Floyd no es, ni será Ali -Floyd Mayweather Jr. dice que ha ganado más dinero que todos en el pugilismo. Esa es una verdad absoluta. Pero Muhammad Ali fue el primero en ganar bolsas de siete cifras; fue ?l quien le despejó el camino.

Floyd ha sabido venderse como nadie. Pero Ali cambió el modo de concebir el boxeo. Fue ?l quien lo convirtió en un gran espectáculo.

Las frases altisonantes de Floyd se esparcen como polen en las redes sociales. Y mueren con la misma celeridad. Las de Ali, dichas en una “época de silencio digital”, aún perduran. No era Walt Withman, pero su intelecto y su verbo sobrepasaron los estándares para su profesión.

Floyd combatió contra grandes púgiles, aunque muchas veces cuando le convino y no en el mejor momento de sus oponentes. Ali perdió sus tres mejores años y aun así subió al cuadrilátero contra los más feroces pesos pesados de su época; no huyó ni esperó a que sus oponentes se hicieran viejos. Incluso, peleó contra su gobierno por lo que creyó injusto.

Floyd apenas salió de su lujosa casa en Las Vegas y nunca peleó fuera de los Estados Unidos; Ali, en cambio, internacionalizó el boxeo. Combatió en geografías tan disimiles como: El Congo (África), Filipinas y Japón (Asia), Alemania, Suiza, Reino Unido, Irlanda (Europa); Bahamas y Puerto Rico (Caribe).

En un mundo globalizado, donde casi todo se sabe, a Floyd le conocen como el boxeador millonario, el gran negociante. Seguramente así le recordarán con el paso del tiempo. Pero muchísimos años después de su retiro, cuando se menciona en voz alta el nombre Muhammad Ali, la mayoría siente respeto y admiración por él. Estos días de luto son el claro ejemplo de cuanta devoción sienten las personas, de cualquier esfera de la vida, por la figura del tricampeón mundial de peso pesado.

A Floyd la gente lo sigue por el dinero que logró hacer, por su éxito, pero a Ali lo idolatran por su legado, por lo que hizo por el bien de los demás.

Cuando se habla de los 10 deportistas más influyentes de todos los tiempos, es poco probable que se acuerden de Floyd. Pero a Ali nadie lo olvidará, y posiblemente su nombre sea el que encabece esa lista.

Floyd es una imitación burda de Ali.

Por todas estas razones me pregunto en estos tristes días ¿cómo Floyd se atreve a decir que es ‘The Best Ever’ (El Mejor de Siempre)?

Floyd no es ‘The Best Ever’, ni nunca lo será.

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