Sin sorpresa: “El Chacal” Rigondeaux noqueó a “Lloviznas” Delgado Por J.J. Álvarez

Existía bastante expectación por el regreso a la acción competitiva del ex campeón mundial cubano Guillermo Rigondeaux, después de su frustrante fracaso 13 meses atrás ante el astro ucraniano Vasyl Lomachenko, quien lo venció por abandono en seis asaltos, el 9 de diciembre de 2017, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.
Pero en modo alguno la vuelta del zurdo caribeño -asentado ahora en Houston, Texas y bajo la pupila de un nuevo entranador, Ronnie Shields- era frente a un oponente que permitía lanzar fuegos artificiales, porque le exigiría el máximo al también doble monarca olímpico y con otras dos medallas doradas en mundiales aficionados.

El mexicano Giovanni “Lloviznas” Delgado (16-9-0, 9 KOs) sumaba cuatro reveses consecutivos, tres de ellos por la vía del cloroformo y seis traspiés en las últimos siete enfrentamientos. Por tanto, y utilizando la frase del extinto colombiano Gabriel “El Gabo” García Márquez, era a no dudarlo la “Crónica de una muerte anunciada”. Rigondeaux debía ganar antes de los ocho asaltos programados y en forma convincente, como lo hizo.

Igualmente, Delgado, de 27 años, 11 menos que Rigondeaux, se presentó un día antes a la báscula excedido en 6,4 libras (límite 122,2). No obstante, el cubano aceptó hacer el combate, pactado en la división súpergallo, donde venció al filipino Nonito “El Relámpago” Donaire, en abril de 2013, cuando el tagalo sumaba 30 victorias consecutivas en un lapso de 12 años.
Desde el disparo de salida, “El Chacal” Rigondeaux buscó el fin de las acciones. No hubo estudio del rival, ni análisis de las posibilidades de aplicar el plan táctico preconcebido con Shields de cara al pleito. En la mente del isleño solo había una meta: noquear y cuanto antes mejor.

Tras varios metrallazos del cubano y alguna que otra esporádica combinación del azteca, llegó un recto de zurda al rostro de Delgado que puso una rodilla sobre la lona y no consiguió recuperarse mientras el tercer hombre sobre el ring, Jack Reiss, hacía la protección reglamentaria. Pasaron los 10 segundos de conteo y no apareció la respuesta del mexicano para continuar peleando. Habían transcurridos 2:59 minutos del asalto inicial.
Para Rigondeaux fue una victoria espectacular por la forma y la rapidez en que ocurrió, además de necesaria y efectiva, pero en modo alguno relevante para su carrera, ni tampoco de cara a su futuro, aunque su reciente contrato con Premier Boxing Champions (PBC), que organizó la velada con respaldo de la plataforma DAZN, presagia que tenga actividad en los próximos meses.
“No has visto nada todavía”, dijo Rigondeaux a los periodistas al finalizar el pleito. “He venido preparado para enfrentar a otros invictos (de las 122 libras, donde aseguró que permanecerá). Quien tenga una título mundial voy a buscarlo, porque soy el verdadero campeón de esta división”.

Luis De Cubas Jr., alto ejecutivo de PBC, actual compañía del cubano después de finalizar contrato con Roc Nations, aseguró que Rigondeaux intentará recuperar los títulos de la categoría, que le fueron despojados por enfrentar a “Hi-Tech” Lomachenko en la súperpluma (130 libras), dos divisiones por encima de la súpergallo.
De Cubas Jr. señaló que la intención de la empresa PBC es que Rigondeaux pelee entre dos y tres veces en 2019 y que nuevamente conquiste la corona mundial en las 122 libras. Una aspiración que se torna bastante ambiciosa y quizás alejada de la realidad, porque cuando el púgil cubano poseía un título universal, los rivales le escaseaban y las televisoras le viraban la espalda con el argumento de que su boxeo resulta “aburrido” y de poco agrado para el público.

Consumado el triunfo ante Delgado, habrá que esperar para conocer cuál es la respuesta de los otros monarcas de la división para otorgarle una oportunidad a Rigondeaux, quien podría beneficiarse de su nueva relación con PBC, bajo la tutela del controvertido consejero, manager y promotor estadounidense Al Haymon, máximo directivo de esa compañía.

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