“King Kong” Ortíz lucha contra el tiempo y las exigencias de los rivales Por J.J. Álvarez

A punto de cumplir 40 años, el 29 de marzo, al gigante cubano Luis Ortíz lo presionan tanto su edad como las exigencias de sus potenciales adversarios. Similar a cualquier mortal, el tiempo en el deporte se le agota, aunque todavía muestra que está en condiciones de alcanzar el sueño que lo mueve desde que firmó profesional: convertirse en el primer púgil de la isla con una corona mundial en la división completa.

Pero “King Kong” Ortíz (30-1-0, 26 KOs) es víctima de su propia calidad, esa que ha demostrado ante todos sus adversarios, incluido el actual monarca del orbe, el estadounidense Deontay Wilder, quien lo venció por nocaut en el décimo asalto, después de propinarle otra caída en el 5to, el 3 de marzo del pasado año, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Así, sin más detalles, parecería que la reyerta fue un paseo para “El Bombardero de Bronce” Wilder. Pero está lejos de la realidad. Ortíz le exigió el máximo al monarca y si no consiguió el objetivo de salir con el brazo en alto, fue por carecer de un “instinto asesino” cuando la balanza estuvo su lado y no se arriesgó para definir el pleito. En el sexto episodio Ortíz pegó con fortaleza a Wilder, mientras el campeón capeó el temporal como pudo. Parecía que habría derribo. Pero los impactos finales llegaron cerca del campanazo. Y Ortíz no aprovechó la situación. Salió excesivamente conservador en el séptimo, sin lanzarse a fondo, Wilder tomó un segundo aire y lo que pudo ser no fue. A partir de ahí, los puños del norteño hicieron mella en la anatomía del cubano radicado en Miami. Y en el décimo todo acabó.

Ahora Ortíz enfrentará al rumano radicado en Alemania Christian Hammer (24-5-0, 14 KOs), el 2 de marzo -27 días antes de cumplir los 40 años-, en el Barclays Center, donde un año atrás fue víctima de los puños de Wilder. Y parte con la etiqueta de favorito frente al nacido en Galati, quien suma par de victorias por la vía del sueño, la más reciente en el quinto episodio ante el germano Michael Wallisch, el 15 de diciembre, en la ciudad alemana de Hamburgo.

Casi de inmediato del descalabro ante el estadounidense Wilder, Ortíz ha solicitado a través de las redes sociales y en cada una de las entrevistas, la oportunidad de la revancha, que cada vez luce más lejana porque su desenvolvimiento lejos de ayudarlo en el propósito, ha llenado de espinas el camino.

Y no solo ha sido un obstáculo para un segundo enfrentamiento ante Wilder, sino que los demás peleadores de la categoría de los mastodontes se hacen de la vista gorda o hacen exigencias exorbitantes para cruzar guantes con el camagüeyano, al que no le importa la trayectoria, ni la edad ni los resultados del que quiera subirse a un cuadrilátero frente a él. “Quien me busque, me encuentra. Estoy listo para el que sea”, ha dicho en repetidas ocasiones.

“Es una locura, algo impensado, pues los púgiles que tienen un nombre y desean pelear (contra Ortíz) desean hasta $ 60 millones”, dijo Germán Caicedo, entrenador del cubano, a un periódico de Miami. “Eso no es posible. Luis todavía no ha tenido una pelea de pago-por-ver, por lo que continuaremos enfrentando al que sea posible dentro de lo mejor que haya en la división”.

Después del revés versus Wilder, Ortíz ha anestesiado a dos púgiles en forma consecutiva. En julio acabó en el segundo rollo con el rumano con residencia en Burban, California, Razvan Cojanu y en diciembre necesitó 10 asaltos para poner punto final al duelo frente al estadounidense Travis “My Time” Kauffman, en el Staples Center, de Los Angeles, donde lo envió a la lona en el 6to, el 8vo, lo que le indicó al árbitro Thomas Taylor que debía evitar que continuara la golpiza, sin posibilidad alguna para el local.

