Polígrafo, el próximo rival de Alexander Povetkin -Aferrados a su verdad hasta las últimas consecuencias, Alexander Povetkin (31-1, 23 KOs) y su equipo piensan en todas las variantes posibles, menos deponer las armas, con el fin de probar la presunta inocencia del boxeador ruso en el nuevo caso de dopaje que pende en su contra.

Por más caricaturesco que suene, el púgil y todo su séquito planean apelar a un recurso inusual en el mundo del boxeo profesional con tal de demostrar la veracidad de su versión: pasar la prueba del polígrafo, ese aparato que se emplea para contrastar la franqueza de un testimonio a través del análisis de las variaciones del pulso o los latidos del corazón.

Más le vale al oriundo de la ciudad de Kursk explotar hasta el último resquicio de duda que pueda quedar de su culpabilidad, pues su carrera está en una cuerda floja desde el pasado viernes, cuando la Asociación de Pruebas Antidopaje Voluntarias (VADA, por sus siglas en inglés) notificó al Consejo Mundial (CMB) sobre el hallazgo de ostarine (fármaco también conocido como enobosarm) en una muestra que Povetkin había entregado el 6 de diciembre.

Fue el segundo positivo del ruso en menos de siete meses, ya que en mayo igualmente la VADA lo colocó en el banquillo de los acusados por el uso de meldonio, aunque aquella imputación posteriormente fue refutada cuando Alexander admitió que sí había consumido el fármaco, pero antes de la fecha de su prohibición (1 de enero de 2016).

Al ser la cantidad de meldonio hallada en su muestra de orina inferior a un microgramo por mililitro, el límite permitido por la Agencia Mundial Antidopaje en un informe aclaratorio sobre esta droga publicado en junio, el CMB le dio entonces una palmadita en el hombro y un voto de confianza, el que parece haber perdido definitivamente este fin de semana.

La entidad boxística que dirige el recientemente reelecto Mauricio Sulaimán le había concedido el derecho, como retador obligatorio, de rivalizar con su monarca pesado, el estadounidense Deontay Wilder; y, una vez que aquel show quedó cancelado, aceptó su inocencia y se disponía a homologar la pelea sabatina contra el haitiano-canadiense Bermane Stiverne con el título interino en juego y con carácter de eliminatoria para enfrentarse al campeón.

Pero Povetkin no llegó a subirse al cuadrilátero con ninguno de los dos, ya sea por su mala suerte con los anabólicos que dice no consumir o por su torpeza al ingerirlos justo antes de cada micción. El fracaso que han supuesto ambos carteles (en el de este sábado noqueó a un sustituto de último minuto, el francés Johann Duhaupas) no solo ha representado un mazazo para el CMB, también para su promotor y compatriota Andrei Ryabinsky.

Con tal de que su cliente, el campeón olímpico de Atenas 2004 en la división de más de 91 kilogramos, disfrutase de la ventaja de boxear en suelo patrio, al multimillonario ruso no le tembló la mano cuando puso sobre la mesa de negociaciones sendas sumas estratosféricas que ni el representante de Wilder, Lou DiBella, ni el de Stiverne, Don King, pudieron igualar.

Gracias a su acaudalado padrino, Alexander contó con el privilegio de adjudicarse el título en sus feudos de Moscú, aquel 21 de mayo, y, después que pasó la tempestad del meldonio, pudo al menos despedir el calendario en Ekaterimburgo como campeón interino del CMB y con la garantía de que en 2017 estaría unificando ese cinturón con el regular.

El propio Ryabinsky pasará por la prueba del polígrafo, pero poco depende ya de él lo que ocurra en el futuro inmediato del deportista tras este segundo resultado positivo en una prueba antidopaje. Aunque todavía no le ha dado la espalda, el presidente de la compañía promotora World Boxing reconoció ante los medios de comunicación de su país cuán adverso se pinta el panorama para el púgil que reinó entre agosto de 2011 y octubre de 2013 (cuando cayó ante Wladimir Klitschko) avalado por la Asociación Mundial (AMB).

“Si el equipo es culpable, serán sancionados. Dos años de suspensión por el consumo de ostarine para un boxeador de 37 años es un duro golpe. La situación es terrible. Todo el problema que acarreó el meldonio, aunque se probó que Povetkin no era culpable, es una situación que pone su persona en tela de juicio. Además, está toda la historia a nivel global sobre las acusaciones contra Rusia (por el dopaje sistemático y generalizado de sus atletas con la supuesta connivencia del gobierno).”

Cuánto de credibilidad le atribuirán Sulaimán y compañía a las variables psicosomáticas de Povetkin que registrará el polígrafo es algo que está por verse, pero lo cierto es que la organización boxística que radica en Ciudad de México ya pasó la página y le regaló a Wilder una defensa opcional de su cetro, que el estadounidense llevará a cabo el 25 de febrero, en su natal Alabama, frente al polaco Andrzej Wawrzyk (que tiene como único revés el nocaut en tres rounds que le propinó Povetkin en 2013).

 

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