“King Kong” Ortíz enfrenta a Christian Hammer en complicado ambiente de los pesados Por J.J. Álvarez

Mientras el reloj lo presiona con su indetenible curso, el zurdo cubano Luis Ortíz se ha visto obligado a chocar contra el rumano-alemán Christian Hammer, pues las principales figuras de la división pesada eluden enfrentarlo con argumentos pueriles, entre ellos exigencias imposibles de aceptar en el plano económico.

Conocido como “King Kong, el rey de la selva del boxeo”, Ortíz (30-1-0, 26 KOs) está obligado a derrotar en forma convincente a Hammer (24-5-0, 14 KOs), el 2 de marzo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York, donde también escalará el cuadrilátero su compatriota Erislandy “El Sueño Americano” Lara ante el argentino Brian “El Boxi” Castaño, quien expondrá la corona regular súperwelter de la Asociación Mundial (AMB).

A Ortíz, que se ubica en el 3er lugar del ranking del Consejo Mundial (CMB), lo separan escasos días de cumplir 40 años (el 29 de marzo) por lo que requiere de una actuación sólida, que conduzca a ese organismo a declarar una revancha obligatoria frente al monarca Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder, su victimario por la vía del cloroformo en el décimo asalto en marzo pasado, igualmente en la instalación de la Gran Manzana, donde se las verá con Hammer.

En la anterior oportunidad, Ortíz lució en gran forma ante el campeón Wilder, quien lo derribó en el quinto, pero un episodio después el gigante cubano estuvo a punto de acabar el pleito con una andanada de golpes que puso en mal estado al norteño, salvado a no dudarlo por la campana. No obstante, “King Kong” salió al 7mo. round carente de convicción, de eso que en el boxeo se conoce por “instinto asesino”, dejó que Wilder se recuperara y tres asaltos después se esfumaron los sueños del isleño radicado en Miami de convertirse en el primer campeón mundial de los pesos completos de su país.

A partir de ese momento, Ortíz ha retado a Wilder en repetidas ocasiones –como había hecho para el primer duelo-, pero el estadounidense estuvo enfrascado en una disputa verbal con el británico Anthony “AJ” Joshua, múltiple titular de cuatro organizaciones, que después de muchas habladurías por ambas partes, no llegó a concretarse en los documentos, pues el inglés cruzará guantes con el norteamericano Jarrell “Big Baby” Miller (23-0-1, 20 KOs), el 1 de junio próximo, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York, que será el debut para Joshua en territorio estadounidense.

Vale mencionar que Joshua, de 29 años, anteriormente sostuvo negociaciones con el jamaiquino Dillian Whyte (25-1-0, 18 KOs), primero de la clasificación de la AMB, pero tras largos debates para alcanzar un acuerdo, el retador rechazó una cláusula del contrato que obligaba a Whyte a ofrecer la revancha en caso de salir con el brazo en alto.

La puerta para un segundo encuentro Ortíz-Wilder parece tener un posible resquicio, después que el mastodonte Tyson “El Rey Gitano” Wilder firmara contrato multianual con la promotora Top Rank, que encabeza el “viejo zorro” Bob Arum, en guerra frontal con Primer Boxing Champions, la entidad de Al Haymon que representa a Fury. “No es el fin del mundo, si no se produce” (la revancha entre Wilder y Fury), afirmó Arum con desdén ante la insistencia de varios periodistas.

En el enfrentamiento previo, Wilder y Fury finalizaron empatados tras 12 movidos asaltos, el 1 de diciembre, en el Staples Center, de Los Angeles, donde el estadounidense hizo la octava defensa del cinturón de los súpercompletos ante el oriundo de Manchester.

EL AHORA O NUNCA DE LUIS ORTIZ

El zurdo cubano Ortíz sabe que no tiene opción: con la edad como Espada de Damocles, está obligado a anestesiar a Kauffman, para que se incremente la presión sobre Wilder por parte del Consejo Mundial y reciba esa nueva oportunidad de luchar por el máximo título en un plazo relativamente breve.

“Para todos los pesos pesados, soy ‘King Kong’ y quiero pelear con los mejores del mundo, si no está en la lista para pelear con los mejores, retírese o espere a que me vaya”, dijo Ortiz al diario El Nuevo Herald, de Miami, en referencia directa a los que pesos pesados que rehúyen pelear contra él.

Después del revés versus Wilder, Ortíz ha anestesiado a dos púgiles en forma consecutiva. En julio acabó en el segundo rollo con el rumano con residencia en Burban, California, Razvan Cojanu y en diciembre necesitó 10 asaltos para poner punto final al duelo frente al estadounidense Travis “My Time” Kauffman, en el Staples Center, de Los Angeles, donde lo envió a la lona en el 6to, el 8vo, lo que le indicó al árbitro Thomas Taylor que debía evitar que continuara la golpiza, sin posibilidad alguna para el local.

Otro que se ha distanciado de Ortíz, fue el inglés Joe “Juggernaut” Joyce (8-0-0, 8 KOs), medallista de plata olímpico y reciente vencedor en seis asaltos del haitiano-canadiense Bermane “B-WARE” Stiverne, el pasado 23 de febrero, en Londrés, capital británica, donde disputaron el cinturón de la Mancomunidad Británica.

Casi tres meses atrás, el 1 de diciembre, Joyce, de 33 años, retó a Ortíz , cuando el cubano anestesió a Kauffman en Los Angeles y él aplicó idéntica receta a Joe Hanks en la misma instalación. “(Joyce) dijo mi nombre, cuando estábamos cerca del vestuario, pero al preguntarle unos días si quería pelear, se metió la cola entre las piernas”, afirmó Ortíz. “Aseguró que yo había pedido mucho dinero y en ningún momento llegó una oferta a las manos de mi manager. Fue un excusa para no pelear”.

Germán Caicedo, entrenador de Ortíz, expresó que 2018 fue un año “muy rentable” y el presente resulta muy prometedor para los objetivos del boxeador. Además reconoció que Hammer “es un buen rival, un boxeador que ha enfrentado a buenos oponentes y que llegó muy lejos en su revés ante Povetkin. Queremos buenas peleas y vamos por alguno de los títulos en este 2019”.

Nacido en Galati, Rumanía y con residencia en Hamburgo, Hammer (24-5-0, 14 KOs) viene de noquear en el quinto asalto al germano Michael Wallisch, el 15 de diciembre, en la ciudad donde vive, donde conquistó el cetro vacante europeo de la Organización Mundial (OMB) en la categoría máxima, superior a las 200 libras.

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