“El Chacal” Rigondeaux obligado a luchar contra sus propios demonios Por J.J. Alvarez

El zurdo cubano Guillermo Rigondeaux es un púgil de fuertes convicciones. De ahí que aceptó enfrentar al ucraniano Vasyl Lomachenko en diciembre de 2017, en un reto con escasísimas posibilidades de vencer, pues debía subir dos divisiones frente a uno de los mejores libra por libra del mundo. Creía firmemente que podia derrotar a “Hi-Tech. Pero la vida le demostró

En aquella ocasión, Rigondeaux y su entrenador Pedro Díaz se lanzaron a una peligrosa aventura al escalar dos divisiones (de 122 a 130 libras) ante un boxeador ya establecido en la categoría y que lo aventajaba en estatura y alcance de los brazos. Pocos -salvo el entorno del caribeño- le otorgaron posibilidades de triunfo. Lo que causó mayor asombro no fue el revés en sí, sino la falta de agresividad del zurdo cubano, que a lo largo del pleito solo impactó !16 veces! en la anatomía de su oponente (10 jabs y 5 golpes de poder).

Fue, sin dudas, la peor demostración de Rigondeaux, ex monarca mundial súpergallo, en toda su carrera boxística, al margen de los factores que favorecían a Lomachenko. Más penoso, que ni en aquel momento, ni después, “El Chacal” y Díaz reconocieron que se trató de un error de cálculo intentar el duelo ante el ucraniano, igualmente doble campeón olímpico y con la corona del orbe súperpluma de la Organización Mundial (OMB).

Poco respaldo tuvo la excusa de que “El Chacal” se lastimó uno de sus puños en la reyerta. ¿Cuándo pudo ocurrir si sus guantes permanecieron congelados? ¿Y la falta de movilidad? ¿A qué se le atribuye? Rigondeaux estuvo estático, carente de desplazamientos en sus piernas y ni siquiera soltó el jab para neutralizar a Lomachenko. Fue una sombra de aquel que derrotó unánime al filipino Nonito “El Flash” Donaire, el 13 de abril de 2013, en Nueva York, donde el asiático se presentó con una racha de 20 victorias, récord inmaculado durante 12 años y considerado entre los mejores libra por libra del momento.

“No fue un error (enfrentar a Lomachenko)”, dijo Rigondeaux hace pocos días, al anunciar que estaba muy cerca su próximo combate. “Las cosas no sucedieron como esperábamos. Fue mucho el peso (la diferencia). Soy pequeño para la división. Y ese día del combate yo pesé 124 libras y él llegó hasta 160. Demasiado para mí”.

Han transcurridos 13 meses desde entonces y la vida profesional de Rigondeaux ha dado un vuelco radical: finalizó su acuerdo con el técnico cubano Pedro Díaz, se trasladó a Houston y se puso en manos del igualmente reconocido entrenador Ronnie Shields, quien es el encargado de la preparación de otros dos peleadores nacidos en la isla caribeña, el ex campeón mundial súperwelter Erislandy Lara y el prometedor Johannis Argilagos.

RIGONDEAUX VS GIOVANNI DELGADO
El próximo “puerto” al que debe arribar Rigondeaux se llama Giovanni Delgado. Por más señas es un mexicano de 27 años, con una paupérrima carrera en los últimos tiempos, que se traduce en cuatro reveses consecutivos, tres de ellos por la vía del sueño, y seis fracasos en los últimos siete ascensos al cuadrilátero. En el más reciente combate, “LLoviznas” Delgado (16-8-0, 9 KOs) cayó a la lona en el tercer asalto frente al estadounidense Joshua Greer Jr., el 28 de septiembre, en la Oracle Arena, de Oakland, California. El único triunfo de Delgado en esta racha adverso fue por fallo dividido ante su coterráneo César “Corazón” Juárez hace casi tres años, en la Arena México, de la capital mexicana.

De ahí que Rigondeaux debe vencer y convencer, más que derrotar a Delgado. Ganar por la vía judicial solamente añadiría más incertidumbre sobre el futuro del astro nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba. Obviamente, el alejamiento de 13 meses de la actividad competitiva provoca “óxido” en el organismo, falta de distancia y hasta preocupación sobre lo que podría ocurrir, después de un revés como el que le propinó Lomachenko. Sin dudas, “Rigo” a los 38 años se encuentra en el ocaso de su carrera y eso lo obliga a luchar contra sus propios demonios (edad, pérdida de reflejos, pocas peleas en los últimos años y el comienzo de una etapa junto a Shields).

“Rigondeaux se encuentra muy concentrado en su preparación y estamos seguros de que demostrará por qué sigue siendo, en mi criterio, uno de los mejores púgiles del planeta’’, dijo Luis De Cubas Jr, alto ejecutivo de Premier Boxing Champions (PBC), que firmó al cubano recientemente. “El buscará recuperar sus títulos profesionales’’.

De Cubas Jr. señaló que la intención de la empresa PBC es que Rigondeaux pelee entre dos y tres veces en 2019 y que nuevamente conquiste la corona mundial de la categoría súpergallo. Una aspiración que torna bastante ambiciosa y quizás alejada de la realidad, porque cuando el púgil cubano poseía un título universal, los rivales le escaseaban y las televisoras le viraban la espalda con el argumento de que su boxeo resulta “aburrido” y de poco agrado para el público.

Pero antes de enfilarse hacia esos altos objetivos, Rigondeaux debe demostar una actuación sin macula ante ante Delgado en el Microsoft Theater de Los Angeles, California, donde formará parte de la velada que encabezarán el monarca mundial venezolano José “Bolivita” Uzcátegui y el retador estadounidense Caleb “Manos Dulces” Plent, quien irá en busca del cinturón súpermediano de la Federación Internacional (FIB), que posee el sudamericano.

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