Wilder se cita con Arreola -La frustración y el descontento del estadounidense Deontay Wilder (36-0, 35 KOs) al no conseguir defender el cinturón de mayor valía que otorga el Consejo Mundial (CMB) en las más de 200 libras, el pasado 21 de mayo, en el Palacio de Hielo Khodinkya, en Moscú, frente al ídolo local Alexander Povetkin (30-1, 22 KOs), podrían, a fin de cuentas, encontrar un nada despreciable premio de consolación.

El púgil norteño y su promotor, Lou DiBella, fundador y presidente ejecutivo de DiBella Entertainment, llevaron sus palabras a hechos y han presentado esta semana una demanda por incumplimiento de contrato en una corte de Nueva York, a la que el boxeador ruso y su representante, el magnate Andrei Ryabinsky, deberán hacer frente de un momento a otro. Wilder y compañía no quieren menos de 5 millones de dólares para reparar los daños financieros que les causó aquel fiasco.

El hombre que apodan en los ensogados el Bombardero de Bronce está en todo su derecho de reclamar una compensación por la postergación -con pinta de cancelación- del pleito. Su rol para garantizar el rodaje de aquella reyerta en el ring moscovita consistía, primero, en aceptar el reto de arriesgar su título y su invicto en cancha contraria y, segundo, en realizar una preparación óptima para llegar a tope a una pelea que, a priori, se planteaba como la más difícil de su carrera profesional.

Wilder, medallista bronceado en la división supercompleto (+91 kg) de los Juegos Olímpicos Beijing 2008, cumplió con su mitad del trato y pasó además cada test que le exigió la Asociación de Pruebas Antidopaje Voluntarias (VADA, por sus siglas en inglés), como parte de un programa en el que ambos accedieron a enrolarse para asegurar un combate limpio (después de que Deontay y Lou cuestionaran públicamente la mejora en el físico y la pegada de Alexander en los últimos años).

Si las muestras de Povetkin, campeón olímpico en la categoría de más de 91 kilogramos en Atenas 2004, arrojaron la presencia de meldonio en la pesquisa antidopaje y, consecuentemente, se pospuso de manera indefinida el choque, ese inconveniente escapa a la voluntad del oriundo de Tuscaloosa, a quien Ryabinsky había prometido unos 4 millones y medio por medirse a su protegido y un bono extra de más de 700 000 si resultaba vencedor (Alexander tenía garantizada una bolsa de casi 2 millones).

La demanda judicial detalla todos los gastos en los que incurrió el titular pesado del CMB en una etapa preparatoria que concluyó con dos semanas en la ciudad británica de Sheffield, desde donde se suponía que tomaría el vuelo con destino a Moscú. Lou y sus abogados subrayan, como antecedente a su favor, un caso similar en el que precisamente Ryabinsky ganó la batalla legal nada menos que a Don King, por un valor de 2 millones de dólares.

En vísperas de una trifulca revancha en 2014, del entonces campeón crucero de la Organización Mundial (ahora también de la Federación Internacional), el ruso Denis Lebedev, a quien igualmente promueve el millonario Ryabinsky, su contrincante, el panameño Guillermo Jones, fue suspendido por haber consumido furosemida y hubo que decir adiós al esperado choque. En corte, a King le tocó perder y firmar el cheque que cubriera la imprudencia de su cliente.

Con la venia del CMB, Wilder ha pasado la página y, el próximo 16 de julio, en un cuadrilátero de su Alabama natal, pondrá fin al período de inactividad más prolongado en su trayecto deportivo desde que se convirtió en atleta asalariado. La mala noticia para los que deseaban verlo en acción lo antes posible es que el retador elegido para la cuarta defensa -ahora opcional- de su faja es el estadounidense de ascendencia mexicana Chris Arreola (36-4-1, 31 KOs).

Lo positivo de este emparejamiento que ya es oficial, únicamente para sus simpatizantes, es que Arreola, otro al que han cazado usando sustancias prohibidas, no es un rival serio para Deontay ni con una fiesta de narcóticos corriéndole por las venas y pasará a engrosar la lista de nocauts del campeón sin ofrecer demasiada resistencia.

En sus últimas seis presentaciones, el nuevo aspirante al título acumula par de reveses, igual número de fracasos y un empate, además de una contienda sin decisión, efectuada el pasado diciembre, en la que fue a la lona cortesía del poco conocido Travis Kauffman antes de llevarse una polémica votación dividida que luego fue revertida cuando dio positivo por marihuana (recibió un castigo benigno de solo 90 días).

Será la tercera vez en su carrera que Arreola pelee por el cinturón verde y dorado del CMB y para multiplicar las apuestas en su contra están ambos resultados: una paliza a manos del ucraniano Vitali Klitschko, en septiembre de 2009, que se extendió hasta que su esquina y el referí detuvieron la masacre; y otra derrota, también por la vía del cloroformo (TKO-6), en mayo de 2014, frente al canadiense Bermane Stiverne, quien se apoderó del título vacante que terminaría cediendo en su primera defensa, por inobjetable fallo unánime, frente a Wilder.

Facebook Comments