“El Tanque” Davis fulminó a “Cuatito” Ruíz en solo un asalto en California Por J.J. Álvarez

Ya Gervonta Davis no es un diamante en bruto. Y necesitó menos de tres minutos de pelea para demostrarlo ante el mexicano Hugo Ruíz, un sustituto de última hora, que pagó las consecuencias de ascender de categoría, con escaso tiempo de preparación y ante uno de los jóvenes de mayor potencial en el boxeo de la actualidad.

Mostrando indiscutible talento y poder en los puños, “El Tanque” Davis (21-0-0, 20 KOs) fulminó a “Cuatito” Ruíz (39-5-0, 33 KOs), el 9 de febrero en el Dignituy Health Sports Park (antiguo Stub Hub Center) de Carson, California, donde más de ocho mil espectadores aclamaron al jovencito nacido hace 24 años, en Baltimore, Maryland.

Como un joven león que intenta con rapidez hacerse de su presa, Davis salió al ruedo para defender por primera ocasión la faja de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB) en las 130 libras, que conquistó en abril del pasado año también por la vía del cloroformo en el tercer episodio, ante el argentino Jesús “El Jinete” Cuéllar, en el Barclays Center, al que derribó en el 2do e igualmente en par de ocasiones en el 3ro, cuando el árbitro Benjy Estévez consideró que era suficiente la golpiza y detuvo el desigual pleito.

Ahora fue en busca de Ruíz desde el campanazo inicial, sin importarle que su oponente lo aventajaba en casi cuatro pulgadas de estatura y que también es un púgil que ha demostrado poder en los puños. Pero sabía que su mejor boxeo era factor determinante para inclinar la balanza a su favor. El norteño salió hacia adelante sin que mediara ni un segundo de estudio, ni espera para conocer el plan táctico del azteca. Su ofensiva con ambas manos obligó a Ruíz a retroceder … y a retroceder, intentando éste un contragolpe que no tuvo tiempo de encajar en la anatomía del virtuoso estadounidense.

Lo que sí apareció, ya en las postrimerías del primer round, fue una combinación que inició Davis con un jab seco de su mano derecha, seguido con un recto de zurda, que no llegó, y un derechazo en swing que se estrelló en el rostro de Ruíz. De momento no parecía decisivo. Pero el mexicano dio un paso hacia atrás e inmediatamente puso su rodilla derecha sobre la lona. Vino en su auxilio el árbitro Jack Reis e hizo la cuenta reglamentaria. Se levantó el azteca a duras penas, chorreando abundante sangre por su nariz. No se veía en buenas condiciones y el tercer hombre del ring le preguntó varias veces en español: “puedes continuar, puedes continuar”. No hubo respuesta. Ni siquiera un asentimiento con su cabeza, lo que obligó al encargado de impartir justicia a dar por terminado el pleito. Habían transcurridos 2:59 minutos del comienzo.

“Cuando le di con el jab, vi que sus brazos estaban frente a la cara, así que pensé que si lanzaba un gancho o un swing podría conectarlo”, dijo Davis casi sin sudar, momentos después del efímero pleito, que significó su duodécimo anestesiado en forma consecutiva. “Solo quería tener una buena actuación, pues estaba programado pelear contra Abner Mares, pero sufrió una lesión, así que mi objetivo principal era tener una gran actuación y la tuve”.

Ruíz, de 32 años, nacido en Los Mochis, Sinaloa y radicado en Glendora, California, confiaba en que su mayor experiencia y estatura podrían ser elementos de triunfo, sin descartar que el estadounidense debía cuidarse de la pegada que lo ha caracterizado desde que saltó a las filas rentadas. Sin embargo, Davis evidenció que carga dinamita en ambas manos.

“Sentí que es demasiado pesado para mí”, expresó Ruíz en español. “Tan pronto como lanzó sus golpes, sentí esa potencia. Tengo muchos nocauts en el primer asalto, pero hoy fue mi turno de perder en el primero. Eso ocurre en el boxeo y creo que tengo la nariz fracturada. Pienso que debo bajar nuevamente a 126 (libras) y buscar otra oportunidad en esa división”.

“Cuatito” Ruíz había aceptado pelear con Davis 10 días antes del combate, debido a la retirada del ex campeón mundial Abner Mares, quien en principio dijo que había sufrido una lesión en el codo derecho y más tarde se supo que padecía de un desprendimiento de retina, que requirió una intervención quirúrgica para reparar el daño.

Por su parte, Ruíz venía de un triunfo unánime frente a su coterráneo Alberto “Metro” Guevara, el 19 de enero, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas. Guevara había sustituido a última hora al zurdo filipino Jhack “El Capitán” Tepora (22-0-0, 17 KOs) -titular interino de la Asociación Mundial (AMB) en la categoría de 126 libras-, quien se presentó al pesaje del viernes con más de cinco libras por encima del límite en los plumas.

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