Shields, Hammer y Braekhus, las “top dog” del boxeo femenino -Por J.J. Álvarez

Cuando la estadounidense Claressa Shields y la kazaja-alemana Christina Hammer rivalicen el 13 de abril, en Atlantic City, Nueva Jersey, se despejará la incógnita de quién es la mejor boxeadora de la división mediana y de paso la ganadora entrará al selecto grupo de cinco púgiles, entre ellos una mujer, que han conquistado los cuatro títulos más importantes en una misma categoría.

Al concluir ese memorable duelo, la que salga con el brazo en alto entre “T-Rex” Shields (8-0-0, 2 KOs) y “La Dama” Hammer (24-0-0, 11 KOs) compartirá honores con tres estadounidenses: Terence Crawford, Jermain Taylor y Bernard Hopkins, así como con el ucraniano Oleksandr Usyk y la colombo-noruega Cecilia Braekhus, los únicos que a través de la historia han ostentado los cuatro cinturones más prestigiosos en el mundillo del boxeo.

Cuatro años más joven, Shields, de 24, posee las coronas del Consejo Mundial (CMB), la Asociación Mundial (AMB) y de la Federación Internacional (FIB), en tanto Hammer, de 28 años, es monarca de la Organización Mundial (OMB), faja que obtuvo cuando se encontraba vacante por decisión unánime ante la zurda estadounidense Teresa Perozzi, el 23 de octubre de 2010, en la ciudad germana de Riesa.

Durante estos últimos nueve años, Hammer ha sido considerada la máxima figura en la división mediana entre las féminas, reconocimiento que ratificó en cada una de las 10 defensas del título. Pero ahora el reinado de la kazaja está en peligro desde el vertiginoso ascenso de la joven Shields (6-0-0, 2 KOs), doble monarca olímpica en Londres-2012 y Río de Janeiro-2016, único representante del boxeo de Estados Unidos, hombre o mujer, con par de medallas doradas en citas cuatrienales.

Nacida en Flint, Michigan, Shields ha demostrado su valía en el pugilismo rentado, pues con solo ocho pleitos ya se ha apoderado de cinco fajas del orbe, dos en las 168 libras (Consejo Mundial y Federación Internacional ), y otras tres en las 160 (AMB y FIB) estas dos últimas las obtuvo al vencer unánime el pasado sábado 23 de junio a la costarricense Hanna “La Amazona” Gabriels (18-2-1, 11 KOs), en el Masonic Temple, de la ciudad de Detroit, Michigan. La del CMB entró en su vitrina personal, el 17 de noviembre, al doblegar unánime a la escocesa Hannak Rankin.

“NO HA NACIDO LA QUE PUEDA DERROTARME”: SHIELDS
Triunfadora en cuatro peleas en 2018, Shields rebosa optimismo de cara al crucial duelo ante Hammer, quien posee mayor experiencia y pegada que la norteña.

“Cuando finalice el combate seré la ´top dog´ (número uno del mundo)”, dijo Shields hace pocos días durante un receso en la preparación en la ciudad de Miami, a donde trasladó su campo de entrenamiento. “Muchos ponen en duda mi grandes cualidades e incluso señalan que no tengo suficiente experiencia, pero pronto se dará cuenta que soy invencible cuando se trata del boxeo femenino. No hay una chica en este planeta que pueda derrotarme. Todavía no ha nacido”.

“T-Rex”, como se le conoce, expresó que desde que boxeó por primera vez siempre tuvo en mente convertirse en la mejor boxeadora de la historia y que es consciente que puede lograrlo, porque posee habilidades e inteligencia para alcanzar ese objetivo. Refirió que ha escuchado comentarios en el sentido de que a Hammer es casi imposible derrotarla, pero cuando ella lo haga no quedará más remedio que reconocerla como la más grande. “Estoy segura que el boxeo cambiará para siempre después de esta pelea”, precisó Shields.

ANSIOSA HAMMER DE ENFRENTAR A SHIELDS
Desde hace meses, Shields y Hammer han mantenido un duelo verbal a través de las redes sociales, pero el pasado 22 de junio se vieron las caras frente a frente encima del ring. En aquella jornada en el Masonic Temple, de Detroit, ambas salieron victoriosas por fallo unánime ante la tica Gabriels y versus la veterana estadounidense Tori Nelson, respectivamente. Cinco meses antes, Shields se había impuesto también a Nelson, en reyerta que tuvo en juego la corona súpermediana del CMB.

