.

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