¿Será Eleider Alvarez el “sepulturero” de Sergey Kovalev? Por J.J. Álvarez

Una potente derecha del colombiano Eleider Alvarez al rostro del ruso Sergey Kovalev en el séptimo asalto cambió el curso de la historia, el 4 de agosto de 2018, en el hotel y casino Hard Rock, de Atlantic City, Nueva Jersey. Pudo ser un golpe accidental (como asegura el europeo), o una brecha en la defensa del derrotado. De cualquier forma, el KO puso de manifiesto que el recién estrenado monarca semipesado tiene dinamita en sus puños y será un rival muy peligroso en la revancha, pactada dentro de pocos días.

Hasta ese momento del pleito, “El Triturador” Kovalev (32-3-1, 28 KOs) dominaba las acciones y sus certeros golpes habían dejado múltiples heridas en el rostro del sudamericano, aunque sin lugar a dudas, esos impactos carecían de la fortaleza de antaño, que fue su sello distintivo desde que debutó en 2009 y a lo largo de sus primeras 30 victorias, 26 antes del límite.

En los seis primeros episodios –antes del inesperado desenlace- Kovalev iba delante en las tarjetas, con amplia ventaja en la suma de impactos ante “La Tormenta” Alvarez (24-0-0, 12 KOs), incluido un avasallador ataque en el cuarto, que abrió conjeturas sobre el posible fin del duelo antes de los 12 asaltos programados. En esa fracción Kovalev pegó a su antojo a Alvarez, y de acuerdo con la compañía CompuBox, que contabiliza los golpes, el oriundo de Kopeysk, Rusia, cerró los tres minutos con 30 golpes en la anatomía del sudamericano, mientras éste lo hizo solamente en 10.

El séptimo comenzó igual. Kovalev golpeando con ambas manos y Alvarez tratando de capear el temporal, exhibiendo la guardia cerrada y lanzando en ocasiones metralla de alto poder. Y cuando habían transcurridos 49 segundos, una derecha recta al rostro del colombiano, hizo caer sentado al ruso. Ni corto, ni perezoso el árbitro David Fields hizo la cuenta reglamentaria. Reanudada las acciones, Alvarez fue al remate. Y casi de inmediato asestó un gancho de izquierda seguido de un recto de derecha, que enviaron al “Triturador” al tapiz, en esa ocasión de costado. Se levantó Kovalev y esperó la protección. El tercer sobre el cuadrilátero lo hizo avanzar y le preguntó: “¿Puedes continuar?”. La respuesta fue un movimiento de cabeza, en señal afirmativa. Pero ya la suerte estaba echada. Nuevamente Alvarez se abalanzó sobre Kovalev y con otra secuencia de golpes lo derribó. Fields no esperó más y decretó el nocaut. Faltaban 15 segundos para que concluyera el séptimo episodio.

¿SERA ALVAREZ EL SEPULTURERO DE KOVALEV EN LA REVANCHA
Ahora con la faja pesada semipesada de la Organización Mundial (OMB), que arrebató a Kovalev, Alvarez asegura que demostrará en la revancha, pactada el 2 de febrero en el Ford Center, de Frisco, Texas, que aquel resultado no fue casual.

“Mi primera motivación es mantener el cinturón”, dijo Alvarez en declaraciones al diario The Montreal Journal. “Y la segunda, demostrarle a Kovalev que el resultado no fue un accidente, un golpe casual, como afirmó en las redes sociales al comentar sobre el pleito anterior. Me aseguraré de que haya un segundo accidente en esta próxima pelea”.

Alvarez, de 34 años, expresó que ahora se ha entrenado más fuerte que para el primer compromiso. Que hizo algunas correcciones a aspectos deficientes observados junto a sus preparadores, que en su criterio le serán muy útiles para la venidera contienda. “Siento mejor mi cuerpo y no tuve que empezar de cero como la vez anterior”, precisó.

KOVALEV ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
Para Kovalev, de 35 años, no hay mañana. Debe triunfar y en forma convincente para borrar la mala imagen de la reyerta precedente. Otro resultado adverso, como el ocurrido hace seis meses, y estará más cerca de colgar los guantes que de regresar a los planos estelares, que lo llevaron a ser muy temido en la división y uno de los mejores libra por libra del mundo en 2016.

Ese año, precisamente el 19 de noviembre, sufrió su primer fracaso en el boxeo profesional, en fallo unánime ante el estadounidense Andre “El Hijo de Dios” Ward, en la T-Mobile Arena, de Las Vegas, donde cedió los cinturones de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), de la Organización Mundial (OMB) y de la Federación Internacional (FIB).

Ni Kovalev ni la inmensa mayoría de los que presenciaron el combate estuvieron de acuerdo con la votación de la terna de oficiales: Burt A. Clements, Glenn Trowbridge y John McKaie se inclinaron por el norteamericano con boletas de 114-113, aunque el enfrentamiento fue muy cerrado, con una caída provocada por los guantes de Kovalev a Ward en el segundo rollo. El resultado casi obligó a una revancha, que ambos pactaron para siete meses más tarde.

En la segunda oportunidad, el 17 de junio de 2017, no quedaron márgenes a las dudas. Ward anestesió a Kovalev a los 2:29 minutos del octavo asalto, con lo cual retuvo los tres cinturones ecuménicos. Sorpresivamente, Ward el 21 de septiembre anunció que colgaba los guantes definitivamente y dejaba vacante los títulos de la categoría.

Ahora bajo la pupila de Buddy McGirt, su nuevo entrenador, Kovalev rechaza que debe seguir los consejos de su preparador, e igualmente que ha cometido graves errores en sus peleas previas. Añade, además, que existe un plan desestabilizador de parte de su oponente, relacionado con una presunta agresión a una mujer, cuando faltan días para su segunda pelea con Alvarez.

“No necesito un entrenador para que me dé instrucciones, ni me diga qué debo hacer”, dijo molesto Kovalev en un encuentro con la prensa a finales de diciembre. “Lo que necesito es un entrenador que me ponga un freno y me diga ´oye, relájate, ve a casa´ para ahorrar energía para una pelea. Porque he trabajado siempre muy duro en el gimnasio, pero olvidé que ya tengo 35 años y la recuperación del cuerpo es diferente. Necesito más tiempo para descansar, en fin necesito escuchar a mi cuerpo”.

Kovalev también publicó un comunicado hace pocos días a través de la cuenta en tuiter, con enlace a su página en Instagram, en el que exhorta a sus fanáticos a que “no hagan conclusiones apresuradas sobre la situación en la que me acusan, porque no tienen todos los detalles de lo que pasó”. Y precisa en su nota (que salió primero en ruso y fue traducida al inglés): “¿No les parece extraño que el incidente ocurrió en junio del año pasado y lo hayan hecho público la víspera de mi revancha contra Alvarez?”.

Según la historia, que dio a conocer el sitio TMZ.com., Kovalev fue arrestado el 9 de junio en Big Bear Lake, California, luego que una mujer le dijo a las autoridades que el púgil la había golpeado en la cara. La dama, no identificada en el reporte, le expresó a la policía que Kovalev y uno de sus amigos la siguieron de regreso a su cabaña, donde tuvo lugar el presunto ataque, que le causó fractura en la nariz, conmoción cerebral y desplazamiento de un disco del cuello.

En la vista oral, el boxeador ruso se declaró inocente de asalto por medio de la fuerza, lo cual provocó grandes lesiones corporales en la supuesta víctima. Si durante el juicio lo declaran culpable, Kovalev podría cumplir una pena máxima de cuatro años en prisión.

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