Púgiles británicos y de Europa del Este a la vanguardia -Finaliza otro calendario que, de manera general, podría calificarse de exitoso tanto para los púgiles británicos como para sus pares de Europa del Este, convertidas ambas armadas desde hace casi dos décadas en las más dominantes del viejo continente a nivel global.

Como siempre ocurre a lo largo de doce meses e incontables peleas –trepidantes, espectaculares, aburridas, amañadas, injustificadas…–, varios nombres quedaron muy por debajo de las expectativas y otros tantos, sin llegar a decepcionar del todo, no pudieron hacer valer su jerarquía cuando todas las miradas de la afición se concentraron en sus combates.

Las grandes decepciones europeas de 2016

– Por más trillado que resulte el tema, la lista de las grandes desilusiones de este almanaque debe encabezarla el ex campeón unificado de la máxima división del pugilismo profesional, el inglés Tyson Fury.

Tras tocar la gloria en noviembre de 2015 con una sorpresiva victoria en Dusseldorf frente al ucraniano Wladimir Klitschko, el boxeador oriundo de Manchester atravesó por un verdadero calvario de problemas personales este curso que lo privó de efectuar la tan esperada revancha con su víctima del ring teutón.

Sin la capacidad física ni la motivación para calzar los guantes por confesos problemas con las drogas y el alcohol, además de un severo estado depresivo, Fury fue despojado de sus títulos del planeta de la Asociación y Organización Mundiales (AMB y OMB). Su futuro se perfila ahora sumamente incierto considerando que, fuera de los cuadriláteros, se trata de uno de los individuos más volátiles del gremio.

– Dos de sus compatriotas, Amir Khan y Kell Brook, tampoco guardarán los recuerdos más gratos de este 2016, en ambos casos por sendos errores colosales pretendiendo ascender dos categorías en la báscula para medirse a un par de noqueadores natos.

Khan se embriagó de coraje y una buena dosis de ambición con tal de rubricar una impensada victoria frente al mexicano Saúl “Canelo” Álvarez en la división mediana (se enfrentaron en un peso acordado de 155 libras, no en las 160 reglamentarias). El resultado en la T-Mobile Arena de Las Vegas: horrendo para el descendiente de paquistaníes.

Víctima de uno de los derechazos más brutales del calendario, el inglés cerró su jornada laboral en el sexto round sobre la lona, completamente inconsciente, mientras el referí Kenny Bayless ni se tomaba el trabajo de aplicarle la cuenta de protección. Así terminó la aventura de King Khan en mayo, pero con el consuelo de haberse embolsado, según cifras extraoficiales, unos 13 millones de dólares.

– Casi igual de horrible le fue a Kell Brook a inicios de septiembre, en una intentona similar de replicar su éxito de las 147 libras en las 160. Pésima idea la de probar suerte con quien no conoce otra fórmula para el triunfo que no sea por la vía del cloroformo: el kazajo Gennady Golovkin.

La O2 Arena londinense fue escenario de este otro acto temerario que concluyó con el favorito local incapacitado de seguir plantando combate en el quinto round por una seria lesión en el ojo derecho. Tal vez la única decisión sabia en la historia de Brook corriera a cargo de su esquina, pues el entrenador Dominic Ingle tiró la toalla y detuvo el inclemente castigo que Golovkin propinaba a su pupilo.

– Tampoco fue un 2016 que pudiera calificarse de triunfal para el ruso Sergei Kovalev, aunque es su caso uno de esos que habría que marcar con asterisco. El hombre que terminó 2015 como soberano de los semipesados con el aval de la AMB, OMB y la Federación Internacional (FIB) comenzará 2017 con las manos vacías.

Después de dos defensas exitosas con escaso drama, frente al canadiense Jean Pascal en duelo revancha y ante el malauí Isaac Chilemba, Kovalev se midió en pelea de invictos al estadounidense Andre Ward en Las Vegas. En tal vez la votación unánime más debatida de los últimos tiempos, el púgil norteño mereció la victoria a ojos de los jueces (114-113 en las tres boletas) y se apropió de los cetros del ruso en las 175 libras.

La mayor culpa de Sergei radica en no haber aprovechado la amplia ventaja que sacó en la primera mitad del pleito, con un derribo incluido en la segunda fracción, y permitido que el anfitrión le fuese robando paulatinamente la iniciativa y llenándose de confianza. La hinchada y los medios de prensa esperan ansiosos por que se concrete el Ward vs. Kovalev II.

Mención especial merecen en este apartado de los rendimientos más pobres entre británicos y oriundos de Europa del Este, los rusos Denis Lebedev y Eduard Troyanovsky, el polaco Krzysztof Glowacki, así como los ingleses Billy Joe Saunders y Anthony Crolla.

Lebedev fue superado por su coterráneo Murat Gassiev cuando intentaba defender su faja crucero de la FIB (inexplicablemente retuvo la de la AMB) en Moscú, el 3 de diciembre; y minutos antes, en el mismo ensogado, Troyanovsky sufrió una debacle monumental (KO-1) arriesgando su cetro wélter (FIB) ante el casi desconocido namibio Julius Indongo.

– Glowacki, el boxeador que derrocó el prolongado reinado en las 200 libras del alemán Marco Huck un año antes, sucumbió el pasado septiembre, en la ciudad polaca de Gdarisk, frente al empuje del ucraniano Oleksandr Usyk, campeón olímpico de Londres 2012 y una de las grandes revelaciones de 2016.

– Saunders no convenció a nadie en su solitaria presentación de este año en la localidad escocesa de Paisley, contra el ruso Artur Akavov. Solo el británico, campeón mediano de la OMB, y sus fieles parciales pueden afirmar convencidos que el de Cheshunt no teme a unificar su cetro con los de Golovkin: para la inmensa mayoría de los aficionados está muy claro el asunto.

– Su paisano Crolla, por su parte, no pudo retener en sus feudos de Manchester el cinturón ligero de la AMB frente al venezolano Jorge Linares (votación unánime), en una trifulca que estuvo a la altura del revuelo que despertó y que bien ameritaría la posibilidad del desquite para el vencido.

 

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