Aunque NO mencionó directamente a Wilder, el entrenador Caicedo afirmó que “no vamos a esperar por nadie, no vamos a perder el tiempo para que esto o aquella se decida. Seguiremos luchando. Pero si al final la oportunidad de un título no vuelve a aparecer, lo cual sigue siendo el objetivo de Luis, él ha vivido y vive en el boxeo. Además trajo a su familia, tiene una hija que se está recuperando de una enfermedad, creó una nueva vida y para él todo eso es un gran éxito”, añadió en la conversación con el diario del sur de Florida.

JOE JOYCE Y OLEKSANDER USYK: PALABRAS, SOLO PALABRAS
Oscuro el horizonte para concretar el ansiado anhelo de obtener la corona, Ortíz en principio –antes de firmar contrato con Hammer- escuchó el reto proveniente del británico Joe “El Gigante” Joyce (7-0-0, 7 KOs), quien en la misma noche que el cubano perdió con Wilder, había fulminado en el primer round al estadounidense Joe Hans (23-3-0, 15 KOs). Eufórico por el triunfo “Juggernaut”, de 33 años y natural de Londres, lanzó su grito de guerra a los demás contendientes y en especial a Ortíz.

“Estoy listo para cualquier rival y quiero entrar en pelear frente a los de mayor nivel”, dijo Joyce, después de derribar a Hans. “Tengo mucha experiencia y solo tengo que mejorar mi fuerza y velocidad. Me encuentro preparado para mostrarles a todos lo que puedo hacer. Ortíz está en mi lista”.

La respuesta de Ortíz al subcampeón olímpico de Rio de Janeiro-2015, no se hizo esperar: “No rechazo peleas. Es la primera vez que me hacen un reto así. De modo que no se hable más, aceptado el reto. Vamos a hacerlo”. Pero después de múltiples exigencias económicas por parte del inglés, que eran imposible aceptar, las conversaciones cesaron.

Otro giro sorpresivo en el futuro de Ortíz apareció cuando desde el campamento del zurdo ucraniano Oleksander Usyk le llegó la posibilidad de un combate de alto nivel ante el múltiple monarca crucero –aseguró que subirá de división- reconocido entre los mejores libra por libra del mundo y para muchas publicaciones –incluida Zona de Boxeo-, el Mejor Boxeador de 2018.

Único monarca actual con los cuatro títulos más prestigiosos (Consejo Mundial, Organización Mundial, Asociación Mundial y Federación Internacional), Usyk (16-0-0, 12 KOs) firmó el pasado año un acuerdo co-promocional con Matchroon, compañía que representa a varios púgiles ubicado en la cima de la categoría súperpesada, entre ellos Dillian Whyte, Jarrell Miller, Dereck Chisora y el británico Anthony Joshua, dueño de los cinturones de la AMB, la FIB y la OMB.

“En este momento no estamos negociando con nadie”, dijo a fines de año el también ucraniano Alexander Krasyuk, máximo responsable promocional de la carrera de Usyk. “Porque Usyk y su equipo están descansando de cara a la venidera temporada. Pero puedo confirmar que estamos experimentado problemas para encontrar un rival adecuado al nivel y calidad de nuestro boxeador”.

Krasyuk explicó que tanto Joseph Parker como Jarrell Miller rechazaron combatir frente a Usyk, en tanto Carlos Takam intenta vérselas con Chisora, y Dillian Whyte hace lo mismo para pelear contra Joshua, probablemente en abril.

“Por tanto, solo tenemos a Luis Ortíz y a Alexander Povetkin, que se ubican entre los mejores pesos pesados, con posibilidades reales de que uno de ellos sea el oponente de Usyk, en su primer combate como peso pesado”, precisó el promotor Krasyuk, quien añadió que en caso de que esas opciones fallen, podrían aceptar una defensa obligatoria contra Denis Lebedev, en marzo.

Con tres victorias en la pasada temporada, Usyk derrotó al letón Mairis Briedis, en enero, al ruso Murat “Iron” Gassiev, durante la final de la SúperSerie Mundial (WBSS), en julio, y al estadounidense Tony “Bellew, en noviembre.

De aquella supuesta opción “Usyk-Ortíz” nada más se supo. Y como otras, también cayó en saco roto. De ahí que Hammer resultó la tabla salvadora para detener el reloj de la inactividad competitiva.

Facebook Comments