Empatan Wilder y Fury; Hurd y Ortiz noquean en California -En un pleito animado, pero de pocos golpes, el retador británico Tyson Fury echó por tierra la inmensa mayoría de pronósticos al empatar con el campeón mundial estadounidense Deontay Wilder, en la velada del 1 de diciembre, en el Staples Center, de Los Angeles, California, donde el monarca retuvo la corona de peso pesado, versión Consejo Mundial (CMB).

Para muchos expertos, también lo estimaba este redactor, “El Rey Gitano” Fury (27-0-1, 19 KOs) debía caer no más allá del octavo asalto, consecuencia de la potente pegada de “El Bombardero de Bronce” Wilder (40-0-1, 39 KOs). No obstante, en el boxeo como en la vida ocurren inesperadas sorpresas, lo cual en modo alguno significa una subestimación previa al gigante inglés, ex monarca del orbe de la categoría, pero con una trayectoria reciente matizada por uso de alcohol, drogas, depresión y un alejamiento temporal de la disciplina por más de dos años, que debía pasarle factura en las postrimerías del combate.

Sin embargo hay que reconocer que Fury, de 33 años y 6´9 pies de estatura, se presentó en excelente forma física -también táctica- que le permitieron atravesar los 12 asaltos sin muestras visibles de cansancio y por el contrario, se movió constantemente para evitar los demoledores impactos de Wilder, quien estuvo muy conservador, sin lanzarse a fondo durante buena parte del pleito.
Y Wilder ni siquiera mostró un instinto asesino en las dos ocasiones en que derribó a Fury en el noveno y el duodécimo, lo que permitió al mastodonte británico recuperarse y continuar cumpliendo el plan táctico hasta el cierre de las acciones.

Una derecha sin mucha fuerza de Wilder a la cabeza de Fury en el noveno rollo hizo caer al visitante, quien se levantó en perfectas condiciones. Parecía que el norteño acabaría el combate en ese momento, pero nuevamente se mostró pasivo sin intentar poner punto final a la refriega. En lo adelante y hasta el round del adiós, Fury llevó la mejor parte. Fue cuando un fulminante recto de derecha, seguido de un gancho de izquierda, ambos al rostro, enviaron a Fury de espaldas a la lona. Los gritos en la instalación resultaron ensordecedores. Acto seguido, en una impresionante muestra de asimilación, Fury se puso de pie y tras la cuenta del árbitro Jack Reiss fue al ataque hasta que la campana decretó el fin del encuentro.

Instantes después, los dos extenuados, se dieron un largo abrazo sobre el cuadrilátero , en el que Fury habló todo el tiempo al oído de Wilder, quien movía su cabeza arriba y abajo en señal de aprobación de lo que escuchaba.
La votación de los oficiales resultó dividida: Alejandro Rochín dio ganador a Wilder 115-111, Robert Tapper a Fury 114-112, mientras Phil Edwards repartió los puntos a partes iguales 113-113. Vale señalar que de acuerdo con CompuBox, Wilder conectó 72 golpes, en tanto Fury logró 10 impactos más, cifras bajas para un pleito que prometía mucho, que se desempeñó la mayor parte del tiempo en la media distancia y que no se caracterizó por los constantes agarres, como sucedió en el enfrentamiento Fury-Wladimir Klitschko, del 28 de noviembre de 2015, cuando el inglés arrebató al ucraniano las fajas de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), de la Organización Mundial (OMB), de la Federación Internacional (FIB), junto a la menos reconocida de la Organización Internacional (OIB).
Y como es cotidiano después de los empates, ambos boxeadores expresaron su desacuerdo con la decisión arbitral: “Con dos caídas, creo que gané la pelea”, dijo Wilder. Mientras Fury declaró que “Siento que hice lo suficiente para que me otorgaran la victoria”.

Al margen de las consideraciones de uno y otro sobre el vencedor, el ambiente de una revancha inundó el Staples Center, lo que aceptaron los dos contendientes.

HURD SE RECUPERO Y APLICÓ EL CLOROFORMO
El invicto campeón mundial de los 154 kilos Jarrett Hurd (23-0-0, 16 KOs) se recuperó de un mal momento en el cuarto asalto y noqueó en esa misma fracción al retador inglés Jason Welborn (24-7-0, 7 KOs).

Monarca de la Asociación Mundial (AMB), la Federación Internacional (FIB) y la Organización Internacional (OIB), Hurd, de 28 años, permitió muchas libertades a Welborn durante los tres primeros episodios, en los que el dueño de las coronas recibió abundante castigo de espaldas a las cuerdas.

Nuevamente en el cuarto, Welborn, de 32 años, se mostró dueño de la situación durante el primer minuto y parte del segundo. En ese intervalo descargó una seguidilla de golpes con ambos manos, que parecían presagiar un final inesperado. Pero “El Rápido” Hurd, como Ave Fénix, salió de ese instante de apuro como si nada hubiera ocurrido – o quizás fuera parte de la estrategia – e invirtió las acciones, combinando en forma precisa los impactos de sus dos puños, hasta que un gancho a las zonas blandas derribó a Welborn, quien escuchó la cuenta completa sentado sobre el tapiz, pero sin intención de levantarse. El réferi Lou Moret, de California, decretó el nocaut a los 1:55 minutos del asalto.

KING KONG ORTIZ PASEO LA DISTANCIA FRENTE A TRAVIS KAUFFMAN
El zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz no encontró gran resistencia en el estadounidense Travis “Mi momento” Kauffman, a quien se impuso por nocaut en 10 asaltos, en combate de la división pesada.

Ortíz (30-1-0, 26 KOs) dominó de principio a fin a Kauffman (32-3-0, 23 KOs), inferior en dominio técnico, habilidades y pegada. Tres caídas propinadas por el isleño radicado en Miami (en el 6to, 8vo y 10mo) fueron muestra fehaciente del poder de sus puños. Por momento parecía que Ortíz se lanzaría a la estocada final, pero cuando el norteño se levantó de las caídas, el caribeño se mostró extremadamente conservador, sin un sentido de urgencia para el futuro de su carrera, que era lo que estaba en juego en la pelea.

Tras el derribo del décimo, Ortíz decidió acabar las acciones. Una combinación de ocho golpes consecutivos obligaron al árbitro Thomas Taylor a detener la palaiza. “No hay que noquear en el mismo primer asalto”, comentó Ortíz con una sonrisa al analizar la pelea. “Mis instrucciones eran boxearlo un rato hasta desplegar mis manos de una manera definitiva”.

Igualmente, el zurdo de la oriental provincia de Camagüey reiteró su deseo de enfrentar al ganador del combate entre Wilder y Fury, pero su aspiración quedó prácticamente enterrada cuando el monarca estadounidense y el retador británico recibieron un fallo de empate tras 12 rondas, lo que abre las puertas para una revancha el venidero 2019.

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