“Estoy cansada de que Hammer me falte el respeto todo el tiempo”, afirmó Shields con evidente molestia, tras subir la kazaja al cuadrilátero para retarla, después que la norteña doblegó a Gabriels. “Ella viene al ring al finalizar mis peleas, habla basura y luego se va. Estoy harta de eso. Pero le hago saber que estoy más que lista para pelear contra ella”. El fuego cruzado de palabras incluyó algunos golpes de ambas al aire que casi impactan a Steve Farhood, locutor de la cadena televisa Showtime.

En los últimos días Hammer recalcó que “no importa lo que Shields diga, mi trabajo de piernas, alcance y experiencia marcarán la diferencia”. De cualquier forma, será la pelea entre mujeres más grande la historia y un excelente combate entre dos extraclase. La germana expondrá su buen sentido de la distancia y golpeo preciso, en tanto la juvenil Shields intentará dominar las acciones con su constante jab de zurda y las ansias de convertirse en la mejor del mundo, como ha lanzado a los cuatro vientos en todas sus apariciones públicas.

CECILIA BRAEKHUS NO PUEDE ESTAR FUERA
Aunque Shields y Hammer disputarán el ansiado reconocimiento de “Mejor boxeadora” de las 160 libras, carecería de objetividad dejar fuera a la colombo-noruega Braekhus en un análisis de la máxima figura (Top-dog) entre las damas. Braekhus, de 37 años, ostenta los cuatro cinturones más importantes del mundo (AMB-OMB-CMB y FIB) desde septiembre de 2014, cuando se impuso unánime a la croata Ivana Habazin, en Copenhague, capital de Dinamarca. En ese entonces, la colombo-noruega arrebató a Habazin la faja de la FIB, con lo cual se convirtió en la primera mujer en la historia en poseer los cuatro títulos de mayor relevancia. Para una buena parte de los expertos y publicaciones especializadas, Braekhus ocupa la cima entre las mejores libra por libra del pugilismo femenil.

Aunque no mencionó por su nombre a Shields, “La Primera Dama” Braekhus declaró recientemente que está a dispuesta a enfrentar a otras monarcas en las categorías de súperligero (140) o súperwelter (154), debido a que lo ha conquistado todo en la división welter y también con el propósito de añadir nuevos reconocimientos a su trayectoria. “Espero seguir haciendo cosas importantes en el boxeo, pelear con otras campeonas, enfrentarme a lo mejor para incrementar mi legado”, dijo Braekhus a la cadena ESPN. “Me interesa seguir promoviendo el boxeo femenil y quizás subir o bajar de división, siempre y cuando sea en beneficio del boxeo y de mi legado”.

Esas palabras de Braekhus se interpretaron como una respuesta al reto lanzado unos días antes por Shields, después que doblegó a la escocesa Rankin, el 17 de noviembre, en la Kansas Star Arena, de Mulvane, donde las tres boletas de 100-90 no dejaron margen a dudas de la superioridad de la norteña.

Tras ese convincente éxito ante Rankin, Shields expresó que “creo que puedo bajar hasta 154 libras y lo haría por pelear por el puesto de mejor libra por libra”. No quiero ir a las 147 libras, ya que solo podría ganar la pelea y sería difícil que pudiera mantener los cinturones. Ella (Braekhus) puede quedarse con los títulos (welter), pero yo sería la número uno del mundo y ella la segunda. Podemos reunirnos en 154 libras si ella lo acepta. Eso sería una pelea fantástica”.

Sin dudas, un combate entre Shields y Braekhus sería muy atractivo para las televisoras, y le ofrecería una buena bolsa a ambas, pero no luce realista que la colombo-noruega abandone su zona de confort (las 147 libras) para lanzarse a una zona minada ante Shields, 14 años más joven y en plena efervescencia boxística.

Por lo pronto, habrá que deleitarse con el Shields-Hammer, un apetitoso pleito que pondrá a prueba la juventud de la norteña ante la experiencia de la kazaja.

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