Uchiyama, único de 5 japoneses que se va -Si a los fervientes seguidores del pugilismo profesional en Japón les hubiesen propuesto una victoria el 31 de diciembre de un baluarte de su armada boxística como Takashi “KO-Dinamita” Uchiyama a cambio de una suerte adversa para los otros cuatro nipones que escalaron al ring en Nochevieja en pos de retener o adjudicarse un título, no pocos aficionados hubiesen rubricado el acuerdo.

Tal es la simpatía que despierta entre sus coterráneos Uchiyama, quien no pudo concretar en el Gimnasio General Ota-City, enclavado en Tokio, su anhelada vendetta contra el hombre que le propinó su primera derrota en el boxeo como asalariado el pasado abril, el panameño Jezreel “El Invisible” Corrales, el protagonista aquella noche de uno de los nocauts (KO-2) más sorpresivos y espectaculares de 2016.

Corrales vuelve a vencer a Uchiyama; Taguchi retiene la faja ante Cañizales

El duelo Corrales vs. Uchiyama II, en la misma sede tokiota donde se vieron las caras la primera ocasión con el título de supercampeón de las 130 libras de la Asociación Mundial (AMB) en juego, fue esta vez mucho más competitivo. De cualquier manera, el cinturón regresa con El Invisible a Panamá.

Fue una batalla mucho más calculada que solo por pequeños instantes tuvo el frenético ritmo del choque previo; un ajedrez boxístico que el púgil istmeño dominó con su mayor velocidad de piernas y manos, y, sobre todo, un estilo poco ortodoxo y elusivo que el noqueador asiático nunca llegó a descifrar del todo.

El mejor momento para el japonés, quien vio trunca en abril su racha de 11 defensas exitosas del cetro supergallo de la AMB, tuvo lugar en la quinta fracción, cuando con un gancho de izquierda cortito puso al canalero en la lona. Pero Jezreel se incorporó de inmediato sin que se le vieran síntomas de aturdimiento por el impacto y la campana que decretó el final de ese round sonó acto seguido.

El supercampeón, de 25 años, demostró tener madera para solventar algunas complicaciones en las postrimerías del pleito. Visiblemente agotado, Corrales (21-1, 8 KOs) neutralizó las arremetidas del veterano japonés con efectivos movimientos laterales y constantes agarres que el referí estadounidense Mark Nelson, de actuación discreta, no se molestó en penalizar.

Al final, dos de los jueces, el puertorriqueño César Ramos, que entregó una boleta con puntuación de 115-112, y el belga Philippe Verbeke, que firmó la suya con un demasiado holgado 117-110, se inclinaron ambos por el istmeño. El australiano Dereck Milham, tal vez embriagado del entusiasmo del público presente, apreció un resultado en favor del anfitrión por 114-113 bastante cuestionable.

“Estoy muy decepcionado, pero Corrales aceptó esta pelea revancha y toda la culpa es mía por haber quedado en deuda”, señaló al concluir la trifulca un Takashi (24-2-1, 20 KOs) que, a sus 37 años, podría haber visto en el zurdo de San Miguelito al último contrincante de su carrera pugilística. “No he decidido todavía”, dijo en relación con su posible retiro de los ensogados.

Minutos antes de que Jezreel cerrara el más brillante de sus almanaques como boxeador con su segunda victoria a expensas de KO-Dinamita Uchiyama, otro de los favoritos de la afición local, Ryoichi Taguchi, monarca mosca ligero de la AMB, escalaba al mismo cuadrilátero para igualmente rivalizar con un exponente joven del deporte de los puños en Latinoamérica, el venezolano Carlos Cañizales.

Taguchi fue en todo momento el agresor y mereció mucho más que el magro empate que dieron los tres encargados de impartir justicia. El panameño Octavio Rodríguez fue el más acertado con su 116-112 para el nipón, pero el citado Verbeke vio unas tablas a 114 y el también mencionado Milham, de espaldas al encordado, entregó una puntuación de 116-112 para el retador (evidentemente luego trató de enmendar este error en contra de Taguchi con otra pifia, pero favoreciendo a Uchiyama).

Fue la quinta oportunidad en que Taguchi (25-2-2, 11 KOs), de 30 años –7 más que el caraqueño– y oriundo de Tokio, retuvo esta faja que arrebatara en la víspera de Año Nuevo de 2014 al peruano Alberto Rossel en esta misma instalación, la única que ha pisado en combates oficiales desde entonces. Para Cañizales (16-0-1, 13 KOs), que conservó su etiqueta de imbatido, fue, con todo y la controversia, un excelente desenlace en su primera incursión en ultramar.

Ioka y Oguni ganan sus peleas de campeonato en Kioto; Tanaka, en Gifu

Mientras en Tokio los hinchas japoneses recibían el calendario 2017 con un sabor agridulce, en otras dos ciudades de la Tierra del Sol Naciente, Kioto y Gifu, los púgiles nipones ofrecían demostraciones mucho más plausibles ante sus parciales.

En la Shimazu Arena de Kioto, el tricampeón divisional Kazuto Ioka (uno de los cuatro nipones con esta distinción junto a Akira Yaegashi y los ya retirados Koki Kameda y Hozumi Hasegawa) se apuntó con susto la cuarta reválida de su faja mosca avalada por la AMB.

En su sexta aparición consecutiva en un cartel boxístico de Nochevieja, el nacido en Osaka tuvo que levantarse de la lona en el primer asalto víctima del casi imberbe tailandés (18 años) Yutthana Kaensa (15-1, 6 KOs), alias Stamp Kiatniwat. Ioka (21-1, 13 KOs), de 27 años, hizo pagar cara la afrenta al jovencito y después de dosificarle el castigo a través de seis rounds, terminó dándole el tiro de gracia en el séptimo.

La mayor gloria de la velada en Kioto perteneció a su paisano Yukinori Oguni (19-1-1, 7 KOs), quien contra todo pronóstico se impuso en un cerrado fallo (tres boletas con un 115-112) al hasta entonces invicto dominicano Jonathan Guzmán (22-1, 22 KOs), un púgil que contaba sus reyertas por nocauts.

El caribeño cedió el título supergallo legitimado por la Federación Internacional (FIB) que se agenciara el pasado 20 de julio en esta misma nación asiática, venciendo al local Shingo Wake (TKO-11), este último coincidentemente el responsable del único revés en la carrera del ahora campeón, Oguni (cayó por RTD-10 frente a Wake en julio de 2013).

Por último, en el Centro Memorial de Gifu, Kosei Tanaka continúo con su paso vertiginoso por el pugilismo y, en tan solo su octavo compromiso como profesional, el fenómeno de 21 años oriundo de esta misma ciudad se coronó campeón del mundo en una segunda división.

Tanaka (8-0, 5 KOs) pulverizó en menos de 5 rondas (TKO-5) al mucho más experimentado mexicano Moisés “Moi” Fuentes (24-3-1, 13 KOs) y se adueñó del trono vacante de las 108 libras por la Organización Mundial (OMB), un cinturón que suma al de las 105 por esta misma entidad que ostentara antes. El azteca fue superado en toda la línea y recibió un intenso bombardeo hasta que el tercer hombre en el ring, el estadounidense Raúl Caíz hijo se apiadó de él y detuvo las hostilidades.

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