Kovalev diserta, vence unánime a Eleider Alvarez y recupera la corona semipesada Por J.J. Álvarez

Cuando un púgil es superior a su rival en atributos boxísticos, ha tenido una buena preparación y aplica al pie de la letra el plan táctico de sus entrenadores, la victoria debe sonreírle en un gran por ciento de los combates, salvo que ocurra un golpe fortuito o una mala evaluación de los jueces. Eso fue lo que ocurrió el 2 de febrero, en Frisco, Texas, donde el ruso Sergey Kovalev ofreció una convincente demostración y se impuso unánime al entonces invicto colombiano Eleider Alvarez, que le permitió al europeo recuperar la faja semipesada de la Organización Mundial (OMB).

Seis meses antes, el panorama fue completamente distinto. “El Triturador” Kovalev (33-3-1, 28 KOs) se enfrascó desde el principio en una guerra de bombazos con “La Tormenta” Alvarez (24-1-0, 12 KOs) y aunque llevaba ventaja en las tarjetas, un potente derechazo al rostro en el séptimo asalto, cambió el curso de los acontecimientos y el resultado. Otras dos caídas de Kovalev obligaron al árbitro David Fields a detener el pleito, restando 15 segundos para el cierre de la fracción.

Algunos sentenciaron que el revés era una prueba irrefutable de que Kovalev comenzaba el obligado camino del retiro.

Entonces Kovalev argumentó que el impacto fue casual, que el entrenamiento había resultado deficiente y en consecuencia sustituyó al entrenador Abror Tursunpulatov por James McGirt, quien lo instó a no desesperarse, utilizar el jab en forma repetida, mantenerse en la zona alejada y no pensar en obtener el triunfo por la vía del nocaut, lo que podía significar el elemento que otorgara nuevamente el éxito a su oponente.

En esta oportunidad, Kovalev cumplió al pie de la letra los consejos de “Buddy” McGirt, a pesar de que se encontraba al borde de un precipicio, porque si perdía otra vez por la vía del cloroformo, estaría comprometido su futuro para continuar en este deporte. Desde el asalto inicial, Kovalev impuso su mejor boxeo, apoyado en combinaciones, que poco a poco le fueron añadiendo asaltos en la puntuación de los tres oficiales.

Aunque la suma de impactos favoreció ampliamente a Kovalev, los jueces aportaron boletas algo distantes: Levi Martínez y Jesse Reyes dieron 116-112 favorable al ruso (cuatro asaltos para Alvarez), mientras Lisa Giampa (120-108) vio ganar los 12 rounds a Kovalev. En Zona de Boxeo otorgamos votación de 119-109 (en nuestra apreciación Alvarez solo ganó el undécimo).

De acuerdo con CompuBox, la compañía que lleva el conteo de los impactos, Kovalev conectó 213 golpes de los 816 que salieron de sus puños, en tanto Alvarez quedó ampliamente por debajo con 111 de 369. Desglosados, el ruso dio 60 jabs de zurda y 153 golpes de poder, mientras el colombo-canadiense tuvo cifras inferiores con 33 jabs, también de su mano siniestra, y 77 de poder.

Tras darse a conocer el resultado y después de abrazarse con sus preparadores, Kovalev reconoció que “tengo mucho que agradecer a mi equipo. Ellos impidieron que me presentara nuevamente con exceso de entrenamiento y yo en el plano personal soporté la presión de Alvarez a través de todo el combate”.

Después de un sexto y séptimo episodios en los que Kovalev sacó ventaja abrumadora, su avezado técnico McGirt le insistió que se mantuviera cumpliendo el plan previsto y no arriesgara demasiado, lo que podía beneficiar a su adversario. Pero el nacido en Kopeysk demostró que estaba en excelentes condiciones físicas en la segunda parte del pleito (a diferencia de varios de sus combates anteriores) y con repetidas combinaciones cerró con solidez, soltando sus puños desde afuera y peleando con inteligencia, aunque Alvarez en el round del adiós lo presionó en busca de un golpe que le otorgara la victoria.

Transcurridos los 12 asaltos, no existían dudas de quien era el ganador y hasta el propio Alvarez lo reflejó en sus declaraciones. “No tengo excusas”, dijo el colombiano. “Sabía que él podía ganar si el pleito se iba a las tarjetas, pero no tengo excusas. No me siento un perdedor, pero él ganó el combate”.

Para Kovalev esta revancha resulta un alivio, después de la anterior demostración, agravada con los dos reveses frente al retirado estadounidense Andre “El Hijo de Dios” Ward, ahora convertido en comentarista televisivo, la primera en noviembre de 2016 por dudosa decisión y la siguiente a mediados del siguiente año por nocaut en el octavo asalto, ambas en escenarios de Las Vegas.

Sin dudas, el triunfo se convierte en la luz de la redención para Kovalev, porque si hubiera perdido…quizás no habría mañana.

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