Castaño afirma que ganó, Lara también, pero los jueces dan otra versión Por J. J. Álvarez

Hay tres criterios diferentes. El argentino Brian Castaño afirma convencido que ganó. Su rival, el zurdo cubano Erislandy Lara también se cree merecedor de la victoria, pero los tres oficiales no se inclinaron ni por uno ni por el otro, al otorgar un empate el 2 de marzo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York ante más de 7 mil espectadores, con ruidosas simpatías para uno y otro.

Con el resultado, “El Boxi” Castaño (15-0-1, KOs) retuvo la corona regular súperwelter de la Asociación Mundial (AMB), que conquistó casi un año atrás por nocaut en el duodécimo asalto frente al zurdo francés Cedric “Titi” Vitu, en la ciuda gala de Bolougne-Billancourt.

“Me ví ganador, para mí me robaron la pelea”, afirmó Castaño, de 29 años, seis menos que el retador caribeño, todavía sobre el encordado. “El cinturón regresa a casa, pero lamentablemente fue un empate mentiroso, porque sentí que la pelea la gané yo. Sé que debería haber sacado más las manos, pero vamos sumando experiencia y de estas peleas se aprende mucho. Mis respetos hacia mi rival”.

Nacido en Isidro Casanova, Castaño expresó que estuvo esperando casi un año para chocar contra Lara. Y “si él quiere revancha, se la doy. No hay problema en esperarlo nuevamente. Fue un choque de estilos. El es un boxeador defensivo, escurridizo y sabía que tenía que hacer un trabajo exigente para vencerlo”, añadió el sudamericano.

Lara, por su parte, señaló ante las cámaras que “fue una buena pelea, pero mi vi ganando ocho rounds fácilmente. (Brian) hizo buen trabajo, pero yo fui el más efectivo y el que pegó los golpes más limpios”.

La versión de los jueces tuvo apoyo hacia uno y otro, en tanto un tercero dio la misma cantidad de puntos a los dos guerreros. Kevin Morgan se inclinó por el argentino con puntuación de 115-113. John McKaie ofreció idéntica boleta pero favorable al cubano, mientras Julie Lederman repartió 114 puntos para cada púgil.

Algo de lo sucedido ilustran los datos de CompuBox, que sustancialmente da margen favorable al monarca. Lara lanzó 825 golpes y 130 impactaron la anatomía de su oponente, de ellos 27 en jabs de derecha y 103 de poder. Castaño tiró más: 863, llegó al caribeño en 195 oportunidades, repartidos en 14 jabs y 181 de poder.

COMO FUE EL COMBATE?
Lara comenzó bien en los dos primeros asaltos. Tiró repetidamente el jab y neutralizó los intentos de Castaño de pelear en la corta distancia, aprovechando el mayor largo de sus brazos. Después, en las siguientes fracciones, el argentino logró arrinconar a Lara y pegar en seguidilla, lo que le propició emparejar el pleito.

El quinto fue de dominio alterno. Lara tiró su jab sin mucha convicción y en ocasiones entró con el recto de zurda al rostro, cuando Castaño intentaba penetrar en la zona cercana al cuerpo del ahora radicado en Houston, Texas. Pero en algunos momentos, el sudamericano, con mayor dinamismo en las acciones, logró su objetivo, en los que Lara se dejó arrinconar inexplicablemente y recibió abundante castigo, principalmente en las zonas blandas.

También en el sexto el mayor volumen de impactos lo consiguió el monarca, aprovechando que el cubano se quedaba estático ora cerca de la esquina azul, ora de espaldas a las sogas. En las fracciones de la segunda mitad, hubo golpes claros y precisos de Lara y también instantes en los que se quedaba inmóvil y capeaba como podía el temporal, proveniente de los guantes del titular.

La ligera ventaja que el ex campeón mundial Lara tuvo hasta el décimo episodio, se esfumó en las dos fracciones finales. Quizás debido al cansancio o a las exigencias de Castaño, el cubano tiró muy poco e igualmente desobedeció las orientaciones de Ronnie Shields, su técnico principal, quien le había ordenado tirar constantemente el jab y moverse fuera de la zona de impactos de Castaño.

Lara había perdido la corona de súpercampeón de la AMB por fallo dividido ante el estadounidense Jarrett Hurd, en abril de 2018, también con un cierre de acciones deficiente y una caída en el duodécimo asalto, que llevó a dos oficiales a otorgarle el triunfo al norteño 114-113, en tanto el otro le ofreció esa misma puntuación al cubano.

En aquella oportunidad Lara se enfrascó a golpes de principio a fin con Hurd, un púgil más alto y con mayor volumen corporal, quizás haciendo oídos a los que lo criticaban por su forma esquiva de boxear. La pelea fue elegida como la Mejor del Año por la Asociación de Cronistas Deportivos de Estados Unidos. Pero en el aspecto personal, Lara no ofreció una de sus virtudes: el boxeo esquivo, basado en la rapidez de sus piernas, que impide conectarle con efectividad. Ahora ante Castaño, quizás sin reponerse de aquel exigente enfrentamiento ante Hurd o ya desgastado por los años sobre el cuadrilátero, tampoco Lara evitó ser presa de los puños del argentino, quien aprovechó esas oportunidades de su oponente.

El empate no satisfizo a ningún de los dos. Tampoco los tres jueces tuvieron una opinión coincidente. ¿Habrá revancha? Ya veremos.

Facebook Comments