¿Se “divorcia” Guillermo Rigondeaux de Pedro Díaz? -Aunque el cubano Guillermo Rigondeaux está fuera de acción desde el revés ante el ucraniano Vasyl Lomachenko, en diciembre de 2017, sorprendió la noticia de que se encuentra en Houston, Texas, y en lo adelante estará bajo las órdenes del experimentado técnico estadounidense Ronnie Shields.

Porque hasta hace pocos días, “El Chacal” Rigondeaux ( (17-1-0, 11 KOs) se encontraba bajo la tutela del también renombrado cubano Pedro Díaz, quien lo guió en el pleito ante “Hi-Tech” Lomachenko, finalizado por la triste vía del abandono, después de un pobre desenvolvimiento del nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba durante seis asaltos, el 9 de diciembre, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.

En aquella ocasión, Rigondeaux y Díaz se lanzaron a una peligrosa aventura al escalar dos divisiones (de 122 a 130 libras) ante un boxeador ya establecido en la categoría y que lo aventajaba en estatura y alcance de los brazos. Pocos -salvo el entorno del caribeño- le otorgaron posibilidades de triunfo. Lo que causó mayor asombro no fue el revés en sí, sino la falta de agresividad del zurdo cubano, que a lo largo del pleito solo lanzó !16 golpes!.

Fue, sin dudas, la peor demostración de Rigondeaux, ex monarca mundial súpergallo, en toda su carrera boxística, al margen de los factores que favorecían a Lomachenko. Peor aún, que ni en aquel momento, ni en el actual, el púgil y Díaz reconocieron que se trató de un error de cálculo intentar el duelo ante el ucraniano, igualmente doble campéon olímpico y con la corona mundial súperpluma de la Organización Mundial (OMB).

No convenció la excusa de que “El Chacal” se lastimó uno de sus puños en la reyerta. ¿Cuándo pudo ocurrir si sus guantes permanecieron congelados? ¿Y la falta de movilidad? ¿A qué se le atribuye? Rigondeaux estuvo estático, carente de desplazamientos en sus piernas y ni siquiera soltó el jab para neutralizar a Lomachenko. Fue una sombra de aquel que derrotó unánime al filipino Nonito “El Flash” Donaire, el 13 de abril de 2013, en Nueva York, donde el asiático se presentó con una racha de 20 victorias, récord inmaculado durante 12 años y considerado entre los mejores libra por libra del momento.

“No fue un error (enfrentar a Lomachenko)”, dijo Rigondeaux recientemente al anunciar que pronto volvería a combatir. “Las cosas no sucedieron como esperábamos. Fue mucho el peso (la diferencia). Soy pequeño para la división. Y ese día del combate yo pesé 124 libras y él llegó hasta 160. Demasiado para mí”.

VIAJE A HOUSTON
De acuerdo con el entorno del zurdo cubano, Rigondeaux se encuentra en Houston desde el domingo 18 de noviembre, y un día después comenzó sus sesiones de entrenamiento bajo la experta pupila de Shields, el ártifice de los triunfos de Erislandy “El Sueño Americano” Lara, ex titular del orbe de las 154 libras.

Fuentes vinculadas a Rigondeaux aseguran que la decisión de vincularse con Shields no son consecuencia de un deterioro de las relaciones con Díaz, ni mucho menos un problema personal entre ambos. Éstos aseguran que el púgil intenta encontrar un nuevo incentivo, cuando inobjetablemente atraviesa los últimos momentos de su fructífera trayectoria en el pugilismo.

Según se informó, junto a Rigondeaux hicieron el viaje a Houston, el ahora entrenador y ex campeón mundial Ramón Garbey y el bisoño Eduardo Pérez, quien escalará el cuadrilátero el venidero 15 de diciembre.

Igualmente, los allegados al peleador caribeño señalan que existen grandes probabilidades de que Rigondeaux tenga un combate a finales de diciembre o inicios de enero, en representación de Premier Boxing Champions (PBC).

RIGONDEAUX RECHAZO PARTICIPAR EN LA SUPER SERIE MUNDIAL (WBSS)
Al margen de la pobre actuación del cubano frente a Lomachenko, lo cierto es que la inactividad se convirtió en uno de los grandes obstáculos que ensombreció su carrera, aunque es harto conocido que las principales figuras de las 122 libras rehuían enfrentarlo.

Es significativo que El Chacal tuvo dos peleas en 2013 (una frente a Donaire), otro par en 2014, sólo una en 2015, la misma cifra en 2016 y dos el pasado año, la mencionada versus el ucraniano y una previa en junio ante el mexicano Moisés “Chucky” Flores, que concluyó por nocaut en el primer asalto y después el resultado se cambió a No Contest (Sin Decisión), pues la Comisión del Estado de Nevada estimó que Rigondeaux había pegado el golpe decisivo con posterioridad al sonido de la campana, que ponía fin al primer episodio.

A pesar de la carencia de rivales en los súpergallos y que se encuentra cerca de colgar los guantes definitivamente, Rigondeaux rechazó participar en la II Súper Serie Mundial, en la división gallo, en la que se inscribieron ocho contendientes: el japonés Naoya Inou, el puertorriqueño Emmanuel Rodríguez, el filipino Nonito Donaire, el irlandés Ryan Burnett, el surafricano Zolani Tete y el ruso Mijail Aloyan.

Inoue (17-0-0, 15 KOs) y Rodríguez (19-0-0, 12 KOs) salieron victoriosos en cuartos de final y ahora se verán las caras en una de las dos semifinales, en tanto la otra la disputarán Tete (28-3-0, 21 KOs) y Donaire (39-5-0, 29 KOs), ambas aún con fecha y sedes por definir.

Rigondeaux argumentó que su negativa a participar en el certamen se debía a recomendaciones médicas que le indicaron no bajar de peso debido a su edad. Sin embargo, unas semanas antes, Alex Bornote, manager de Rigondeaux había declarado que “él (Rigo) es realmente un peso natural de 118 libras, pero en este mercado y ante la ausencia de rivales en los súpergallos, está considerando combatir en las 126 libras”.

“La gente de la Súper Serie estaba ilusionada con la posibilidad de contar con Rigondeaux”, dijo a Jorge Ebro, de El Nuevo Herald, una fuente cercana al boxeador, que resaltó había sido el nombre que más habían mencionado, pues existía el morbo de una revancha frente a Donaire. Igualmente para Rigondeaux se convertía en un incentivo para obtener una buena suma, el premio Mohammed Alí, junto a reconquistar algún cinturón del orbe.

El entrevistado por Ebro, que prefirió el anonimato, señaló que difícilmente a Rigondeaux se le presentaría en el futuro una oportunidad como esa, aunque precisó que nadie conoce mejor su cuerpo que Rigondeaux y de ahí que debía respetarse la decisión de no participar en el evento.

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