Deontay Wilder fue mucho -Sin grandes esfuerzos, con una lesión a partir del cuarto round y dándole por momentos largas al combate, el invicto estadounidense Deontay Wilder derrotó por abandono en ocho asaltos a su coterráneo Chris Arreola, el 16 de julio, en la Legacy Arena, de Birmingham, Alabama, donde hizo la cuarta defensa de la corona pesada del Consejo Mundial (CMB).

Fue un pleito de puro trámite para el llamado “Bombardero de Bronce” Wilder (37-0-0, 36 KOs), quien recibió escasa oposición de “La Pesadilla” Arreola (36-5-1, 31 KOs), un adversario con pobres resultados recientes, pocos atributos para recibir la oportunidad de luchar por una corona del mundo y menos aún para salir con el brazo en alto ante el titular de la categoría de los mastodontes.

Conocedor de la salida pegada de su oponente, Arreola inició extremadamente cauteloso el combate. Tanto que se limitó a evitar cualquier intercambio durante todo el primer asalto, en el que no soltó ninguna de sus manos, ni siquiera un débil jab de zurda.

Viendo que la intención de Arreola era más permanecer de pie que ganar, Wilder convirtió el pleito en un show, como si fuera un felino jugando con su indefensa presa. Se dejó pegar en ocasiones. En otras danzas con sus cinturas mientras Arreola lo impactaba y solo en algunos momentos intentó acabar por la vía que era evidente: el nocaut.

En el segundo, Arreola salió animado, como si intentara demostrar que tenía condiciones para vencer al más joven y virtuoso campeón. Pero solo le duró segundos. Varios poderosos jabs consecutivos al rostro hicieron que el retador regresara al punto inicial, buscando reforzar la guardia con sus brazos y protección para evitar lo inevitable.

Una combinación de Wilder casi al cierre del tercer capítulo hizo flaquear las piernas de Arreola, pero la campana detuvo lo que con un siguiente ataque podría ser un conteo. También en las postrimeras del cuarto, el titular llegó al rostro de su oponente con un recto de derecha y acto seguido soltó como ráfagas las dos manos. Resultado: Arreola puso su rodilla derecha sobre el tapiz y el ?rbitro Jack Reiss hizo la obligatoria cuenta que establecen los reglamentos.

Tras la reanudación, el sonido metálico evitó que acabara el desigual enfrentamiento. Sin embargo, un descenso en cantidad de los ataques hizo pensar que Wilder quería que el público permaneciera más tiempo en la instalación, ya que en el quinto y el sexto hizo poco por acabar las acciones. No tiro muchos golpes, dejó que Arreola lo arrinconara sobre las cuerdas y le pegara, lo que lucía como parte de un guion preconcebido para ofrecer espectáculo, sin que estuviera en riesgo el triunfo.

Al finalizar el pleito, se informó que posiblemente en el cuarto round Wilder había sufrido una lesión en su mano y brazo derechos, que le impidieron arreciar los ataques y emplearse en profundidad en el resto del compromiso.

No obstante, en el séptimo Wilder decidió finalizar la reyerta. Impactó con buenas combinaciones al rostro y el cuerpo de Arreola, quien tenía inflamado y casi sin visión el ojo izquierdo, y sangraba por el lado derecho. Idéntico libreto en el octavo, con un púgil dueño del encordado. Al finalizar el asalto, Henry Ramírez le comunicó a Reiss que su discípulo Arreola no saldría para el noveno.

“Fue la fractura (de la mano derecha), dijo Wilder al explicar porque bajó la intensidad a partir del cuarto asalto. “También me rompí el bíceps (del mismo lado)”.

De acuerdo con el doctor David Williams, de la Comisión Médica de Alabama, Wilder sufrió fractura en la mano derecha y desgarro en el bíceps. Un rato después el monarca fue trasladado a un hospital de la ciudad para que le practicaran exámenes médicos y conocer en detalles la gravedad de los traumas y el tratamiento a seguir.

“Soy el mejor del mundo, no importa si peleo con una mano o dos”, afirmó Wilder. “Nada puede detenerme, porque como campeón mi deber es seguir adelante. El dolor no es nada para mí porque tengo gran tolerancia al dolor”.

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